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¿Es Usted hipersexual? PDF Imprimir E-mail

En esta segunda parte de la nota sobre hipersexualidad vamos a considerar, básicamente, la dinámica de su desarrollo, sus causas y otros detalles más, permitiendo entender mejor esta condición.
Kafka ha definido a los llamados trastornos ‘ relacionados’ con las desviaciones sexuales como una forma desordenada de conducta sexual aunque normal, a la que llamó “normofilia”. Esta forma de expresión sexual sería entonces distinta, diferente, aunque muy cercana a la verdadera desviación. La hipersexualidad, para este autor, conformaría una conducta normofílica aunque excesiva. Con la caracterización siguiente usted podrá saber si padece de hipersexualidad.

En concreto, se trata de un claro incremento del deseo sexual en el marco de una determinada cultura, que se presenta por lo menos durante 6 meses y está acompañado de un significativo malestar personal, deterioro de las relaciones amorosas y otras consecuencias sociales adversas.

Estos efectos negativos han sido determinados en base a varios estudios en torno a la conducta sexual de la población y encontrados en sujetos más que sexualmente activos, que constituirían entre un 5 a 10% del total de personas encuestadas.
La hipersexualidad, más precisamente, ha sido definida en varones adultos como una expresión sexual constante, que lleva a experimentar 7 o más orgasmos por semana, durante 6 meses por lo menos. Aparecería después de los 15 años de edad y está caracterizada principalmente por prácticas del tipo del autoerotismo..

MECANISMOS

Para explicar la dinámica de aparición de la hipersexualidad investigadores del Instituto Kinsey han propuesto el llamado “modelo dual de control” de la sexualidad.

Según esta hipótesis en el sistema nervioso central, el cerebro, existiría un mecanismo que regularía tanto la excitación cuanto la inhibición sexuales. Y algo muy importante, se han identificado personas con un bajo nivel de inhibición - o al revés, de facilidad para la excitación – que presentan simultáneamente estados de ánimo ansiosos o depresivos y con tendencia a experimentar conductas sexuales de riesgo.

Estas dos condiciones, la fisiológica nerviosa y la condición emocional, los llevaría a una práctica masturbatoria intensa o a una conducta sexual promiscua, especialmente cuando experimentan un estado de ánimo conocido como disforia: tristeza o ansiedad elevadas.
Las características neurobiológicas mencionadas, sistema de control de bajo nivel de inhibición sexual o su opuesto, de fácil excitación, se han encontrado presentes tanto en gays como en varones heterosexuales.

Otra explicación de la hipersexualidad, también de carácter neurobiológico, es la llamada “hipótesis de las monoaminas”, sustancias químicas como la serotonina, dopamina y epinefrina, con efecto sobre los receptores cerebrales que determinan las reacciones conductuales y emocionales.

Estos químicos, está comprobado actúan a nivel del cerebro interactuando en los receptores nerviosos con las hormonas, especialmente con la testosterona. Se sabe desde hace mucho tiempo que el incremento de la transmisión nerviosa a partir de la dopamina favorece la excitación sexual y, al revés, el aumento de la actividad de la serotonina la inhibe.
Experimentos en primates no humanos comprobaron que las sustancias mencionadas provocaban desinhibición de la conducta del tipo hipersexual. En seres humanos las observaciones de los efectos colaterales del uso de psicofármacos con acción sobre estas monoaminas, se manifiestan de manera parecida, freno o exaltación de la conducta sexual.
La hipersexualidad se ha encontrado igualmente asociada a trastornos del ánimo como la mono y bipolaridad, con exaltación de la afectividad, conducta impulsiva, ansiedad y déficit de la atención. Coincidentemente en estos cuadros se encuentran alteraciones de la transmisión nerviosa de las monoaminas, llevando a pensar en una posible relación entre la perturbación de estas y la hipersexualidad.

ADICCIÓN SEXUAL ¿causa de la hipersexualidad?

Oxford, citado por Kafka, cree que ciertos cuadros tipificados por un apetito excesivo y la conducta que le sigue, como en el caso de la promiscuidad hipersexual, pueden constituir un fenómeno semejante al de la conducta adictiva.

Esta situación de apetito sexual desordenado llevaría a una incapacidad para poder enfrentar estados de ánimo de gran malestar, con exhibición de un comportamiento promiscuo, pérdida del control y las consecuencias sociales adversas. Hace recordar a un estado parecido al del síndrome de abstinencia, que aparece, por ejemplo, cuando un adicto deja de beber súbitamente alcohol.

Esto ha llevado a Goodman, citado igualmente por Kafka, a proponer que el trastorno de dependencia a sustancias de la clasificación americana de desórdenes emocionales, sería análogo al de la adicción sexual.
En esta línea se ha sugerido que el término ‘compulsividad sexual’ describe un deterioro de la conducta de evitación de peligros, propio de la hipersexualidad, particularmente en la promiscuidad homosexual. Concepto que se ha extendido a hombres que buscan sensaciones de riesgo, tienen muchas parejas y una alta probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual.
Otro concepto en juego en torno a la hipersexualidad desde hace más de veinte años, es el de ‘compulsividad sexual’. Se aplica a un amplio conjunto de alteraciones sexuales, desviaciones y excesos de la conducta normal. Serían formas de actuación repetidas que buscan reducir la ansiedad, culpa, depresión, etc., manifestaciones de un desorden obsesivo compulsivo subyacente: una verdadera obsesión sexual.

HIPERSEXUALIDAD FEMENINA


La frecuencia de la hipersexualidad en la mujer no ha sido muy estudiada y en las encuestas en población en que se detecta este desorden, los hombres están largamente en primer lugar.

En mujeres con historia de abuso sexual es frecuente encontrar disfunciones sexuales e hipersexualidad. En un grupo de mujeres adictas sexuales las conductas más frecuentes estaban constituidas por fantasías, seducción, observar las relaciones sexuales de otros y la práctica del sexo anónimo.

La hipersexualidad, al igual que el caso de los varones, resultaría también provocada por enfermedades neuropsiquiátricas o por efecto de alguna medicación principalmente aquella que estimula los receptores cerebrales de la dopamina.

CONCLUSIONES

De los estudios revisados por Kafka, se puede concluir, que
1.- A la fecha no se ha decidido incluir la conducta sexual desinhibida o excesiva, aunque no del tipo de la desviación sexual, en la clasificación de enfermedades emocionales, alegando que no hay suficientes datos para hacerlo.
2.- Pese a que la revisión de los trabajos publicados dan cuenta de un mayor número de casos si los comparamos con los de otras desviaciones, estas aun siendo menos frecuentes si figuran en la clasificación, como el fetichismo, froteurismo, etc.
3.- El trastorno hipersexual tampoco es necesariamente sinónimo de adicción sexual, compulsividad sexual o desviación sexual propiamente dicha, aunque todos estos cuadros sirven para identificar conductas caracterizadas por muchas fantasías, impulsos y comportamientos sexuales, asociadas a consecuencias sociales adversas.
4.- El Trastorno Hipersexual resulta bastante común y podemos encontrarlo vinculado a embarazos no planeados, disfunciones maritales, separaciones y divorcios y alta frecuencia de enfermedades de transmisión sexual, incluido el SIDA.
5.- Finalmente, llama la atención al autor que a la hipersexualidad no se le de el mismo trato en la clasificación de trastornos emocionales que el que gozan otras conductas disreguladas del apetito y el sueño que sí figuran en la misma.

 


 

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ANTECEDENTES
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