Homosexuales: nueva actitud PDF Imprimir E-mail
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El texto que presentamos con modificaciones ( excluimos términos que pueden resultar ofensivos a las personas con problemas de oientación sexual ) es de Juanjo Romero
El Wall Street Journal cuenta en la edición del 6 de agosto de 2009 que la Asociación de Psicología Americana revisará sus directrices para permitir que los terapeutas ayuden a los homosexuales a rechazar o controlar sus impulsos: una nueva terapia basada en la fe y la identidad sexual. La historia tiene su miga y nos tenemos que remontar varias décadas.

ANTECEDENTES


Una parte fundamental de los logros del lobby gay pivota sobre dos grandes hitos:

  1. El desprestigiado y acientífico Informe Kinsey, que la maquinaria del imperio de John D. Rockefeller se encargó de propalar. Un informe que produce sonrojo a cualquier especialista, pero que todavía se blande: «un 10% de la población es homosexual» y
  2. la exclusión de la homosexualidad de los trastornos psicológicos contemplados en el DSM-III (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders).


El objetivo era múltiple. Una vez rendida la prestigiosa APA, el efecto dominó era imparable: dos años después caía la numerosa Asociación de Psicología Americana, y después la Asociación Nacional de Enseñanza. Se revisaron manuales, se cambiaban términos, el Trastorno Inmunológico por Conductas Homosexuales pasó a llamarse SIDA.
Se consiguió que el único tratamiento políticamente correcto, fuese la aceptación de la condición homosexual, cuando no su promoción, no se permitía ninguna otra terapia, aunque tuviese efecto.

NUEVA ACTITUD

Por ese motivo, el cambio de actitud de la Asociación de Psicología supone una vuelta a la cordura… Parece un pequeño paso, pero es muy grande, de hecho, tengo mis dudas de que se permita que prosperen las nuevas directrices, muy lights.

Pero si aún así el cliente considera que la afirmación de su inclinación sexual puede ser pecaminosa o destructora de la fe, los psicólogos pueden ayudar a construir una identidad que rechace el poder de esas atracciones, dice la APA. Esto podría requerir vivir en celibato, aprender a cambiar los impulsos sexuales o proponerse una vida de lucha como una oportunidad de crecer más en la cercanía de Dios.

«No estamos tratando de animar a la gente a convertirse en ex-gay», dijo Judith Glassgold, que presidió el grupo de trabajo de la APA sobre el tema, «pero tenemos que reconocer que, para algunas personas, la identidad religiosa es una parte importante de sus vidas que puede trascender a todo lo demás»

PROBLEMAS

.
Ya sé que tiene muchas imprecisiones, como mezclar inclinación con acto sexual, ser homosexual –persona homosexual, persona con atracción sexual por el mismo sexo– con práctica sexual, como si fuesen lo mismo. Pero como no me esperaba semejante paso hacia el sentido común y a la práctica de la medicina, pues lo reseño. Y más cuando la APA pretende difundir este nuevo enfoque a través de vídeos en YouTube, charlas en colegios e iglesias y presentaciones a terapeutas cristianos.

A pesar de que la noticia apareció en el Wall Street Journal, no la han recogido los medios masivos de comunicación.

Profundizando un poco más, nos damos cuenta que por primera vez, desde el negacionismo de 1973 se permite tratar de alguna manera la homosexualidad a profesionales de la medicina, con tratamientos que no sean exclusivamente la aceptación o la promoción.
Esto ya en sí, es bueno, y supone un reconocimiento a la labolr de muchos terapeutas y quizá nuevas vías. Se reconoce un fenómeno —las creencias— como parte constitutiva y fundamental de la persona que no pueden violarse.
Hasta aquí sería todo perfecto, muy en línea con la doctrina de la Iglesia Católica (CEC, nn 2358 y 2359). Como dice Alan Chambers, ex-homosexual y presidente de Exodus International:
“Es un paso positivo; simplemente respetar la fe de alguien es un salto en la dirección correcta. Pero iré más allá. No hay que negar la posibilidad de que los sentimientos de alguien puedan cambiar”.

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