| Asexualidad: ¿se conoce más? |
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En la nota anterior tratamos de la asexualidad e hicimos notar que en el campo de la sexualidad siguen los misterios de siempre, de siglos diríamos, y los grandes problemas sin resolver. Evidentes en el área de la normalidad y en la de los problemas que vemos los médicos y, por supuesto, en el marco social y cultural, como los beneficios de la educación diferenciada por sexo o el fundamento de los cada vez más confusos conceptos de “género” o de “diversidad sexual”. Se salva, la visión cristiana del sexo que permanece firme en sus concepciones y principios.Es en medio de esta crítica situación, de falta de respuesta a los grandes temas señalados en el párrafo anterior, que los investigadores se dedican, talvez para no perder los fondos asignados, a estudiar detalles muchas veces intrascendentes, como dando tiempo a que aparezcan conceptos e instrumentos que permitan entender los grandes vacíos en el conocimiento.
En el caso del estudio de Lori A. Brotto y Morag A. Yule, Archives of Sexual Behavior, Set 2010, sobre ciertas características de la fisiología de mujeres asexuales ¿estamos en el medio entre un trabajo fútil o de repercusiones importantes para el futuro? Sus conclusiones no lo serán tanto en términos prácticos pero la aproximación al estado actual del fenómeno de la asexualidad puede ser útil a los lectores de nuestra página.
Siguiendo con el estudio mencionado y publicado en una primera parte en esta entrega veremos ahora el papel del servidor Google, el fenómeno de la excitación sexual, la aplicación de los estudios de fisiología sexual y algunos resultados a los que han llegado las autoras.
GOOGLE: presente en la sexualidad
La aparición de Google ha hecho posible que las personas que se dicen asexuales, vía online, puedan conocerse e interactuar más, plantearse preguntas, alcanzar respuestas y compartir experiencias.
La página de esta red ha contribuido al desarrollo de lo que podría decirse es una identidad “la asexual”, de tal manera que las personas se están etiquetando de este modo. El proceso de identificación se ha comparado como movimiento de cohesión y lucha al de la homosexualidad de las décadas de los 50 y 60.
EXCITACIÓN Y DESEO
Un estudio llevado a cabo el 2007 encontró en cuatro asexuales que no sólo estaba afectado el deseo si no también la excitación. Pero, siguiendo el estudio se pensó que la baja excitación sexual de los asexuales, comparada con la de los no asexuales, se debería un umbral más alto para la excitación sexual en los primeros. De tal manera que si se midiera la excitabilidad sexual de los asexuales esta se encontraría en bajos porcentajes, como se comprobó efectivamente, aplicando el cuestionario autoadministrado adecuado.
Entonces se pensó que si medimos la excitación sexual con los nuevos instrumentos psicofisiológicos podrían confirmarse las observaciones antedichas. Los estudios posteriores encontraron que la merma de la excitación sexual se encontraba en mujeres asexuales pero no en varones asexuales. Pese a todo, no se ha hecho estudios que midan la respuesta psicofisiológica a estímulos sexuales y los estudios han sido sólo mediante cuestionarios autoadministrados.
LA FISIOLOGÍA RECLAMA SU LUGAR
Las técnicas psicofisiológicas para medir la respuesta sexual del ser humano se han venido usando desde el siglo XX y últimamente han encontrado aplicación en estudios sobre la orientación sexual. Esto empieza desde el comienzo de la segunda mitad del siglo pasado, 1966, cuando Masters y Jhonson estudiaron los patrones de excitación sexual del varón y la mujer en laboratorio.
Este estudio ha conseguido un mayor conocimiento de la respuesta sexual femenina. Por ejemplo: al estudiar los patrones de excitación sexual de acuerdo con su orientación sexual, entre mujeres heterosexuales y lesbianas, se pudo detectar la misma intensidad de congestión genital (medida por la amplitud del pulso vaginal) sin relación con su orientación sexual ni con los estímulos eróticos presentados, sean éstos heterosexuales u homosexuales.
ASEXUALIDAD: ¿una disfunción?
Como hemos dicho, algunos autores sostienen que la asexualidad es simplemente la expresión de una disfunción sexual crónica.: el cuadro llamado Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo. A partir de esta idea podríamos hallar bajos niveles de excitación sexual frente a diversas fuentes de estímulos sexuales tanto en mujeres normales como en las afectadas.
De allí que se está pensando que si la sexualidad está caracterizada por una respuesta sexual atípica, en forma de ausencia de excitación sexual, se podría predecir bajos niveles de excitación fisiológica en mujeres asexuales, si se les compara con mujeres de otras orientaciones sexuales.
ESTUDIO
Con todos estos antecedentes el estudio de Brotto y Yule, citado al comienzo, se dirigió a comparar la excitación sexual subjetiva con la fisiológica en una muestra de mujeres asexuales comparada con otra formada por mujeres con diferentes orientaciones sexuales. Las investigadoras creen haber encontrado bajos niveles de excitación sexual subjetiva en el grupo de mujeres asexuales comparada con los otros grupos. Si se toma en cuenta la congestión genital como indicador de excitación sexual y se considera la asexualidad como una respuesta sexual atípica, se encuentra menor intensidad de congestión genital en las mujeres asexuales. Sin embargo, podría no haber diferencias significativas entre los grupos de comparación si la asexualidad no reflejara un problema de respuesta sexual.
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