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Deseo ¿por qué me pasa? PDF Imprimir E-mail

De esta frase, la primera, deseo, es cierta. La segunda ¿por qué no “quiero”? No lo es. Alude sin duda a la disfunción sexual conocida con el nombre de Vaginismo, no poder consumar el coito.Otro cuadro parecido es el de la Dispareunia, aunque en este caso la dificultad en la penetración radicaría en el dolor que siente la mujer en ese momento, y en el primero, el Vaginismo, en un espasmo muscular.
Desde hace años el investigador canadiense Yitzchak M Binik lo viene estudiando y ha llegado a la conclusión de que el principal síntoma para su diagnóstico, el espasmo de la musculatura vaginal que impediría la penetración, no está a la fecha suficientemente probado.
El resultado, no poder tener relaciones sexuales, es una situación de las más críticas que una pareja que se ama puede vivir.
Pero Binik tampoco cree que el Vaginismo y la Dispareunia sean cuadros diferentes y propone un nuevo diagnóstico que comprenda a las dos entidades mencionadas. Le llama Trastorno Doloroso de Penetración Génito – Pélvico, con las siguientes características: dolor - o miedo al mismo - génito – pélvico durante la penetración, disfunción de los músculos del suelo de la pelvis y un conjunto concomitante de otros problemas médicos.

¿QUÉ SABEMOS?


Binik en su trabajo “The DSM Diagnostic Criteria for Vaginismus”, publicado en octubre del 2009, hace un repaso muy completo de este problema que viene suscitando tanta polémica. Increíblemente señala que lo más destacado de los estudios hechos acerca del vaginismo es justamente la falta de debate sobre el tema.

El punto central para diagnosticarlo en los últimos 150 años ha sido el espasmo de los músculos de la vagina, criterio que se mantiene en la última clasificación americana de desórdenes psiquiátricos. Otros elementos diagnósticos son iguales a los aplicados en otras disfunciones sexuales, esto es, el problema le causa a la persona un gran malestar o afecta su relación interpersonal, etc.

En el siglo 16 se habría aludido por primera vez a un cuadro que hace pensar en el vaginismo actual. En 1834 ya se le describió claramente y en 1861 se le dio el nombre con el que hoy se conoce: Vaginismo.
Mucho tiempo después, en 1970 los célebres investigadores norteamericanos Masters y Jhonson, le dieron su respaldo y en 1980 el cuadro fue incorporado en la clasificación americana. Masters y Johnson justamente agregaron otras características a este cuadro además del espasmo, incluyendo dolor y miedo a la penetración, pero concibiéndolos derivados del espasmo vaginal.

Posteriormente otros investigadores no consideraron el espasmo y dieron más importancia a la experiencia del dolor que ocurriría durante el acto o incluso se presentaría como una especie de dolor anticipado, sólo por el hecho de presumir pudiera tenerse una relación sexual.

Pero ¿cómo es el dolor? No se ha descrito. Entonces ¿se relaciona con el espasmo muscular tantas veces mencionado? No se ha establecido.
La misma clasificación americana de trastornos psiquiátricos relaciona el dolor con el Vaginismo de dos maneras.

 

  1. Primero porque incluye a este cuadro en el título de Trastornos del Dolor Sexual.
  2. Segundo, al explicarlo como resultado de una contracción muscular crónica. Otros estudios más dan mucha importancia al dolor, al terror de la penetración y a una especie de fobia1 al coito o a la penetración. Esta fobia que evitaría el coito lo hace frustrante y doloroso, a manera de una reacción secundaria al espasmo muscular.


La verdad es que la fobia a la relación sexual está en la clasificación psiquiátrica en otro lugar. Se trata del trastorno llamado de Aversión Sexual, que es un rechazo y evitamiento del contacto genital con la pareja.

¿COMO SE DIAGNOSTICA?

El Vaginismo es un desorden muy dramático para la pareja, sobre todo cuando ocurre en “la luna de miel” y se mantiene las semanas y meses siguientes.
Lo ocurrido en todos estos años revela que el diagnóstico de esta disfunción lo hace el médico ginecólogo cuando examina a una mujer que acude a su consultorio por cualquier problema génito urinario. También el médico psiquiatra durante la confección de la historia clínica por información directa ofrecida por la examinada.

Es típica y conocida la reacción de una mujer con Vaginismo al examen ginecológico. Se torna muy ansiosa y se encoge o cierra fuertemente las piernas para evitar el examen. Incluso, esto puede ocurrir anticipando que pueda ser examinada, antes que verdaderamente lo sea. En esas condiciones la mayoría de ginecólogos evita hacer el examen o procura retardarlo por terror a traumatizar a la paciente.

Por su parte el psiquiatra no cuenta con instrumentos o una secuencia de pasos a seguir para llegar a un diagnóstico. Dentro de los medios diagnósticos están los cuestionarios pero apenas está validado un cuestionario, del año 1998, para evaluar este cuadro, pero cuyas preguntas son muy parecidas a la manera como se diagnostica el vaginismo mediante la historia clínica.
Las preguntas que se hace son: ¿UD. piensa que su vagina es estrecha y que el pene de su pareja no podrá entrar? ¿Puede usted introducir un dedo en su vagina sin sentirse mal? Y otras por el estilo.
En una segunda nota trataremos de algunos problemas teóricos y prácticos en el diagnóstico y tratamiento del Vaginismo.


1. Fobia es la reacción emocional de temor y angustia frente a una situación que no es realmente amenazante o dañina.


 

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