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El rol de la genética en la conducta humana es tema de discusión permanente. Al final debemos reconocer que las acciones humanas están influidas, en diverso grado, por factores hereditarios, cerebrales, hormonales e inmunológicos, sociales, religiosos y espirituales, culturales y educativos y muchos más.
El papel de los genes en la conducta sexual se ha estudiado bastante en cuanto a la identidad y orientación sexuales y en variadas parafilias (desviaciones sexuales). Mucho menos en comportamientos más comunes, como el enamoramiento, el amor y la vida sexual en el matrimonio. Por eso es que un estudio relacionando una determinada variación genética con la fidelidad, resulta novedoso.
La noticia procede de la revista National Academic of Science, del mes de septiembre 2008, trabajo de Walum y colaboradores del Instituto Karolinska (Estocolmo). Los lectores podrán encontrar una revisión de la infidelidad con recomendaciones para su manejo en el artículo publicado en la página www.sexualidadsana, ‘Infidelidad ¿qué hacer?’
LOS RATONES
El primer paso del estudio consistió en estudiar a grupos de ratones silvestres, unos monógamos y otros no.
La investigación se centró en un neuropéptido cerebral cuyo receptor en el sistema nervioso está conectado con el sistema de recompensas del cerebro y ejerce una clara influencia en la relación de pareja.
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Los investigadores encontraron que la diferencia entre una conducta monógama o polígama en estos ratones se debía aque el gen (unidad básica de la herencia) receptor del neuropéptido mencionado tiene un comportamiento polimórfico, como se llama al gen cuya particularidad de orden en la secuencia de sus partes se repite en ambos cromosomas. Resultó que este gen y su polimorfismo codifica uno de los receptores del neuropéptido que guarda relación con la conducta monógama de los machos.
¿IGUAL EN LOS HUMANOS?
Los autores se preguntaron si los datos encontrados podrían hacerse extensivos a seres humanos. Se trataba de comprobar la repetición de la asociación entre el gen polimorfo y el perfil de comportamiento en el caso de los varones en su vida de pareja, lazos de unión, percepción de problemas maritales y estado civil.
Estudiaron 2186 adultos de los que en 1999 se consiguió muestras de ADN y en el que había 552 mellizos y sus esposas. 2
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La condición para participar en el estudio fue que las parejas tuvieran por lo menos 5 años de cohabitación. Se aplicaron varias escalas psicológicas que evalúan las características de unión de la pareja. Cuando fue posible se entrevistó a los cónyuges para detectar problemas maritales y su visión acerca de la calidad de la relación.
RESULTADOS
Los resultados del estudio sugieren que al igual que lo encontrado en ratones existiría una asociación entre el gen polimórfico y la conducta dentro de la pareja.
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La proporción de infidelidad en varones fue de 2 de cada 5 y guarda relación con el rol del neuropéptido en la conducta social que es más destacada en varones. La molécula del neuropéptido estaría relacionada con el vínculo social en varones, no así en mujeres.
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Los portadores del polimorfismo genético obtuvieron una baja puntuación en las escalas que valoran la fuerza del vínculo marital, a diferencia de los no portadores del gen. Los primeros tenían lazos más débiles con sus esposas y mayores problemas maritales. Las esposas por su parte obtuvieron menos calidad de vida matrimonial y se sentían menos satisfechas con sus cónyuges que las casadas con varones no – portadores del gen.
¿CREERLO CIEN POR CIENTO?
No es bueno tomar estos hallazgos de manera absoluta. Los autores dicen que el efecto de la variedad del gen polimórfico en las relaciones sociales no es definitivo para condicionar el futuro de una relación de pareja. La participación de los factores socioculturales y todos los otros mencionados líneas arriba siguen siendo importantes.
Tanto, que a continuación vamos hacer un resumen de las recomendaciones a las parejas cuando se presenta un caso de infidelidad. Las mismas están basadas en el artículo ‘Infidelidad ¿qué hacer?’ publicado hace un tiempo en la página y en las ideas del psiquiatra americano Stephan Levine.
¿QUÉ SE PUEDE HACER?
1. Las discusiones para comprender que está pasando descubierta la infidelidad son imposibles de hacer con serenidad apenas presentada la crisis.
2. Como lo he constatando en mi experiencia personal la pareja más afectada es incapaz en ese momento de poner atención a cualquier explicación que se le dé.
3. Por lo general, la persona agraviada insiste en conocer los detalles sexuales de la infidelidad, pero el infiel aún tratando de ser honesto dudará en decir las cosas como realmente son, pensando que sólo contribuiría en dañar más a su pareja.
4. Es recomendable entonces aceptar retardar la información de los detalles o por lo menos perder interés momentáneo en la misma.
5. Cuando es el hombre quien ha sido engañado es muy posible que esta información pueda desencadenar más fácilmente una gran violencia.
6. Es conocido que la búsqueda de detalles, por parte del hombre, se agudiza conforme existe más inseguridad respecto a la propia sexualidad y la autoestima personal.
7. La persona infiel que termina bruscamente la aventura y opta por seguir con su matrimonio puede experimentar una gran desazón; es muy difícil que el cónyuge tenga capacidad para sintonizar con una pareja que pasa por tales conflictos.
8. La recomendación que se puede dar en ese momento sería que la esposa que quiere perdonar valore los sentimientos de culpa del deshonesto y al mismo tiempo trate de entender la incapacidad de este para tranquilizarse rápidamente.
9. No es papel del terapista decir lo que la pareja debe hacer, aunque se reconoce que la infidelidad es una razón frecuente para terminar un matrimonio, más todavía si alguno de los miembros de la díada marital ha venido experimentado una profunda infelicidad por mucho tiempo.
10. Cabe señalar sin embargo que es muy fácil para otros, los amigos, decir que se separen o divorcien, pero esas recomendaciones frecuentemente no son cumplidas por los mismos que las aconsejan si les toca vivir una situación semejante.
11. El infiel pide que se olvide el asunto y que terminen las discusiones, pero el proceso de resanar heridas va a tomar tiempo. Los clínicos sabemos que la tristeza puede aliviarse con los años, pero aunque nunca más se mencione, es muy difícil que se olvide.
12. Para Levine resultaría fundamental que la persona infiel reconozca claramente su mala conducta, de a entender que se da cuenta de las consecuencias que han recaído sobre su pareja y sea claro en su remordimiento.
12. La pareja usualmente, si decide superar el incidente, retoma su vida sexual porque el infiel siente gratitud y reconoce la necesidad de la fidelidad y la persona engañada desea reconstruir su matrimonio ensayando una nueva intimidad psicológica y disponiéndose a manejar mejor las crisis.
13. Se aconseja no tomar decisiones hasta que el significado del por qué del engaño y los sentimientos provocados, puedan ser comprendidos.
14. Es recomendable enfatizar en la necesidad de ser pacientes y saber que algunos matrimonios pueden mejorar pese a la infidelidad. Un examen cuidadoso del problema vivido y el amor de la pareja pueden devolver la dignidad a ambos.
Empezar por reconocer con humana humildad que las tentaciones de la infidelidad son parte de la lucha personal de cada cual por la felicidad, intimidad, honestidad y plenitud sexual.
1. Basado en parte en Neuropsiquiatría. Enfoques. Vol. 1, Nº3 ,2009
2. Neuropéptido es una proteína especial que forma parte de muchos neurotransmisores cerebrales.
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