Mujer sexualmente inhibida: ¿qué hacer? PDF Imprimir E-mail
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Comprender por qué algunas mujeres sufren de inhibición durante las relaciones sexuales, requiere empezar por puntualizar un concepto: qué se entiende por "relación sexual".
En pocas palabras esta no es más que la vinculación erótica entre un varón y una mujer. No es una relación común y corriente entre personas, como propone algún sexólogo, empeñado en minimizar el erotismo. Más todavía, la unión psicofísica, cultural y moral, específicamente erótica, es lo que define la relación sexual. La relación, entonces, parte de estímulos físicos y psíquicos que despiertan la excitación y el erotismo.

Comienza con el "deseo sexual", no siempre y con múltiples nombres en la jerga popular; continúa con la "excitación"; tiene su punto más alto en el "orgasmo", que es una especie de suspiro placentero, y termina en la etapa llamada de "resolución", cuando la tormenta psicológica y fisiológica desatada toca a su fin.

INHIBICIÓN SEXUAL: ¿Por qué ocurre?

La inhibición sexual consiste en la interferencia de cualquiera de las etapas arriba descritas: deseo, excitación, orgasmo, e incluso aunque es bastante raro, la etapa de resolución.
La consecuencia será evidente: displacer, frustración, inseguridad, vergüenza, que afecta muchas veces la vida de la pareja en otras varias áreas.
Para empezar, no es sensato ni científico entender el coito como una técnica a aprender al estilo de un curso de Word Perfect. La relación con la pareja, debería sustentarse en el amor y respeto mutuos, ausencia de conflictos graves, y capacidad para aceptar naturales diferencias. Por ejemplo, ser tolerante si hay rechazo por la estimulación buco-genital.
También esperar la lubricación vaginal , adecuar los movimientos del coito con el incremento de la excitación, más que con una programación mecánica; y en especial durante el orgasmo dejar de pensar en lo que está sucediendo.
No olvidemos asimismo que la intensidad del deseo sexual no deberá ser muy diferente en ambos miembros de la pareja, tan importante como disponer de privacidad y desde luego de buenas condiciones físicas.

FRECUENCIA Y PRESENTACIÓN

Como problema que exige intervención especializada, calculamos que afecta por lo menos a un 10 a 15% de la población de mujeres. La inhibición del deseo y la inhibición del orgasmo son los desórdenes más frecuentes.
El deseo sexual es muy sensible en la mujer. Problemas en el trabajo, la vida familiar y desencuentros con la pareja, lo afectan. La infidelidad descubierta es fatal.
Por su parte, el orgasmo es interferido por cuatro tipos de situaciones: problemas ginecológicos que hacen displacentero el coito y dificultad para alcanzar un nivel adecuado de excitación; incapacidad para relajarse durante el orgasmo y la obsesión por experimentarlo. Esa fantasía llamada "punto G" es un buen ejemplo de esto último.

¿QUE HACER?

Hay un indicador que aunque sea arbitrario es una buena señal para empezar a preocuparse. Si la disfunción se presenta en dos de cada cuatro relaciones sexuales por un período de seis meses sin haber razones que la expliquen.
Recomiendo empezar con un auto-diagnóstico para lo cual basta con revisar lo dicho líneas arriba. Un análisis primero personal y luego con su parja puede dar lugar a modificaciones y rectificaciones.

Podría recurrirse a un especialista también si el problema coincide con enfermedades físicas, desórdenes de la tiroides o ginecológicos o si la mujer no ha tenido nunca un período de normalidad sexual, a lo que se llama disfunción primaria
Lo mejor es consultar a un profesional conocido. Recomiendo al médico de la familia o al de confianza quien será quien remita el caso a un médico calificado y con experiencia en desórdenes sexuales.

En los últimos veinte años la sexología moderna ha avanzado bastante en el diagnóstico y tratamiento de las inhibiciones sexuales y las personas con este padecimiento deben saber que podrán ser ayudadas eficazmente.

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