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Los diarios de Lima, Perú, publican muchas veces artículos sobre temas socialmente muy sensibles, sin la debida fundamentación. Esto es frecuente en el ámbito de la sexualidad humana donde prima en los medios la corriente sexual “liberacionista”, para lo que están en su derecho si al mismo tiempo no se cercenara el debate democrático de las ideas, lo que lamentablemente no ocurre.
Un buen ejemplo lo constituye el artículo “Día internacional contra la homofobia”, La República, 15/5/2009, del conocido jurista “advocacy” en el área de los derechos humanos, Dr. Ronald Gamarra Herrera.
Su artículo traía según nuestro criterio una serie de errores conceptuales y de información que motivó que dirigiéramos una carta al diario, al día siguiente de su publicación con un breve comentario, dadas las limitaciones en espacio de la sección “Carta al Lector”. Como era de esperarse la carta no fue publicada, lo que es casi costumbre cuando alguien cuestiona la línea de un diario en el Perú.
A continuación se exponen extractos del artículo mencionado y los suscintos comentarios que en su momento dirigimos al diario y que ahora ampliamos gracias a la mayor facilidad que disponemos. Trascribimos partes del texto del Dr. Ronald Gamarra seguidas de nuestras anotaciones 
1.- R.Gamarra: “Una de las características más detestables de la vida social es la tendencia a discriminar, es decir, negarle a otro la condición humana por ser, o atreverse a ser, diferente. Las sociedades, sobre todo cuanto más represivas son, tienden a “normalizar” a la gente bajo un patrón único que abarca todos los ámbitos de su vida: las creencias, los modales, el vestido, los símbolos, la vida sexual. Nada escapa al control y la censura del poder. Por ello, la democratización de las sociedades modernas, estandarizadas y masificadas, va de la mano con el reconocimiento del derecho a la diferencia.”
Comentario: La preocupación del Dr. Gamarra seguro que es loable y motivada por un afán de justicia. El problema es que sus argumentos aplicados ciegamente corren el riesgo de llevar al error. En especial cuando se trata de áreas que requieren un conocimiento especializado, como es la de la sexualidad humana.
La expresión ser “diferente” es un término muy general y las diferencias no son malas ni buenas por si mismas ni sujetas a protección automáticamente por el derecho.
Asímismo la discriminación no siempre es “discriminación positiva”. Se puede hacer también por razones atendibles y es una práctica común en la vida social. Si los organizadores de una maratón no aceptan la inscripción de algunos solicitantes por motivos de salud no están afectando los derechos de los postulantes. Al revés, los están protegiendo.
2.- R.Gamarra: “Pero donde la imposición del estándar de “normalidad” o “corrección” alcanza ribetes que nunca dejarán de asombrar es en la esfera tan íntima de la sexualidad. Y es en este ámbito de expresión de individualidad intransferible donde el Estado y la sociedad han establecido un patrón discriminatorio profundamente enraizado, que se traduce en represión y violencia cotidiana contra quienes escapan o desafían a lo que ese Estado o sociedad entienden como “normalidad” “.
Comentario: La frase “represión y violencia cotidiana” merece un análisis mayor. Es seguro que encontraremos que existen situaciones que puedan ser calificadas de ese modo, pero iluminaríamos el debate si examinamos cuales son aquellas en que la represión puede ser legítima, distinguiendo la verdadero de lo falso, tarea que por otra parte no es nada fácil.
Sobre el “estándar de ´normalidad´…” diremos que la medicina, en especial la psiquiatría, viene discutiendo, con más énfasis hace más de cien años, la distinción entre normalidad y anormalidad, salud y enfermedad, y si bien es un tópico que sigue en el debate, se han alcanzado algunos acuerdos.
La definición de enfermedad, desorden, trastorno emocional, mental o conductual, figura en textos mundialmente aceptados y acordados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) . Allí figuran las conductas sexuales que son consideradas desviadas de la normalidad y son objeto de tratamiento, que no es equivalente a represión o violencia. Sus criterios son aplicados por todas las organizaciones médicas y tribunales de justicia en el mundo.
Ni la OMS ni menos la APA pueden considerarse represivas. Tan sólo recordemos que ambas removieron, equivocadamente según mi opinión, a la homosexualidad de sus clasificaciones de desórdenes mentales y emocionales.
