| Matrimonio: familiaridad Vs. pasión |
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En este, el segundo, nos introduciremos en ciertos factores que podrían afectar el deseo, como la institucionalización de la relación y la familiaridad conyugal que se establece con el tiempo. Más allá de los hallazgos empíricos, discrepamos de algunos conceptos de las autoras sobre la naturaleza de las relaciones de pareja.
¿INSTITUCIÓN MATRIMONIAL? Según las autoras la llamada institucionalización del matrimonio se nutre de una falta de trasgresión de ciertos modos usuales de relacionarse, de nuevas responsabilidades que se asumen, el fácil acceso al sexo y lo que llaman la deserotización del matrimonio.
Tengamos en cuenta que las relaciones eróticas cambian necesariamente con el tiempo. El mismo sexo también cambia y de ser una experiencia de placer físico, alegría y excitación entra de lleno en el ámbito de amor y a una suerte de obligación de la relación.
EROTISMO: ¿menoscabado?
La idea de la deserotización del matrimonio presupone que la decisión de casarse está asociada inevitablemente a una disminución del deseo. Así es como aspectos tan valiosos del matrimonio – el compromiso y la monogamia, la importancia formidable de la familia, el confort, la estabilidad y la seguridad alcanzada - según las investigadoras de alguna manera interferirán con el deseo sexual. La facilidad de acceder al sexo por el hecho de estar casado tendría un efecto deserotizante. Se produciría el fenómeno de que al poder tener sexo en cualquier momento este perdería su encanto.
Además, las mujeres eligieron a los esposos por ser personas responsables y la expectativa de que serían buenos esposos y padres, no obstante que otros hombres les pudieran provocaban más excitación.
Las mujeres recordaban cuando su deseo era prohibido e ilícito. Era un deseo más espontáneo y significaba un riesgo, siendo la excitación de lo prohibido. Muchas luego de casarse sintieron el sexo como una obligación y seguían teniendo relaciones aunque con poco deseo.
PROBLEMAS DE LA FAMILIARIDAD
Aún reconociendo de gran valor para el matrimonio la cercanía e intimidad de la pareja, a las mujeres les pareció percibir que estotenía un costo para el sexo.
Las mujeres admitieron como algo negativo que la iniciativa sexual de los esposos no tenía fuerza ni ternura ni estaban realmente
“conectados”. Las palabras dulces y las sugerencias sutiles eran reemplazadas con exigencias directas acompañadas de formas descuidadas, pellizcos y tosquedad.Se quejaron además de un sexo rutinario y mecánico. Al principio estaban contentas de que su pareja conociera bien su cuerpo pero después esta experiencia cobró un tono de aburrimiento y de ya saber lo que pasaría o que el sexo se dirigiría directamente al orgasmo, sin ternura ni juego previo.
Ambos habían descuidado su atractivo físico. Su cuerpo se tornó una barrera para el deseo. Ellas se sentían gordas después de los embarazos y nada sexis. El esposo, también descuidado, ya no les atraía como antes. En próximo artículo terminaremos con los factores que afectan el deseo y daremos algunas recomendaciones.
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Deseo: ¿la mujer? ¿el hombre?
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En varios artículos en Sexualidadsana hemos tratado el fenómeno del declinar del deseo sexual con el tiempo. El deseo en esas condiciones no sólo podría disminuir sino que hasta desaparecer, particularmente en la mujer. En el primer artículo sintetizamos los hallazgos de Karen E. Sims y Marta Meane, 2010, que condujeron entrevistas con 19 mujeres casadas en las que el deseo sexual había declinado.
“conectados”. Las palabras dulces y las sugerencias sutiles eran reemplazadas con exigencias directas acompañadas de formas descuidadas, pellizcos y tosquedad.

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