Es conocida la hegemonía que respecto al sexo tiene la visión liberacionista, en los medios de comunicación social frente a la que podríamos llamar, simplificando las cosas, la opuesta, de perfil conservador1. Como consecuencia asistimos a un debate en el que prima una sola voz, empobreciendo el mismo. Además, el tema de la sexualidad ha terminado siendo un debate político cultural alejado del conocimiento proveniente de la ciencia sexual de los últimos cincuenta años.
Un ejemplo del pensamiento liberacionista sin contrapeso, de los tantos, está constituído por el artículo “Silencio con botas”, del señor Raúl Tola, publicado en La República el 25/12/2010, al que podríamos llamar mejor; “ Silencio con botas…periodísticas” 2, aludiendo a lo dicho líneas arriba.
El artículo trata de la ley firmada por el Presidente Obama sobre la presencia de homosexuales en el ejército americano, que deja de lado la hasta entonces vigente conocida como: “Don´t ask , Don´t Tell”
A continuación algunas de las afirmaciones del Sr. Raúl Tola a las que sumamos unos breves comentarios provenientes de Sexualidadsana .
RT :
“La decisión del Congreso estadounidense de derogar la ley «Don’t Ask, Don’t Tell» («No Preguntes, No Digas»), que prohibía el servicio de homosexuales declarados en sus Fuerzas Armadas, es un paso capital en la permanente lucha contra la discriminación y la verdadera universalidad de los derechos civiles.
SS:
La ley derogada no trataba realmente de un dispositivo discriminatorio sino de un régimen diferente para personas a todas luces desiguales, en lo psicológico, conductual, capacidades y condiciones de salud3.
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La nueva ley más que reconocimiento de derechos trata de nuevos derechos para una población minoritaria, de los que no goza la mayoría de la población heterosexual. |
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RT:
“Hasta hoy no importaban los sacrificios, el arrojo, la experiencia, las heridas en combate: bastaba ser gay y confesarlo para, automáticamente, merecer la expulsión del ejército, la marina o la fuerza aérea de los Estados Unidos. Como resultado, 13,500 soldados fueron destituidos desde 1993, cuando Bill Clinton aprobó la ley, muchos víctimas de las delaciones y venganzas de sus propios compañeros. Antes era incluso peor: los homosexuales estaban simplemente prohibidos de pertenecer al ejército, principal empleador de Norteamérica”
SS:
Las razones para restringir la presencia de personas homosexuales en el ejército son muy variadas, aunque el Presidente Obama no las tome en cuenta, dada su particular posición ideológica.
En este caso se retiraba al personal cuando se descubría que había mentido o era encontrado teniendo relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.
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Las Fuerzas Armadas perdieron mucho dinero y peor aun a especialistas que había costado tiempo formar, incluso en áreas sensibles de la seguridad al tener que aplicar la ley. |
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RT:
“Esta derogatoria es también el reconocimiento de un hecho cotidiano, que a nadie debería sorprender: así como musulmanes, católicos, judíos o budistas, en cualquier profesión habrá heterosexuales, bisexuales y homosexuales, representantes de algunas de las infinitas alternativas que tiene el hombre en la búsqueda del placer sexual.”
SS:
Nos parece un error comparar a las personas con una determinada fe religiosa con la condición de ser heterosexual, bisexual u homosexual. La primera es un compromiso total, experiencia, vivencia y elección que abarca toda la vida del individuo y la segunda una condición restringida a un solo aspecto, el sexual, del funcionamiento de la persona.
Lo que llama el Sr. Tola “infinitas alternativas” se da en las relaciones afectivas, intereses, motivaciones, impulsos y elecciones de las personas sexualmente sanas.
