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Pese a que el tamaño del pene ha concitado entre los hombres un gran interés aun desde tiempos remotos, la medicina moderna se ha ocupado muy poco sobre el tema.
Una excepción lo constituyen Wylie y Eardley de Leeds, Reino Unido, que pasan revista al llamado Síndrome del Pene Pequeño (SPS) respecto a su etiología, aspectos psicológicos y tratamiento.
HISTORIA
El pene ha sido siempre en muchas culturas símbolo de masculinidad. Se le ha descrito una serie de atributos a quien lo posee de buenas dimensiones, tales como fuerza, fortaleza, habilidad, coraje, inteligencia, conocimiento, dominio sobre otros hombres, capacidad de poseer mujeres y de amar y ser amado.
En varias culturas primitivas se conocen ritos para hacer el pene mas grande porque se le asigna como hemos dicho, fuerza y poder, virilidad y fertilidad.
Dados estos antecedentes no es raro que el hombre moderno le s iga dando gran importancia al tamaño del pene. Cuando esa preocupación es severa puede llevar a los varones a buscar el modo deagrandarlo.
Clásicamente el “síndrome del pene pequeño” (SSP) que analizan los autores mencionados se puede dar en hombres que poseen un pene de tamaño normal pero que están muy ansiosos acerca de su longitud. La cosa es diferente en aquellos que efectivamente, debido a causas orgánicas, presentan un “micro” pene, digamos de unos 4 centímetros.
Pero ¿Qué atrae realmente a las mujeres? La respuesta es compleja. Los datos encontrados señalan que estas, más que por el tamaño del pene, son atraídas por la personalidad y apariencia externa de los varones.´
¿DE QUÉ SE TRATA?
El SPP es definido por los autores como un estado de gran ansiedad ante la posibilidad de que alguien observe los genitales de la persona afectada, directa o indirectamente, a través del vestido. La ansiedad es producida por la idea de que el tamaño del pene, longitud y grosor, no es normal, pese a que un examen médico diga lo contrario.
El sindrome descrito puede dar lugar a pensamientos obsesivos y llegar a transformarse en un verdadero Trastorno Somatomorfo o incluso manifestarse en forma de una psicosis. En realidad, el grado de estrés y la perturbación sobre la conducta que causa el SPP es mucho más grande que el posible tamaño o naturaleza del defecto que cree tener el sujeto. Algunas veces el problema no es totalmente reconocido por la persona y se manifiesta en determinadas situaciones o se precipita en un momento específico que pueda estar viviendo el paciente.
Es recomendable que el médico lo tenga en cuenta durante el examen general en la evaluación clínica que por otros motivos realicen sobre todo los urólogos y los psiquiatras.
Este cuadro contrasta con estudios que muestran que por lo general los hombres están satisfechos con el tamaño de su pene erecto, más que cuando este se encuentra en estado flácido. Esta satisfacción tiene relación directa con la aceptación general que tiene la persona sobre su cuerpo.
FRECUENCIA DEL PROBLEMA
En una encuesta (Lever y colaboradores, 2006, citados por el autor) de 52,031 hombres y mujeres heterosexuales, 66% consideraron al pene como de tamaño promedio, 22% como grande y 12% como pequeño. Un 85 % de mujeres estaban satisfechas con el tamaño del pene de su pareja, aunque sólo 55% en el caso de los varones y de estos 45% deseaban que fuera mas grande y 0.2% que fuera mas pequeño. Los varones que consideraban a su pene grande también estimaban su apariencia como más favorable.
Se pensó que la mejor autoestima influiría en la visión del pene como más grande.
Otros autores también han encontrado resultados similares aunque una mayoría de los varones encuestados sentían tener el pene pequeño que grande.
¿CÚAL ES EL TAMAÑO NORMAL?
Algunos estudios permiten aproximarnos a las dimensiones normales del pene. Al nacer el pene flácido es de un poco menos de 4cm y no cambia mucho hasta la pubertad donde se da un crecimiento marcado. Se ha informado que la longitud del pene extendido es aproximadamente del tamaño cuando está erecto. No ocurre lo mismo respecto a su circunferencia.
