Deseo y excitación: una consulta frecuente PDF Imprimir E-mail
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¿Qué hacer cuando una mujer nos consulta quejándose que su deseo sexual ha disminuido o no logra una excitación adecuada? La tarea inmediata por supuesto es determinar si la estimulación física y psíquica que recibe es la que ella necesita. Para esto se requiere averiguar por la variedad de sus actividades eróticas, las condiciones en que estas se desarrollan, determinar como respondió en el pasado, el grado de atracción sexual al presente y los sentimientos que tiene hacia la pareja. Estos y otros detalles aún más sutiles que se obtienen en la entrevista nos servirán para entender el problema.


EVALUACIÓN DEL PROBLEMA


La historia clínica sexual es el instrumento fundamental para abordar los problemas sexuales y de relación de la pareja. Este instrumento nos permitirá diagnosticar lo que sucede y diseñar un programa de consejería o terapia sexual o marital, según lo que corresponda.

  También hay que aceptar que cuando no se dispone de instrumentos de registro psicofisiológico de la respuesta física de los genitales frente a los estímulos que se reciben no hay manera de saber a ciencia cierta qué está ocurriendo.  

Los estímulos que dan lugar a la respuesta de los genitales son muy variados y pueden ser audiovisuales (palabras de contenido erótico, manifestaciones visibles de la pareja, etc,), fantasías (imágenes de lo que desearía, recuerdos de pasadas experiencias, etc.) y vibro táctiles (caricias físicas, tocamientos, presiones, etc.).
Pero el examen se topa con una gran limitación y es que la reacción físiológica a los estímulos puede ser efectiva, una reacción sexual importante, pero no va a correlacionar necesariamente con la sensación psicológica correspondiente de deseo o excitación.

  En otras palabras los genitales responden a los estímulos pero la persona no siente lo mismo y esto es tan importante como la respuesta meramente física.  

De todos modos, detectar la reacción física es importante, de acuerdo al estudio de Lan y colaboradores, citado por Brotto. Estos autores señalan que es muy difícil demostrar que los problemas de excitación sexual no se deban a una falta de la estimulación apropiada (audiovisual, fantasía o vibro tactil). Dudan también que una estimulación física deficiente pueda ser bien evaluada sólo por medio de las preguntas que hace el médico durante el registro de la historia clínica.
No es raro que una mujer con un desorden de la excitación sexual pueda no ser suficientemente capaz de percibir los cambios físicos que ocurren en su organismo como reacción a los estímulos.

  Si esto pasa, los cambios presentes en sus genitales no darán lugar a la normal retroalimentación psicológica ni que a partir de estas sensaciones físicas se genere un incremento de la excitación que continúe el circuito.  


Aunque es posible que ocurra una buena respuesta genital a los estímulos, de acuerdo a Brotto y colaboradores, se puede paralelamente identificar otros factores físicos que interfieren con la excitación y que no se notan durante el estudio clínico.
Para esto tengamos en cuenta que si se aplican a la paciente cuestionarios auto administrados sobre lo que ella siente y se hace un cuidadoso examen enfocado en la pelvis femenina y sus genitales, sí es posible detectar los fenómenos presentes cuando hay un deterioro de la excitación sexual en la paciente.
Lo fundamental consiste en determinar en que medida son adecuados los estímulos eróticos que recibe la mujer mediante una evaluación en profundidad.
Los aparatos de registro psicofisiológico de los cambios vaginales en ese momento pueden ser de gran ayuda, aunque lamentablemente todavía sólo están en el ámbito de los laboratorios de investigación y no en los consultorios médicos.
Tomar pruebas en forma de cuestionarios es un medio que confirma los hallazgos de la historia clínica sexual. Pero, un examen de los genitales es obligatorio cuando hay disminución de la sensibilidad en los mismos, dolor o problemas vaginales de otro tipo.


TERAPIA: para tener en cuenta

Se ha propuesto que al realizar la evaluación debe tenerse en cuenta una lista de factores que afectan el deseo sexual. De estos presentamos un extracto. Veamos:

  • 1. El abuso sexual y abandono emocional en la infancia.
    Esta es una situación que repercute a mediano o largo plazo en la sexualidad femenina, dando lugar a deseo sexual bajo o incluso al cuadro extremo de aversión sexual. 1

  • 2. Los traumatismos durante la pubertad.
    Cuando la primera experiencia sexual puede ser humillante y ofensiva, tiene consecuencias a largo plazo, cargando de negatividad la vida sexual.
     
  • 3. El estrés.La tensión psíquica y social excesiva puede afectar la motivación sexual, tal vez por el incremento de la hormona cortisol en el torrente sanguíneo.

  • 4. La distracción.
    Si la mujer tiene tendencia a distraerse durante las relaciones se afecta la excitación, especialmente por la interferencia con la percepción de los cambios físicos que se están dando en los genitales e incluso afectando el propio deseo.
  • 5. Concentrarse en uno mismo.
    Focalizar la atención en uno mismo, en lo que se está haciendo, puede igualmente perturbar la percepción de las sensaciones provenientes de la excitación de los genitales y los cambios que ocurren en estos órganos.

 


1. Un raro cuadro de rechazo erótico total hacia la pareja

 

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