Deseo femenino: tan fácil... no parece PDF Imprimir E-mail
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En una nota anterior tratamos sobre el concepto del deseo sexual, siguiendo las ideas de Brotto y otros investigadores más. De acuerdo a la Teoría de las Emociones el deseo sexual puede ser definido como una dimensión afectiva vinculada a otras emociones básicas, semejantes al miedo y la ansiedad, siendo una condición adaptativa del ser humano en respuesta a estímulos eróticos que resulten adecuados emocionalmente.
Pero, concretamente, experimentar el deseo como una vivencia psicológica significa tomar conciencia de los cambios físicos percibidos principalmente en los genitales. Dichas modificaciones anatomofisiológicas se presentan en forma automática como reacción del cuerpo a los estímulos eróticos, lo que en inglés se designa con el término “arousal”, que son verdaderas sensaciones de “deseo”. De allí que la experiencia compleja del deseo sería la expresión final de la interacción de un conjunto de factores que la facilitan o, al revés, la inhiben. Veamos a continuación cuales son esos factores.

LA PSICOLOGIA : presente


Como es evidente, los factores psicológicos, canalizados a través de los procesos de la motivación y la atención, concentración, recuerdo, pensamiento, etc. (procesos llamados cognitivos), son decisivos en la experiencia del deseo.
La motivación para tener relaciones sexuales tal como lo tratamos en un artículo de esta serie,¿Es UD. hipersexual? es muy variada.

  Puede tener que ver con el querer vivir un momento de intimidad con el otro o darle una satisfacción; también con la necesidad de reafirmarnos en nuestra condición de hombre o mujer; tanto sencillamente a través de las relaciones, sentirnos fuerte o convencernos, por último, que somos aceptados.

Del lado de los procesos cognitivos, psicológicos, entra en juego el significado que damos a la relación sexual, en lo que influyen las experiencias sexuales previas que aun recordamos. Muchos factores más intervienen en el logro de lo que recientemente se ha llamado “salud sexual” 1 y que pueden favorecer o no la aparición del deseo. De este nuevo concepto, salud sexual, se vienen sustentando una teoría y modos de comportamiento, algunas veces equivocados. 2

QUÍMICA : también presente

¿Qué sustancias químicas intervendrán en este proceso cuyos mecanismos se asientan principalmente en el sistema nervioso central, el cerebro?.
Ahora son conocidas en alguna medida pues se han ido descubriendo con el avance de la investigación neurofisiológica que ha puesto en claro el funcionamiento del sistema nervioso.

  Tenemos unos químicos denominados “prosexuales” entre los que se cuentan la norepinefrina, dopamina, melanocortina, oxcitocina y serotonina. Por el contrario, hay sustancias que favorecen la inhibición sexual y que han sido también identificadas: la misma serotonina (que según sea los receptores nerviosos sobre los que actúe puede resultar inhibidora), la prolactina y el ácido gama amino butírico.  

Pero los químicos facilitadores o inhibidores no actúan aisladamente sino en un ambiente que regula sus efectos, constituido por las hormonas sexuales, estrógenos, progesterona y testosterona. Desde el punto de vista patológico, agreguemos, que el deseo es afectado por diversas enfermedades, sobre todo las crónicas, el embarazo y muchos fármacos, entre otros, los anticonceptivos.

ANSIEDAD : una intrusa

La ansiedad siempre se ha tenido presente como una circunstancia emocional que afecta la sexualidad ¿pero con qué intensidad y con cuales características? No se conoce bien.
De todos modos, en problemas del deseo, concurrente con la excitación sexual, es recomendable un examen cuidadoso de la medida en que la ansiedad está afectando o no la respuesta sexual. Los estudios más serios han comprobado el efecto negativo de la ansiedad y los problemas sexuales que origina : deterioro de la excitación, deseo y satisfacción sexual.

  También la depresión es una condición negativa y se ha establecido una clara relación entre esta y la disfunción sexual femenina. Sin embargo hay que poner atención para identificar bien el orden de los factores. Esto es, la depresión puede dar lugar a un problema sexual pero también éste, el problema, puede deprimir a la mujer. Es un verdadero círculo vicioso.  


Dos aspectos más sobre los factores psicológicos a considerar : la personalidad y las preocupaciones negativas por el propio cuerpo. La percepción por parte de la mujer de defectos reales o no sobre su cuerpo actuará negativamente en la salud sexual.
Los rasgos defectuosos de la personalidad, difíciles de modificar, tienen un efecto decisivo en la aparición de una disfunción sexual y son de difícil modificación.

LA PAREJA : factor fundamental

Aunque la investigación no es aun suficiente, la experiencia clínica y otros estudios demuestran un vínculo entre la relación de pareja y la satisfacción sexual. La asociación en todo caso no es exacta.

  Parejas con una muy buena relación pueden vivir severos problemas sexuales y parejas con dificultades maritales pueden funcionar sexualmente bien. Aquí son urgentes las definiciones precisas . Para empezar ¿cuál es la definición de “funcionar sexualmente bien”?.  

No olvidemos que en este tiempo la sexología tiende a focalizar el sexo en lo meramente mecánico o fisiológico.
La disfunción del varón, principalmente los problemas de erección y eyaculación, impactan indudablemente en forma negativa sobre el deseo del varón y la mujer. Las mujeres con disminución del deseo sexual muestran más déficit en el ajuste de pareja, insatisfacción en la resolución de conflictos y menor interés en un acercamiento íntimo. También afecta al deseo un matrimonio con problemas de comunicación tanto de sus intereses y expectativas, cuanto de sus miedos e inseguridades.



1.
ver en www.sexualidadsana.com.pe

2. Ver el tema de Salud Sexual en artículos de la página.


 

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