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En íntima conección con el artículo “¿ Por qué tan rápido? : sufrimiento masculino”, sobre el tratamiento farmacológico de la Eyaculación Precoz, damos también un lugar especial a la relación entre sedantes, antidepresivos y otros fármacos utilizados en el tratamiento de problemas emocionales, —psicofármacos 2— y el funcionamiento sexual.
Todos deberíamos estar informados de este tópico si tenemos en cuenta el uso extendido de estas sustancias en la vida moderna, en muchos casos sin la debida prescripción médica.
Los efectos colaterales, indeseables, de los psicofármacos sobre la respuesta sexual humana se conocen desde tiempo atrás, sin embargo, la atención sobre este tópico es reciente. El incremento del consumo tranquilizantes, antidepresivos y otros psicotrópicos, no sólo por indicación de psiquiatras, si no por médicos de diversas especialidades y por automedicación, hace necesario conocer sus efectos colaterales3 .
En particular el interés viene recayendo en el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, ISRS 4 , que junto con su efecto benéfico en el tratamiento de la depresión pueden presentar otros negativos. En este caso, nos interesa mencionar aquellos que tocan a la sexualidad. 
Hay que reconocer que los conocimientos al respecto son incipientes porque la información proviene por lo general de estudios sin grupo testigo e informe de casos 5 , además del reducido número de investigaciones que comparan diferentes psicofármacos entre sí.
En esta revisión vamos a referirnos sólo a algunos medicamentos antidepresivos, antipsicóticos, estabilizadores del humor y tranquilizantes. Empero, debemos tener presente que, de los variados significados contextuales en los que se sitúa la sexualidad, hemos seleccionado sólo la capacidad fisiológica para experimentar el deseo, responder con excitación a los estímulos eróticos y su consecuencia final : el orgasmo y la satisfacción sexual.. En otras palabras, lo que se conoce como los componentes del ciclo de respuesta sexual, a la que nos hemos referido anteriormente.
EFECTOS NEGATIVOS
Los principales efectos indeseables de los psicofármacos sobre la sexualidad consisten en disminución del deseo sexual y de la excitación - que se traduce en disfunción eréctil en el varón y falta de lubricación en la mujer- , presentación retardada del orgasmo o incluso anorgasmia y problemas en la eyaculación. Menos frecuentes son, en la literatura médica, referencias a la aparición de priapismo ( erecciones prolongadas) , eyaculación dolorosa, anestesia peniana e incluso aumento del deseo y hasta orgasmo espontáneo.
¿ A qué se deben ?
Las causas de estos problemas son difíciles de precisar si tenemos en cuenta el conocimiento incompleto de la neurofisiología de la función sexual y de los sitios y modos de acción de los psicofármacos en el sistema nervioso. 
A esto se agrega la posible acción simultánea de la medicación, tanto en el nivel central del sistema nervioso - el cerebro - como en la porción periférica del mismo, los nervios y sus conexiones con las glándulas y músculos.
Se ha propuesto cuatro posibles mecanismos mediante los cuales los psicofármacos pueden afectar la sexualidad:
- uno estaría constituido por la acción no específica del fármaco sobre el sistema nervioso central ( como ser el efecto sedativo );
- otro de carácter específico, conformado por el bloqueo de los neurotransmisores6;
- también una acción identificada que puede identificarse sobre el sistema nervioso periférico, es decir el bloqueo de receptores nerviosos y;
- finalmente, otro mecanismo de carácter glandular, como podría ser cambios en la secreción de prolactina7.
¿ Qué hacer ?
1. Una recomendación general para el manejo de los casos en los cuales se sospeche de una posibilidad de acción negativa de los psicofármacos sobre la respuesta sexual. incluye elaborar una historia clínica sexual al comienzo de la prescripción del fármaco así como el seguimiento periódico de las manifestaciones que se presenten a lo largo del tratamiento. Se trata de estar atentos a la ocurrencia de una relación temporal entre el principio del tratamiento y la aparición del problema.
2. Es necesario también se cuidadoso precisando la sintomatología, definiendo el momento en que ocurre la pérdida de interés en la actividad sexual o insatisfacción durante las relaciones sexuales. Igual la afectación de la frecuencia de las mismas, la capacidad eréctil, la eyaculación o el orgasmo.
3. Es imprescindible afinar el diagnóstico que diferencie el problema de los efectos colaterales con otras causas de carácter también médico; diagnóstico diferencial que debe identificar si los síntomas dependen del problema psiquiátrico de fondo que es objeto del tratamiento, o son más bien manifestación de algún tipo de comorbilidad - enfermedad asociada al problema principal - psiquiátrica o médica.
4. Del mismo modo, constatar si se trata realmente de una disfunción sexual de carácter primario y no de un efecto debido al fármaco que estamos usando. Tener en cuenta las consecuencias del uso de medicación que concomitantemente ( no la psiquiátrica ), esté consumiendo el paciente y, por último, si no sería más bien resultado de un problema de pareja que no hubiéramos detectado.
En la Parte Segunda pasaremos revista ahora con mayor detenimiento a los principales psicofármacos.
1. Necesariamente vamos a tener que mencionar los nombres originales de los fármacos y no los comerciales que harían más fácil identificar el producto.
2. Fármacos que se usan en los desórdenes mentales y emocionales.
3. Repercusiones indeseables sobre la salud de un fármaco determinado.
4. Un tipo moderno de antidepresivos.
5. Condiciones para la calificación de una investigación científica.
6. Neurotransmisores son sustancias que permiten la comunicación entre células del sistema nervioso.
7. Una hormona que tiene efectos sobre la actividad sexual.
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