3.- R. Gamarra: “Los prejuicios en torno a la homosexualidad, en particular, la han convertido en objeto de absurda persecución y sanción por una moral mal entendida, o por la gazmoñería religiosa e incluso por las leyes del Estado. Aún hoy, a pesar de los progresos en materia de derechos, todavía hay 80 países donde la homosexualidad es objeto de sanción penal, y en ocho de ellos se sanciona con la pena de muerte.
Pero además de la penalidad, está la innumerable serie de crímenes de odio que se producen en todos los países, incluidos aquellos que han despenalizado la homosexualidad pero que aún deben trabajar mucho para erradicar una mentalidad discriminadora capaz de llegar a la agresión, el homicidio o incluso el genocidio. ¿Acaso no hemos oído tantas veces a cualquier hijo de vecino decir, como si tal cosa, al comentar entre copa y copa, que los homosexuales deberían desaparecer? Pues no tengamos la menor duda de que en cada comentario de esa calaña se agazapa un posible Hitler”
Comentario: Afirmar que quienes afirmamos que la conducta homosexual es un trastorno psíquico somos prejuiciosos no es cierto. Es verdad que existe una actitud de rechazo frente a la homosexualidad en la mayoría de la población. A veces esta llega incluso a la injusta agresión y hasta personalidades criminales da muerte a estas personas que llevan en su mayoría vidas muy trágicas.
Atiendo personas homosexuales desde hace casi 50 años y conozco de primera mano el problema. Es bueno señalar que toda conducta humana, incluída la sexual, inevitablemente es apreciada desde distintas y legítimas perspectivas: filosóficas, morales, sociales, médicas e incluso económicas.
L a realidad de la homosexualidad, no de los homosexuales que es cosa distinta, es un debate inacabado que en el campo médico va por los 150 años. Hay dos posiciones. Los que afirman que es una conducta normal como la heterosexualidad y los que declaran que es una enfermedad o trastorno. Existen argumentos en uno y otro sentido y no cabe descalificar a unos u otros por sus opiniones como viene ocurriendo, dado que no se avanza nada en su esclarecimiento.
Agreguemos que en los últimos 40 años cada vez se descubren mas diferencias entre homosexualidad y heterosexualidad, en los ámbitos de la genética, desarrollo embrionario, anatomofisiología cerebral, endocrinología, conducta sexual y comorbilidad mental y física.
4.- R. Gamarra: “El 17 de mayo ha sido propuesto como Día Internacional contra la Homofobia, es decir, contra el odio irracional y homicida a la homosexualidad. Esto es porque en esa fecha, en 1990, la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, donde había sido alojada por el prejuicio. Esperamos que esta iniciativa contra la homofobia, que es una iniciativa de paz y civilización, sea aceptada por las Naciones Unidas, como seguramente ocurrirá. Con esa esperanza, muchas organizaciones y personas, en todo el mundo, ya comenzarán a celebrar este domingo, y a esa conmemoración queremos contribuir desde esta columna”.
Comentario: La creación de un día “contra la homofobia” puede resultar peligrosa porque da un mensaje equivocado de los términos. Lleva a descalificar las opiniones y colgar el sambenito de homofóbico a cualquiera que discrepe de lo que dicen las organizaciones de homosexuales y de quienes creen de buena fe que están defendiendo los derechos de las minorías.
Asistimos a la irracionalidad de que leyes, normas u opiniones sobre la homosexualidad solventadas con razones y sustentadas empíricamente vienen siendo con facilidad motejadas, sin razón, de tener carácter “homofóbico”.
Cualquier jurista sabe que las leyes no son iguales para los desiguales, sin que este último sea tenido como estigma. Hay diferencias buenas y malas en los ámbitos de la biología, psicología, economía y costumbres. Se ha llegado al extremo de sancionar a los que expresan una opinión que no cae bien a las organizaciones de homosexuales o a los que piensan que se trata de una conducta normal.
Estamos con el Dr. Gamarra totalmente en contra del odio y la agresión contra las personas homosexuales. Sin embargo, el concepto de homofobia se ha trastocado en una verdadera heterofobia. Después de 40 años de creado, desfigurando su verdadero origen ha sido llevado por razones políticas del plano individual al social.
Ya no se trata oponerse a al trato hostil y vejatorio de las personas homosexuales, como lo fue al principio, sino de descalificar a quienes sostenemos que la sexualidad normal está expresada por la relación varón-mujer y la identidad y orientación sexual no son sólo construidas socialmente..
Finalmente, agreguemos que la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Psiquiátrica Americana retiraron a la homosexualidad de su clasificación por criterios propios de la nomenclatura y no por considerarla una conducta normal y saludable.
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