Adicción amorosa ¿como evitarla? Cuarta parte PDF Imprimir E-mail
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Continuando lo dicho respecto al amor sano y el amor enfermo tocamos ahora la forma más patológica de este último: la adicción amorosa. Los investigadores de la adicción al amor piensan que este fenómeno comparte ciertas características con otras adicciones como la del abuso de sustancias. Al igual que en esta última, en la del amor se dan consecuencias dañinas en el rol que desempeñamos en los ámbitos social, físico y hasta legal.

Si la adicción al amor ocurre en el centro de trabajo existe el riesgo de acoso al trabajador, relaciones carentes de intimidad que son verdaderos “juegos de poder”. La infidelidad, consecuencia de esta adicción, resultará dañando a la esposa y los hijos, cuando se da paso a fantasías románticas online.

ADICCIONES

Al comparar la adicción al amor con la adicción a sustancias podemos encontrar ciertas similitudes, como las que siguen:
- intensa dedicación a fin de saciar necesidades emocionales;
- experimentar una presión intensa a fin de continuar cuando en realidad se desea parar;
- duración de la adicción pasado el tiempo en que se supone la atracción debería haber terminado;
- fracaso en el esfuerzo para controlar la conducta;
- mucho tiempo dedicado a conseguir lo que se quiere o a recuperarse del fracaso;
- desmedro de importantes actividades sociales, recreativas y ocupacionales, y
- continuación pese a las evidentes consecuencias negativas físicas y psicológicas.
 
ADICCIÓN: hombres y mujeres
 
No sabemos si el sexo de la persona guarda relación directa con la pasión amorosa, pero sí que los problemas del apego, tan importante en este tipo de adicción, se presentan por igual en hombres y mujeres.
Lo que sí se ha comprobado es que al comienzo de la relación el hombre se muestra más apasionado. Más que por la frecuencia, varón y mujer se diferenciarían en la manera de expresar el amor.
 
Hay pocos estudios que determinen cual sería la relación entre la adicción al amor y las características de la personalidad. Sin embargo, se ve más en adolescentes con elevada ansiedad y sentimiento de estar controlados por otros. También es frecuente en personas impulsivas y de vidas poco convencionales.
 
Algunos autores interpretan el amor adicto como parte de una reacción de ansiedad o depresión o una forma de aliviar el temor a la soledad.
Igualmente, cuando se idealiza en demasía el interés romántico, se está a un paso de culpar al otro por supuestamente no responder a las fantasías y expectativas que se han gestado dentro de uno mismo.
 
PREVENCIÓN
 
Como sabemos la prevención es siempre el primer paso para controlar los problemas de salud y por supuesto los trastornos emocionales como el que estamos tratando.
En la adicción amorosa la prevención es parte del tratamiento integral de este desorden. De esto se desprende la necesidad de evaluar el riesgo que tienen las personas de presentar el problema identificando en el tiempo algunos de sus síntomas.
El riesgo puede sospecharse si tenemos información de estar ante una persona que presenta un tipo de apego ansioso-ambivalente.
 
En 1990 Feeney y Noller elaboraron un cuestionario que mide el desarrollo de la dependencia a otras adicciones y que puede ser usado en programas preventivos. La prueba mide dos factores: el primero, la dependencia de la pareja y, el segundo, la expectativa ansiosa de vivir una plenitud amorosa.
El cuestionario pregunta, para detectar el primer factor cosas como: ¿desea que estén juntos todo el tiempo? y ¿tiene la mayor felicidad de la vida con su pareja?. Y, para el segundo: ¿nunca está satisfecho con su relación? Y ¿tiene planes y sueños con su pareja?.
 
Otros autores han desarrollado también cuestionarios, escalas del amor, en las que se pregunta por ejemplo: ¿rápidamente, después de conocerlo, supe que era mi otra mitad y completaba mi vida?.
 
Otras preguntas propuestas para la prevención serían ¿se siente incapaz de detenerse de seguir viendo a alguien pese a que sabe que resulta destructivo? ¿Se ha hecho promesas respecto a su relación que no ha podido cumplir? ¿Se da cuenta que ha caído en una interacción mala y repetida? ¿La relación está afectando su imagen? ¿No está siendo capaz de concentrarse en otras áreas importantes de su vida? ¿Cree que su vida no tendría significado si termina la relación?.
 
TRATAMIENTO
Una vez confirmado el diagnóstico tenemos a mano varias posibilidades terapéuticas. Se han popularizado los libros de autoayuda que tienen por finalidad que la persona tome conciencia del problema y ayudar a replantear racionalmente la relación.
Es posible tener conciencia de lo que ocurre si uno separa las relaciones amoroso-sexuales con aquellas que fueron defectuosas en la infancia. Distinguir la pasión, ternura y atención y el compromiso, ayudará a entender el tipo de relación que uno tiene.
Otra recomendación terapéutica es aquella denominada de los 12 pasos, que permite desarrollar una estrategia día a día para controlar la obsesión, las dificultades románticas y sexuales y la dependencia emocional.
 
Esto significa aprender a resolver las propias necesidades antes de comprometerse con otros, saber cuando pedir ayuda, poner interés en conocer la verdad y aceptar a los demás, trabajando para mejorar la autoestima y el temor de ser abandonado.
Otra alternativa tiene un carácter individual y su objetivo sería que el adicto pueda captar el rol desadaptativo que cumple el objeto amoroso y descubra la falta de honestidad e intimidad en la relación, de modo que, aclarando los sentimientos, pueda desarrollar una vinculación más sosegada.
 
Como medidas prácticas se recomienda evitar todo contacto con el objeto de la obsesión amorosa, particularmente en quienes lo rechazan y abrirse a nuevos ambientes que le permitan experiencias sanas.
La terapia de grupo puede dar buenos resultados al ayudar a controlar las ilusiones y valorar los sentimientos de largo plazo como aquellos provenientes de la familia nuclear. Tener en mente establecer relaciones románticas sanas que serán menos excitantes tal vez, pero más satisfactorias a través del tiempo.
 
CONCLUSIONES
 
Steve Sussman, autor del trabajo, que venimos reseñando, nos ofrece las siguientes conclusiones:
1. La adicción al amor se expresa en un estilo de conducta repetitivo que trae consecuencias negativas en el funcionamiento personal y social, la seguridad y aún conlleva repercusiones legales.
2. En esta patología parecieran estar comprometidos procesos de transmisión nerviosa cerebral, semejantes a los encontrados en la adicción a drogas e incluso podría ser un sustituto para el mal uso de las mismas.
3. Pareciera también expresar un estilo de apego ansioso-ambivalente que en los medios de comunicación es conocido y propagandizado como un “amor ideal”.
4. Es necesario investigar seriamente esta patología considerando que:
- su prevalencia en la población general estaría entre 5 – 10%,
- es posible que este problema comience tempranamente en la vida, durante la adolescencia,
- la patologización de la relación romántica puede dar lugar a embarazos no deseados, relaciones truncas y conducir al abuso de drogas y
- antes de la adolescencia puede detectarse ciertas características que preceden al amor patológico, como ser la dependencia interpersonal y la idealización de amistades.
 
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