Matrimonio: familiaridad Vs. pasión PDF Imprimir E-mail
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En varios artículos en Sexualidadsana hemos tratado el fenómeno del declinar del deseo sexual con el tiempo. El deseo en esas condiciones no sólo podría disminuir sino que hasta desaparecer, particularmente en la mujer. En el primer artículo sintetizamos los hallazgos de Karen E. Sims y Marta Meane, 2010, que condujeron entrevistas con 19 mujeres casadas en las que el deseo sexual había declinado.

En este, el segundo, nos introduciremos en ciertos factores que podrían afectar el deseo, como la institucionalización de la relación y la familiaridad conyugal que se establece con el tiempo. Más allá de los hallazgos empíricos, discrepamos de algunos conceptos de las autoras sobre la naturaleza de las relaciones de pareja.

 

¿INSTITUCIÓN MATRIMONIAL?

 
Según las autoras la llamada institucionalización del matrimonio se nutre de una falta de trasgresión de ciertos modos usuales de relacionarse, de nuevas responsabilidades que se asumen, el fácil acceso al sexo y lo que llaman la deserotización del matrimonio.
  Las encuestadas en este estudio sintieron la institucionalización como un cambio en la naturaleza de su relación romántica. El matrimonio fue visto como un paso desde la independencia, libertad y excitación a un estado en el que priman el compromiso y la responsabilidad, pero también la rutina. Pero, ojo, no definen que entienden por rutina.  
 
Tengamos en cuenta que las relaciones eróticas cambian necesariamente con el tiempo. El mismo sexo también cambia y de ser una experiencia de placer físico, alegría y excitación entra de lleno en el ámbito de amor y a una suerte de obligación de la relación.
EROTISMO: ¿menoscabado?
La idea de la deserotización del matrimonio presupone que la decisión de casarse está asociada inevitablemente a una disminución del deseo. Así es como aspectos tan valiosos del matrimonio – el compromiso y la monogamia, la importancia formidable de la familia, el confort, la estabilidad y la seguridad alcanzada - según las investigadoras de alguna manera interferirán con el deseo sexual. La facilidad de acceder al sexo por el hecho de estar casado tendría un efecto deserotizante. Se produciría el fenómeno de que al poder tener sexo en cualquier momento este perdería su encanto.
  Las mismas responsabilidades y obligaciones propias del matrimonio tendrían también su efecto. Ser adulto y asumir las obligaciones, pagar el carro y que haya suficiente comida, parecería desplazar el interés por el placer sexual.  
 
Además, las mujeres eligieron a los esposos por ser personas responsables y la expectativa de que serían buenos esposos y padres, no obstante que otros hombres les pudieran provocaban más excitación.
 
  La que llamaron falta de trasgresión forma parte de la institucionalización. El matrimonio tendría el efecto de aprobar el sexo quitándole al mismo tiempo su lado de estimular la excitación.  
 
Las mujeres recordaban cuando su deseo era prohibido e ilícito. Era un deseo más espontáneo y significaba un riesgo, siendo la excitación de lo prohibido. Muchas luego de casarse sintieron el sexo como una obligación y seguían teniendo relaciones aunque con poco deseo.
PROBLEMAS DE LA FAMILIARIDAD
Aún reconociendo de gran valor para el matrimonio la cercanía e intimidad de la pareja, a las mujeres les pareció percibir que estotenía un costo para el sexo.
  El conocerse uno al otro si bien cumplía una gran necesidad emocional al mismo tiempo fragmentaba la dinámica sexual. El romance fue muy valorado y sintieron que su pérdida afectó el deseo. Ya casados el enamoramiento y las atenciones especiales cesaban y muchas pensaron que el deseo volvería si retornaba el romance.  
 
 
Las mujeres admitieron como algo negativo que la iniciativa sexual de los esposos no tenía fuerza ni ternura ni estaban realmente “conectados”. Las palabras dulces y las sugerencias sutiles eran reemplazadas con exigencias directas acompañadas de formas descuidadas, pellizcos y tosquedad.
Se quejaron además de un sexo rutinario y mecánico. Al principio estaban contentas de que su pareja conociera bien su cuerpo pero después esta experiencia cobró un tono de aburrimiento y de ya saber lo que pasaría o que el sexo se dirigiría directamente al orgasmo, sin ternura ni juego previo.

  Para muchas la familia se había tornado prioritaria y ya no les interesaban los amigos y sentían que habían dejado de ser personas. Sólo eran madres y esposas, quedaron atrás sus hobbies y su costumbre de leer.  

Ambos habían descuidado su atractivo físico. Su cuerpo se tornó una barrera para el deseo. Ellas se sentían gordas después de los embarazos y nada sexis. El esposo, también descuidado, ya no les atraía como antes.
En próximo artículo terminaremos con los factores que afectan el deseo y daremos algunas recomendaciones.
 
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