Hay por lo menos doce estudios sobre la longitud del pene, que incluyen la longitud en estado flácido, extendido, erecto, grosor en condición de flacidez y erección. La variabilidad encontrada, aunque no mucha, es un reflejo de las diferentes poblaciones estudiadas y los diversos métodos de medición.
La longitud del pene extendido se ha encontrado que es típicamente entre 12 a 13 cms. y en estado erecto entre 14 a 16 cms. Para el grosor, circunferencia del pene, el promedio estuvo entre 9 a 10 cms. en el pene flácido y 12 a 15 cms. con el pene erecto. A raíz de estas mediciones se señala que un micropene verdadero es aquel que extendido es menor a 7cms.
Falta mucho por conocer. Por ejemplo: diferencias según raza, edad, orientación sexual, después de la cirugía radical de la próstata, y así en muchas condiciones más.
CAUSAS DEL SINDROME
Hay muy variadas explicaciones acerca de la causa de este síndrome. Una encontrada en encuestas sería experiencias vividas en la infancia. Cuando el niño observa el pene de un chico de más edad o de un púber al ver imágenes eróticas en la televisión. Uno de los primeros penes que un niño puede ver es el de su padre y se impactará si lo compara con el suyo, sobre todo si observa al padre parado y el niño lo mira desde abajo.
El cuadro del pene pequeño puede aparecer después de terminar una relación si la pareja ha tenido un comentario despectivo o le ha dicho que ella quería que él este realmente “dentro” de ella durante la relación sexual. Un comentario de esta naturaleza puede provocar una disminución de la confianza en sí mismo generándose sentimientos de inadecuación y desde allí evitará situaciones íntimas.
Problemas del desarrollo también pueden ser causa del SSP. Así como personas con desarrollo general disminuido y testículos pequeños lo que da lugar a que en la zona genital no se vea ninguna prominencia cuando se viste ropas ajustadas.
Se menciona así mismo problemas de sensación en el área genital que afectan la percepción incluyendo las sensaciones tactiles.
Desde el área de los desórdenes psiquiátricos este cuadro puede verse en trastornos obsesivo compulsivos, fobia social, depresión y desórdenes somatomorfos.
Igualmente en personalidades “borderline” y narcisistas. El síndrome puede presentarse en consonancia con una disfunción sexual que afecte la erección.
Lo mismo en hombres obesos al no poder ver su pene por la prominencia del abdomen y la acumulación de grasa en la región suprapúbica.
¿COMO EVALUAR EL PROBLEMA?
Al ver a un paciente que consulta por este problema se debe determinar cual es la preocupación principal. ¿El pene flácido o erecto o su grosor es lo que más interesa al paciente? ¿Cuál es la motivación de la consulta?
Para esto se toma una historia médica y psicosexual integral. Los temas puntuales a ser examinados tienen que ver sobre la apariencia y la imagen del cuerpo y específicamente investigar si se trata de un trastorno somatomorfo.
Resulta útil indagar por las creencias, valores, conductas, sobre los genitales y la sexualidad ¿Cómo esto afecta a la persona? ¿De que se siente incapaz? ¿Puede desvestirse en un baño público? ¿Puede orinar en presencia de otras personas? ¿Puede bañarse en una piscina y participar en actividades deportivas? ¿Evita reunirse con una persona que puede ser una pareja potencial?
Conviene desarrollar un perfil psicológico del consultante evaluando su auto confianza, autoestima, calidad de vida, ansiedad social y estrés.
Físicamente evaluar las características corporales, examen genital detallado, descartar malformaciones genitales (hipospadias, epispadias, enfermedades de Peyronie). También si existe mucha grasa en la región suprapúbica.
Medir la longitud del pene en estado flácido, extendido, grosor del pene flácido.
Valorar las dimensiones del pene erecto mediante una inyección intracavernosa de de aprostadil, midiendo longitud y grosor. Finalmente determinar las características sexuales secundarias para determinar posible problemas endocrinos.
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