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A diferencia, cuando se perturba la orientación sexual, lo central, como en el caso de la homosexualidad, es que el impulso sexual desviado queda subordinado hacia el mismo sexo. |
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RT:
“Las voces opositoras argumentan que esta decisión perjudicará la moral de las Fuerzas Armadas y su unidad en las operaciones bélicas. Aunque he tratado, no llego a entender las razones que sustentan estos argumentos, y me temo que no son más que meros prejuicios, alimentados por el conservadurismo y la rigidez de muchísimos militares− del tipo que por cierto abunda en el Perú, acostumbrados a dar y recibir órdenes, y no a razonar. ¿Es que acaso a alguien en su sano juicio se le puede ocurrir que, con esta novedad, los soldados gays libres de sus represiones seducirán sin pudor a sus colegas durante el rancho, en las duchas o a la hora de dormir? ¿O que con la abolición de la ley «Don’t Ask, Don’t Tell» se relajarán la firmeza y decisión necesarias a la hora del combate, y que los horrores de la guerra serán enfrentados con lágrimas y gritos delicados?”
SS:
Efectivamente sí puede perjudicar las acciones en combate en la medida que el soldado homosexual no será visto realmente como un compañero y la atención del combatiente estará en la expectativa de en que momento de la íntima convivencia a la que están obligados los soldados, aparecerán los impulsos eróticos de los compañeros con esa condición.
La logística se complica en dormitorios, baños y en otras muchas actividades compartidas. Imaginemos a un soldado heterosexual obligado a bañarse junto a mujeres desnudas.
RT:
“Los Estados Unidos se suman a la lista de 25 países que permiten a sus soldados exteriorizar libremente su opción sexual, entre ellos Canadá, Israel y Gran Bretaña. Ojalá, y pronto, sean muchos más. Para ingresar a la tropa, o a cualquier otro trabajo, uno debería cumplir un único requisito: ser competente. Lo contrario implica negar nuestra naturaleza diversa, la posibilidad de cada cual de ejercer libremente su individualidad: uno de los mayores atractivos y potencialidades del género humano”
SS:
Ser competente para acceder a un trabajo es un término impreciso. Por ejemplo: los homosexuales exhiben una tasa bastante alta de ofensas sexuales a niños y entonces su postulación a profesores de menores deberá tener necesariamente en cuenta su naturaleza.
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La diversidad tampoco es sinónimo de bueno o saludable per se. Hay diversidades buenas y malas en todos los campos de la vida. En el biológico, el colesterol bueno y el malo; en el de la personalidad, los psicópatas y los generosos; en la cultura, quienes respetan a la mujer y la costumbre de amputar el clítoris a las niñas púberes: en el sexo, el sano y el desviado, que figura en todas las clasificaciones de enfermedades mentales. |
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Las organizaciones de gay, que desde luego usurpan a los miles de homosexuales discretos, tienen una agenda mundial, aprobada en congresos internacionales, dirigida a que la población acepte a esta perturbación de la orientación sexual como si pudiera equipararse a la condición heterosexual.
Esta agenda busca lograr por medios indirectos que la homosexualidad termine por ser aceptada por la población como algo normal.
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Bajo el paraguas de los derechos humanos, la no discriminación, la defensa de las minorías, y otros valores que todos compartimos, llevan adelante sus propósitos. Hoy día la aceptación de personas homosexuales en el ejército; otro, lograr que los parlamentos aprueben la no discriminación por orientación sexual; otro más, las uniones civiles; enseguida el matrimonio gay; después la adopción de niños: mas tarde la enseñanza de la homosexualidad en las escuelas como una variante normal de la sexualidad; y enseguida la legalización de las relaciones sexuales entre niños y adultos. |
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Así vienen avanzado un programa, ya no en defensa de sus condiciones de vida, sino que - estructurado por grupos de gay contestatarios - su objetivo es el de un nuevo contrato social.
1. No sólo en los medios sino también en algunas instituciones académicas, como ocurre con la Pontificia Universidad Católica del Perú
2. Hemos enviado a propósito del artículo una carta a La República aunque dudamos que la publiquen.
3. A este respecto hay abundante bibliografía en la literatura médica o el lector puede ver los artículos publicados en www.sexualidadsana.com.pe
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