¿El zapato tiene que ver? PDF Imprimir E-mail
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El tamaño del pene es y ha sido motivo de preocupación, no sin razón, para la mayoría de varones. Su importancia puede rastrearse históricamente desde los pueblos más primitivos y no ha cesado en nuestros días. Y sin duda tampoco tiene visos de cesar.
Existe la idea popular muy extendida que el tamaño de la nariz o del pie son un buen indicador del tamaño del miembro masculino. Pocos investigadores, sin embargo, se han detenido a desentrañar esos pequeñosmisterios de la sexualidad humana.
Están más interesados, sobre todo los sociólogos y psicólogos sociales, en seguirnos embaucando con los fantasmas de la salud sexual, la salud reproductiva y los derechos sexuales y reproductivos. Todo esto, con el único propósito de ganar en la ingeniería de la palabra que termine neutralizando las defensas opuestas al control natal irrestricto.
Sin embargo, hay algunos estudiosos que dedican algo de su tiempo a poner en su sitio las cosas. Nos referimos a Shah y Christopher quienes publicaron sus hallazgos en un número del British Journal of Urology International, 2002. Ellos llevaron adelante un estudio para averiguar la naturaleza de la relación entre el tamaño del zapato y la longitud del pene. Su muestra fue conformada por 104 varones que consultaron por problemas urológicos.
Medir el pene extendido es un buen indicador del tamaño del mismo en estado erecto, así que procedieron a medirlo desde la sínfisis del pubis a su extremo distal a lo largo del dorso. También se registró la edad y cuanto calzaba cada miembro del grupo en estudio.
La revisión de la literatura a la fecha, comienzos de la década del 2000, mostró sólo dos estudios que habían investigado la relación entre el tamaño del pie y la longitud del pene. Nos atrevemos a decir que diez años después las cosas deben seguir igual. Uno de los autores encontrados no pudo hallar ninguna relación en 3100 varones estudiados. Otro investigador que convirtió la medida del zapato a la longitud del pie halló sólo una débil correlación. Más bien la comparación del tamaño del pene extendido en diferentes poblaciones demostró que este era muy parecido. No había entonces un sector de población caracterizado por la diferencia en cuanto a la longitud del pene.
Está demás decir que los resultados de Shah y Christopher no encontraron ninguna relación entre tamaño del órgano masculino y el de los zapatos. En conclusión derivar el tamaño del pene por el del zapato es una creencia popular errónea como hay muchas en materia sexual.
Que no goce de respaldo científico no quiere decir que la idea no sea significativa y tenga impacto en la sexualidad de la población.

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