Los autores del trabajo sobre el mejor sexo, publicado en varias notas en la página, nos informan que su estudio trae dos novedades, una buena y otra mala.
La buena es que el funcionamiento sexual “normal” no es necesariamente equivalente a óptimo. No es equivalente a tener deseo, excitación y orgasmo “normales”. Por eso es que los sujetos del estudio vivieron un sexo óptimo, pese a tener una reacción genital deficiente, de ellos o de sus parejas. Pese a estar también con una capacidad física afectada por la misma edad, enfermedad o discapacidad física.
La mala nueva, tan importante como la primera, es que la función sexual no es suficiente para alcanzar el mejor sexo. En otras palabras, no basta el desenvolvimiento físico ni ser un atleta sexual para pensar que se vive la plenitud erótica.
¿QUÉ BUSCA UN TERAPISTA SEXUAL?
Los terapistas sexuales acostumbran ayudar a los pacientes a superar la disfunción sexual (disfunción eréctil, deseo sexual inhibido, dispareunia, etc.) pese a que se dan cuenta que lo principal y lo más importante es la satisfacción en las relaciones.
De otro modo si bien la fisiología sexual puede ser normal, el hombre con erección y la mujer con apropiada lubricación, las relaciones sexuales terminan por no ser excitantes.
La realidad es que lo que pareciera ser un desorden del deseo o una disarmonía en el nivel del interés de la pareja, al final no es más que un problema de relaciones interpersonales o de la vida sexual integral de la pareja.
Talvez los pacientes terminen intuitivamente por darse cuenta que estaban buscando algo más completo, excitante y significativo que sólo tener erección, excitación, lubricación vaginal y orgasmo. Estas reacciones fisiológicas resultan no suficientes para la satisfacción de la pareja.
De tal manera que el médico debe tener en cuenta que la terapia es mucho más que conseguir que los pacientes alcancen un funcionamiento fisiológico sexual adecuado.
En pocas palabras, lo que ahora es diagnosticado, por ejemplo, como un Trastorno del Deseo Sexual puede ser mejor comprendido si consideramos que la reacción erótica puede decirse que es normal pero que aun así, no es agradable.
TERAPIA SEXUAL MODERNA
A fin de ayudar a los que están buscando el mejor sexo, los clínicos necesitarán adquirir un conjunto de nuevas habilidades y aprender cómo desarrollar nuevas capacidades.
Deberían saber cómo ayudar a los pacientes a que no se distraigan durante las relaciones sexuales, por ejemplo aplicando la técnica de “alto el pensamiento” . De modo que puedan concentrarse y comprometerse íntimamente y nada pueda interferir con el placer de compartir juntos.
Los terapistas modernos deberán conocer un poco más para enseñar habilidades de comunicación fundamental para el buen sexo tal como lo muestran los sujetos de este estudio. También capacitar a sus pacientes para lograr la empatía necesaria frente a su pareja y por eso entender los aspectos más naturales de sí mismos y de los otros y las potencialidades de ambos. Es necesario que el terapista aprenda cómo ayudar a las parejas a construir relaciones suficientemente seguras a fin de superar los sentimientos de vulnerabilidad durante las relaciones íntimas. Nos referimos a que en estas el tener que revelarse auténticamente como realmente cada uno es puede ser vivido como una amenaza.
NO SE TRATA DE CUMPLIR METAS
Hay un temor al difundir los hallazgos de esta investigación. Es el riesgo de que sean mal utilizados, porque la gente puede ponerse una barrera más alta en búsqueda del máximo rendimiento sexual. Es lo que ocurrió cuando se divulgaron los resultados de la investigación sobre la capacidad de la mujer para obtener orgasmos múltiples o la existencia de un supuesto punto G.
Debe quedar claro que el estudio no propone que se trate de alcanzar nuevos estándares de rendimiento sexual. Por el contrario, quienes experimentaron el mejor sexo aprendieron a ignorar las expectativas por obtener logros y resultados de eficiencia sexual.
Sería contraproducente pensar que se debe conseguir metas que son impuestas por otros, lo que dicen los sexólogos o la gente corriente, ya que lo que se necesita es solamente vivir la experiencia y dejar que esta se desarrolle naturalmente.
Los clínicos que buscan ayudar a sus pacientes a vivir las relaciones sexuales más completas deberán ayudar a estos a ir más allá de los guiones sexuales convencionales, como el de olvídese, que todo es fisiológicamente natural y eso es suficiente .
VALOR DEL ESTUDIO
Este estudio ha ido más allá de la investigación dirigida al funcionamiento sexual en su sentido mecánico y fisiológico, porque ha explorado la naturaleza y los componentes del verdadero sexo óptimo. 
Sus mayores componentes serían vivir el sexo directamente, concentrado, conectado, alineado, fusionado y en sincronía con la pareja.
Además, comprometerse en una profunda intimidad sexual y erótica; con una comunicación muy grande y elevada empatía. Así como el correr riesgos juntos, explorar y divertirse.
Ser genuinos, desinhibidos y transparentes; entregarse y no temer la vulnerabilidad del exponerse, vivir la trascendencia con alegría, paz, transformación y sanación.
A lo que se agrega, pero en tono menor, la intensa sensación física del orgasmo, la sensualidad y la química entre la pareja.
CONCLUSIONES
1. Los resultados de esta investigación dan lugar al optimismo. Contribuyen a promover el confort con uno mismo, la exploración propia e interpersonal, abrirse a la revelación mutua y la aceptación.
2. La mejor experiencia sexual comprende estos momentos de profunda conexión durante la cual la pareja se hace accesible psicológica y sexualmente al otro.
3. En un contexto de seguridad y confianza la pareja puede arriesgar su yo y el del otro explorando los potenciales eróticos escondidos.
4. Sentirse cómodos sería la base para vivir auténticamente el presente y un pre requisito para revelarse uno mismo.
5. Compartir un profundo nivel de confianza para aceptar y conocerse a sí mismo en pos de un crecimiento compartido.
6. Los terapistas clínicos pueden ser muy efectivos para superar las disfunciones sexuales pero tienen mucho que aprender en la promoción de la mejor sexualidad, particularmente tomando nota de la experiencia de los propios pacientes.
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