Relaciones Sexuales ¿por qué? ¿para qué? PDF Imprimir E-mail
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¿Por qué tener relaciones sexuales? Parece una pregunta muy simple y por eso mismo la respuesta ha sido descuidada mucho tiempo. El trabajo de Cindy Meston, psiquiatra de la Universidad de Texas, es una de las pocas excepciones. La doctora Meston publicó hace poco un trabajo sobre las motivaciones femeninas, según cual fuera su edad, para embarcarse en relaciones humanas tan íntimas como son las del coito. En www.sexualidadsana.com.pe presentamos un resumen y comentario de sus hallazgos, a fines del año que acaba de terminar, 2009.

Pero el antecedente del trabajo de Meston está en otro que tuvo carácter introductorio titulado “Why humans have sex?” publicado el 2007, en asociación con David M. Buss. En dos artículos, el primero a continuación y en otro subsiguiente que tratará sobre las teorías acerca de la motivación para tener relaciones sexuales, vamos a desarrollar el tema.


ESTUDIO DESCUIDADO

¿Por qué tenemos sexo? Es una pregunta, como decimos líneas arriba, obviamente muy importante pero a la que no hemos prestado mucha atención. Meston explica esta omisión: los estudiosos habrían reparado que la respuesta estaba a la vista, era obvia.

Fue fácil pensar que los seres humanos buscábamos tener relaciones sexuales por el placer que estas nos ofrecen o por la necesidad de descargar la tensión sexual que se supone aparece periódicamente o, por el imperativo biológico de propagar la especie. Una explicación tan inmediata habría motivado la postergación del interés científico.

De todos modos, llama la atención que no se pusiera interés en el tema aún suponiendo la sencilla respuesta que se nos viene a la cabeza como explicación razonable. Sorprende por el hecho de que en lo que atañe a la sexualidad humana no se deja nada sin investigar, incluso se reitera y se da vuelta sobre lo mismo sin cuestionar a fondo los asuntos a dilucidar.
Unos pocos ejemplos de lo dicho. Se toma como verdad indiscutible que el machismo es causante de la opresión de la mujer; que la sexualidad es una condición cultural en la cual lo biológico importa poco, salvo para la reproducción; que cualquier aspecto nuevo que se encuentre en la conducta homosexual no es sino una demostración de homofobia, y así por el estilo.

En las revistas especializadas en sexología abundan las publicaciones que no aportan nada nuevo, repiten los mismos errores, traban la verdadera investigación y sirven mas bien para fortalecer la carrera académica de sus autores o justificar los recursos que ofrecen instituciones y gobiernos con fines de investigación científica.

El sustento financiero de la investigación está altamente condicionado por una doctrina del sexo visto como realidad meramente social y que no distingue la conducta normal de la desviada.
El mundo académico de la investigación en sexualidad humana está pleno de cientistas sociales y afines que dan vuelta sobre lo mismo, terminan estancado el saber y lo peor son seguidos por algunos médicos poco preparados en la conducta sexual, saludable y patológica.


ALGUNAS INDAGACIONES

Sin embargo, como señala Cindy Meston, algunas exploraciones de años atrás, ya se encargaron de mostrar que la respuesta a la pregunta no era tan simple. Menciona a Leigh que en 1989, en su trabajo “Razones para tener y evitar el sexo: género, orientación sexual y relación con la conducta sexual”, encontró siete explicaciones para las relaciones sexuales.

Desde la búsqueda simplemente del placer o la necesidad de expresar una cercanía afectiva; porque la pareja lo desea o el querer dar satisfacción a la otra persona; el hecho de conquistar a alguien o descargar una “tensión” erótica hasta sencillamente, el deseo de tener hijos.

Años después, 1996, Hill y Preston documentaron una clasificación basada en la hipótesis de las motivaciones sexuales, en su estudio “Diferencias individuales en la experiencia de la motivación sexual: teoría y medición de los motivos”.
Estos autores señalaron como fundamentos el hecho de sentirse bien valorado por la pareja o, expresar a través del sexo que esta nos interesa; relajarnos frente a situaciones estresantes o mostrar atención sencillamente al otro; reforzar nuestra sensación de poder o percibir la fuerza que tiene nuestra pareja; finalmente, lo ya dicho: buscar directamente el placer o querer tener descendencia.
En el siguiente artículo vamos a sintetizar algunas teorías explicativas más organizadas del por que es que nos interesa tener relaciones sexuales.

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