| Homosexualidad: sí, hay oportunidad |
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TERAPIA El aspecto psicológico del tratamiento para conseguir estos objetivos es, como decimos líneas arriba, la terapia de conversión o reorientación sexual y consiste en el intento de ayudar a personas homosexuales insatisfechas con su condición a superar su problema. Deberán aprender a resistir o minimizar su conducta, pensamientos y sentimientos desviados y poder vivir formando parte de la experiencia y comportamiento heterosexuales, que son para ellos muy valiosos.
LA REALIDAD
Como se sabe la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), a comienzos de la década del 70, consideró que la homosexualidad no reunía las condiciones para figurar en su clasificación de problemas mentales. Sin embargo muchos profesionales de la salud mental han continuado tratando personas homosexuales, no haciendo caso a la recomendación de la APA.
En el enfoque ECOS participan diversas teorías y prácticas terapéuticas, desde el psicoanálisis, la terapia cristiana o pastoral y la conductual e integrativa. La idea central que comparten las mismas es que la homosexualidad es un desorden adaptativo del desarrollo.
CRITICAS
Los críticos de la terapia de reorientación sexual han planteado que no se ofrezca este tratamiento o se sancione a quienes lo practican porque a su entender la homosexualidad no sería una enfermedad.
Dicen que el prejuicio social es el que afecta al homosexual y le causa gran malestar. Por lo que la llamada “terapia afirmativa” lo que hace es que el paciente asuma que el malestar que siente es producto de que ha internalizado y hecho suyas las creencias religiosas, el estigma social y los prejuicios contra la homosexualidad.
A partir de este concepto, inverso a la terapia de ECOS, promueven que el paciente acepte su identidad y sentimientos homosexuales. Un consejero de este tipo de terapia es aquel que ve a las minorías con desviaciones - homosexuales, lesbianas y transexuales - como con la necesidad básica de definir una identidad fuera del marco de las normas sociales de la heterosexualidad.
En Agosto del año 2009 la Asociación Psicológica Americana aprobó una resolución, recomendando que no se diga a los pacientes que pueden cambiar su orientación y que los jóvenes y sus familias eviten esos tratamientos. Proponen que más bien busquen psicoterapia, apoyo social y educacional para una información segura y consigan reducir el rechazo a las minorías sexuales.
LIBERTAD DE ELEGIR
Pese a todo lo dicho se conoce de jóvenes que están en conflicto con su orientación sexual y desean ser tratados. Se sabe también que las personas que desean cambiar tienen ciertas características de pensamiento y conducta.
En la literatura especializada se señala que en estas personas prima la religiosidad y espiritualidad, Rechazan el estilo de vida gay pues no lo ven valioso y creen que Dios no desea para ellos que vivan de esa manera. Estas personas habrían sido beneficiadas con el enfoque ECOS debido al parecer a su fuerte motivación para cambiar.
Wade, citado por los autores, definió la identidad masculina, concepto que está en la base de quienes buscan la terapia de reorientación sexual. Los que asumen el ECOS se benefician mucho cuando desarrollan relaciones no sexuales gratificantes con otros hombres.
A quienes no han tenido relaciones afectivas no sexuales con otros hombres o esas relaciones les han causado conflicto, la terapia les ayuda y en ese punto se sienten sin duda beneficiados.
Hay también varones, que atraídos por personas de su mismo sexo no sienten pertenecer al mundo de homosexuales gay, encontrándose que estos tienen más probabilidad de informar cambios positivos con la terapia. Igual sería el caso de pacientes casados que están más interesados en cambiar para no poner en riesgo su vida marital y familiar e incluso pueden beneficiarse del apoyo de una relación con su pareja basada en el amor.
¿QUÉ SE ENCONTRÓ?
Con todo esto en mente los autores estudiaron mediante un cuestionario la satisfacción de las personas que participaron en terapia de reorientación sexual (ECOS) para identificar sus características psicológicas y sociales. Particularmente se investigó el efecto de la religiosidad, la identidad masculina, conflictos de rol genérico, identidad sexual y estado marital.
Trataron de determinar si las características mencionadas se vinculaban a cambios en el funcionamiento sexual, la motivación que llevó a los hombres a intentar la terapia de reorientación y que técnicas y acciones terapéuticas fueron las que más los ayudaron.
En promedio los hombres en la muestra informaron de una disminución de sentimientos y conducta homosexuales y un cambio positivo en su funcionamiento psicológico.
Los casados tuvieron mayor disminución de atracción y relaciones con personas del mismo sexo. También se encontró positivo haber conseguido mostrar afecto no sexual con otros hombres.
Sin embargo, no encontraron que la religiosidad se asociara con reducción de la homosexualidad, sentimientos y conducta; igual fue el caso en quienes tenían una identidad heterosexual fuerte, al revés de los hombres que tenían un conflicto respecto a su identidad.
Pero la religión y los conflictos intrapsíquicos fueron dos grandes motivaciones para la búsqueda del tratamiento de reorientación. El hecho es que no podían conciliar su religión, opuesta a la homosexualidad, con un estilo de vida gay, se sentían alienados en las comunidades gay y la terapia les ofrecía la posibilidad de integrarse en un grupo sano.
RESUMEN
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En el trabajo de Elan Y. Karten y Jay C. Usde, 2010, que reseñamos, ellas estudian a hombres que no están satisfechos con la atracción por su mismo sexo y luchan por cambiar esa orientación. Al mismo tiempo que tratan de incrementar sus sentimientos de interés y la conducta asociada respecto a las mujeres. Es lo que se conoce como la terapia de reorientación sexual (ECOS).










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