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El interés sexual de un adulto por un menor de edad, cuadro psiquiátrico llamado pedofilia, sigue siendo en gran medida un misterio y al mismo tiempo una urgencia médica y social. ¿Qué ha convertido a la pedofilia en una preocupación para el gran público y la medicina? ¿Más aún cuando el tema de las desviaciones sexuales, antiguamente perversiones, ha sido desplazado desde hace medio siglo por el interés en las disfunciones sexuales?. 
En los últimos años la pedofilia ha sido sometida a un riguroso escrutinio como lo atestiguan los trabajos de O’ Donahue, Reger y Hagstrom, 2000; Blanchard, Barbaree, Bogaert, Dickey, Klassen, Kuban y Zucker, 2000; Schmidt, 2002; González, Martínez, Leyton y Bardi, 2004; Dunne, 2004; Seto, 2004; Lothstein, 2004; Feelgood y Hoyer, 2008; Sartorius, Ruf, Kief, Demirakca, Bailer, Ende, Henn, Meyer-Lindenberg y Dressing, 2008; Cartor, Cimbolic, Tallon, 2008; Moulden, Firestone, Kingston y Bradford, 2009; Eberstadt, 2009; Carlstedt, Nilsson, Hofvander, Brimse, Innala y Anckarsäter, 2009; Beyer, Ahlers, Gosker, Neutze, Mund, Hupp y Schafer, 2009; Franklin, 2010; O’ Donahue, 2010; Miner, Robinson, Knight, Berg, Romine y Netland, 2010 y otros más.
Dentro de este grupo de investigadores se encuentran Ryan C W Hall y Richard C W Hall, que en su artículo “Un perfil de la pedofilia: definición, características de los ofensores, recidivas, resultado del tratamiento y asuntos forenses”, 2007, revisan esta desviación y ofrecen una explicación a las preguntas citadas líneas arriba.
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Según ellos se debería al tratamiento del tema en los medios de comunicación social y a las nuevas leyes propuestas para castigar a los ofensores sexuales. Sumándose a la aprobación de publicar nombres y domicilios de los ofensores de niños, la firme decisión política para prevenir y sancionar la pedofilia y el incremento de la investigación sobre este problema.> |
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Los autores mencionados pasan revista al tema y nosotros tocaremos algunos de esos puntos: qué se entiende por pedofilia y como se clasifica, frecuencia del problema y las teorías que tratan de entender el por qué de una conducta tan desviada. También, la manera como se puede identificar a un pedófilo, los métodos disponibles para el tratamiento tanto del ofensor cuanto del niño abusado; el riesgo de que el enfermo repita la ofensa y las limitaciones que deben enfrentar las investigaciones dirigidas a conocer en profundidad el tema. .
PEDOFILIA ¿Qué es?
Para empezar es necesario diferenciar la pedofilia de la agresión u ofensa sexual a niños, pues aquella se trata de un diagnóstico médico-psiquiátrico, esto es la atracción erótica por niños. La segunda, la ofensa sexual, es un acto criminal con repercusiones legales.
Más adelante veremos que puede haber pedófilos que no son ofensores sexuales de niños, es decir, no llevan a la práctica su atracción desviada. Así como hay agresores sexuales de niños que no reúnen las características clínicas para ser diagnosticados como pedófilos.
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El manual diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Americana, que es el más consultado por los médicos, jueces e investigadores, define al pedófilo como un individuo quien por lo menos durante seis meses presenta fantasías, es excitado o tiene impulsos sexuales dirigidos a niños prepúberes, generalmente menores de 13 años. Esta condición lo lleva a sentir un profundo malestar, presentar dificultad en las relaciones interpersonales o, por último, poner en práctica sus fantasías, deseos e impulsos. |
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La definición de pedófilo que acabamos de mencionar es de naturaleza operativa. Establece criterios concretos para que clínicos e investigadores tengan un lenguaje común y por eso agrega la condición del así diagnosticado, de tener por lo menos 16 años y el niño agredido debe ser 5 años menor como mínimo.
Generalmente la desviación comienza por la época de la pubertad o adolescencia, pero también se ven casos de comienzo cuando la persona es mayor. Tengamos presente que el diagnóstico se descarta cuando el cuadro es provocado en un estado de intoxicación o por una condición que pudiera afectar el juicio o resulta en contradicción a la conducta sexual natural de la persona.
¿CÓMO ES QUE EVOLUCIONA ?
La pedofilia se mantiene en el individuo por muchos años y en un estudio se encontró que 44% de pedófilos estaban en el rango entre los 40 y 70 años.
Con el estudio de esta perturbación se ha podido distinguir diferentes cuadros clínicos de utilidad en el diagnóstico y tratamiento. Así tenemos la hebofilia, la efebofilia y la infantofilia. La hebofilia sería el interés en niñas púberes; efebofilia, en niños púberes e infantofilia, en niños menores de cinco años. De paso diremos que la atracción normal por personas maduras, con desarrollo psicofísico completo, se denomina telofilia.
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El rango de actos sexuales de un pedófilo es muy amplio y va desde exhibirse sexualmente, desvestir al niño, masturbarse delante de él, acariciarlo o finalmente practicar relaciones sexuales de diferente tipo. |
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Por lo general los pedófilos no emplean la fuerza y consiguen sus propósitos manejando emocionalmente al niño o avanzando poco a poco desde un contacto físico común hasta uno de significado sexual.
Es conocido que estos infractores cuando se les reclama por su conducta inapropiada generalmente tienden a minimizarla o incluso justificarla. Dan las razones más sorprendentes: como que lo que hicieron tiene un valor educativo, que el niño ha salido beneficiado por la atención o el placer que se le ha brindado o que él mismo infante se los había pedido80.
Se ha podido registrar hasta cuatro modos de defenderse de los pedófilos cuando son detectados.
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De primera intención lo niegan o aceptan pero recalcando que sólo pasó una vez; también afirman que su modo de ser es cariñoso o, en el colmo de las mentiras, que lo hacían como parte de un estudio de las reacciones infantiles. |
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Se confirma en el caso de los pedófilos, como también se presenta en otras desviaciones sexuales, que un alto porcentaje de estos, un 70%, presenta además otras parafilias: froteurismo, exhibicionismo, sadismo, etc.
Lo más típico es que estas personas se restrinjan a caricias y tocamientos genitales más que a relaciones sexuales, salvo en casos de atracción por niños mayores o adolescentes, cuando no es raro que el niño sea violentado físicamente.
En próximas notas veremos el perfil de los ofensores sexuales y de los niños abusados, los tipos de pedófilos y su personalidad, sus causas, los efectos de la agresión sobre los niños, el tratamiento de ofensor y el agraviado y el gran problema de la recaída o repetición de la agresión.
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