|
Desde hace más de veinte años la sexología clínica y experimental se ha enriquecido con el aporte proveniente de otra especialidad médica: la urología.
Los médicos urólogos acompañan ahora a los psiquiatras, ginecólogos y endocrinólogos en la investigación y en la práctica de la sexología clínica.
Las mejores contribuciones de la urología vienen del mayor conocimiento de la fisiología urogenital y del intersexo. Un ejemplo concreto lo constituye su contribución al conocimiento y terapia de la eyaculación precoz, de la disfunción eréctil y ahora último, su interés por el dolor sexual del varón en relación con el coito.
Los sexólogos, por lo general médicos psiquiatras, en realidad conocen poco de este último cuadro, dolor genital en el varón, por ser un campo tradicional de la urología pese a los problemas sexuales a los que da lugar.
La clasificación americana de los desórdenes mentales considera que la dispareunia (dolor de la mujer durante el coito) está presente indistintamente en aquellas y en los varones aunque, la verdad sea dicha, este tema es muy raro en los hombres que acuden a los consultorios médicos quejándose de trastornos en la relación sexual.
Un trabajo último sobre el dolor sexual masculino, cuyo título los autores ponen en interrogante, (¿trastorno del dolor sexual en varones?), es el publicado por Seth N.P. Davis y colaboradores, en el número de mayo del 2009 del Journal of Sex and Marital Therapy.
Hacen bien en cuestionar desde el título la existencia de la dispareunia masculina si tenemos en cuenta que la misma, en el caso de la mujer, ha sido ya puesta entre paréntesis con la clásica interrogante ¿dolor sexual? o ¿coito doloroso?.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Cuando hablamos de dolor, vinculado con la actividad sexual del hombre, la denominación clásica es la de “trastornos de dolor genital en el varón”. Aunque algunos, como en el trabajo que mencionamos, agregan con razón el cuestionamiento de su existencia real.
El dolor pélvico o genital en varones es muy común. Se conoce desde hace mucho tiempo y tradicionalmente se ha atribuido a la “prostatitis crónica”. El cuadro clínico es un dolor localizado en cualquier parte de la zona perineal, alrededor del ano y los genitales: testículos, recto, zona inguinal, etc. Justamente el interés de este cuadro para la sexología reside en la presentación concomitante de problemas urinarios y dificultades en la sexualidad.
Las causas del síndrome de dolor crónico pélvico no se han identificado con certeza, aunque hay varias teorías sin confirmar en este momento. Unos, la mayoría, creen que se debería a una infección prostática, otros lo atribuyen a una reacción inmunológica y otros más a un espasmo del esfínter externo de la uretra.
EFECTOS PSICOLÓGICOS
Los efectos psicológicos del cuadro del dolor pélvico han sido constatados muchas veces e incluso se ha postulado que un problema psíquico podría ser el factor causal.
Algunos estudios han encontrado en estos pacientes ciertas características neuróticas, como ansiedad, depresión, tendencias hipocondríacas o dependencia frente a los demás. También propensión a somatizar los problemas, esto es que las dificultades psicológicas se manifiesten como alteraciones en diferentes órganos del cuerpo.
Otros investigadores señalan que factores estresantes externos dan lugar a un profundo malestar psicológico y al mismo tiempo son causa de tensión muscular que repercute en el suelo pélvico, dando lugar al dolor y a problemas urinarios.
DOLOR PÉLVICO Y SEXUALIDAD
No se ha investigado mucho acerca de los problemas sexuales en pacientes con dolor pélvico y además no contamos en este momento con medios diagnósticos que midan el conjunto de la experiencia sexual, el placer y la satisfacción en si mismos.
De todos modos, se ha podido observar que el dolor pélvico perturba la vida de pareja y afecta lógicamente la formación de nuevas relaciones. Los pacientes pueden manifiestar dolor antes o después de la eyaculación e incluso una forma de eyaculación retardada. También están descritos casos de problemas en la erección, pérdida del deseo y eyaculación precoz.
Los estudios sobre la frecuencia y características de los problemas de erección varían mucho, desde menos de 1% a cerca del 50% de los casos y como siempre estas diferencias se deben a problemas metodológicos en los estudios.
Mientras más grave sea el problema del dolor mayor será la disfunción en frecuencia e intensidad como citan Marszalek y colaboradores, 2007, mencionados a su vez por Davis, Binik y Carrier, 2009.
La eyaculación precoz es otra disfunción presente en el síndrome de dolor pélvico crónico y la frecuencia de este trastorno tiene también amplios márgenes. Según diferentes investigadores, estos oscilan entre cerca del 30 al 80% de pacientes. De allí que se ha recomendado que hombres mayores con problemas de Eyaculación Precoz, deban hacerse un examen de las condiciones de su próstata.
¿QUÉ HACER?
No hay todavía una respuesta terapéutica definida para este problema tan común. Se usa :a) terapia con antibióticos; con fármacos llamados alfa bloqueadores, por el supuesto espasmo del esfínter externo de la uretra;b) antidepresivos del tipo de los tricíclicos, ampliamente prescritos, por otra parte, en cuadros dolorosos; c) también termoterapia a través de la uretra y d) masajes prostáticos a repetición.
Sorprende respecto a esto último el comentario de varios autores, citados por Luzzi, 2003, señalando que estos masajes podrían estar contraindicados por el riesgo de “contribuir a problemas de la identidad “en el varón.
Estas afirmaciones frecuentes en médicos no psiquiatras confirman la confusión existente entre la identidad sexual y la orientación sexual, fenómenos distintos aunque vinculados. No es posible, desde luego, que una persona con identidad y orientación sexual bien establecidas modifique su condición por los masajes prostáticos.
Aceptamos no obstante que puede generarse suspicacias en el propio paciente en razón de creencias populares al respecto. Desde luego que cualquier tratamiento deberá tener en cuenta los efectos psicológicos del dolor crónico y sus repercusiones en la sexualidad ya mencionados.
|