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La vida y la palabra - El aborto : Algunas consideraciones adicionales PDF Imprimir E-mail

Por José Belaunde M.

Cada cierto tiempo se presentan en el Perú iniciativas para despenalizar el aborto, sea total o parcialmente. Los que promueven esos proyectos saben que existen pocas probabilidades de que se aprueben. Se trata más bien de globos de ensayo que lanzan las entidades abortistas para evaluar la evolución del clima de la opinión pública respecto de lo que ellas con tanta perseverancia, digna de mejor causa, propician. (Nota 1).

Hace poco la revista "Caretas" publicó los resultados de una encuesta realizada por la Universidad de Lima, acerca de la posición actual de la población limeña frente al aborto. Vale la pena detenerse a analizar someramente las cifras de esa encuesta.

A la pregunta ¿Estás o no de acuerdo con el aborto? los porcentajes de acuerdo iban del 33.3% en la clase socio-económica A, al 10% en la clase E. Pero el porcentaje de las clases C, D y E era casi idéntico, lo que indica que en la clase alta, donde las posibilidades de obtener un aborto en mejores condiciones médicas -aunque también clandestinas- son mayores, se tiene una actitud más permisiva que en las clases medias y bajas. ¿Estará esa actitud más favorable ligada a las mayores posibilidades de acceder a procedimientos menos riesgosos, u obedecerá a que en ellas hay una mayor inclinación por el sexo recreativo? El aborto seguro es una manera aparentemente fácil de librarse de las consecuencias de un descuido.

Frente a la pregunta de si estaría de acuerdo con que se practique un aborto en el caso de violación, las respuestas positivas van del 72.5% en la clase A, al 32.2% en la clase E, lo que no deja de ser sorprendente porque es en ésta última donde se producen la mayoría de las violaciones. En cuanto al sexo, hombres y mujeres están casi equitativamente divididos entre el No y el Sí. Pero el grupo de edad de los 18 a los 27 años, está menos inclinado a favor (43.9%), algo curioso porque es en ese grupo donde se produce el mayor número de embarazos indeseados. Parecería indicar que los jóvenes son más concientes de los aspectos morales del aborto.

Pero lo preocupante aquí es el aumento de los que están a favor que, para ambos sexos, ha pasado del 38.1% en el año 2002, al 51.5% en el 2007.

En cuanto a la pregunta de si estaría de acuerdo con el aborto para evitar que nazca una criatura con malformaciones, las cifras se invierten, con 43.1% a favor en la clase A, y 54.4% en la clase E. Pero aquí también la proporción de los que aprobarían un aborto ha subido del 33.4% en el 2002, al 57.4% en el 2007. El que en la clase A haya una mayor disponibilidad para aceptar tener un hijo retardado o con discapacidades, puede deberse a que se cuenta con mayores recursos para enfrentar una situación que puede ser en ocasiones muy penosa y costosa. En el pasado, sin embargo, nadie habría pensado en suprimir la vida de un ser deforme y lo habría considerado un crimen. De otro lado, conozco más de un testimonio de padres y de familias que se han considerado bendecidas por haber tenido que ocuparse de un hijo retardado. Sin ir más lejos, el Dr. John Haggai, fundador del instituto internacional que lleva su nombre, ha escrito un libro sobre su hijo Johnny, que era retardado, pero a quien él llevaba consigo en todos sus viajes mientras estuvo en vida, y cuya compañía lo alegraba.

Si la vida de la madre estuviera en peligro el 86.3% de las personas encuestadas de la clase A estarían de acuerdo con que se practique un aborto, frente a un 60% en la clase E. La opinión a favor ha pasado en los cinco años mencionados antes, del 50.8% a casi el 70%, pero la clase alta es más permisiva, lo que equivale a decir que tiene menos escrúpulos.

Esas cifras nos muestran que en el curso de los últimos cinco años ha habido un aumento de la tolerancia respecto del aborto en los casos de excepción señalados, lo que está en consonancia con la creciente liberalización de las costumbres y la concomitante progresiva paganización de nuestra sociedad. Pero llama la atención que sea en los sectores de mayores recursos (los más descreídos en la práctica) donde se aprecia un sesgo más tolerante respecto de esa práctica.

Sin embargo, esta constatación no debe sorprendernos. Cuando hace 80 años se iniciaron en los EEUU los primeros intentos por propiciar el uso de anticonceptivos y para despenalizar el aborto, fueron personas de fortuna las que apoyaron con sus recursos y conexiones esas campañas. Esas personas engreídas por la vida, veían en los medios anticonceptivos y en el aborto un medio propicio para detener el crecimiento de la población negra y de los sectores más pobres, que solían tener más hijos que las clases favorecidas.

La difusión de ambas prácticas -que son caras de la misma moneda- está ligada pues al racismo y a la exclusión social. Para muchos privilegiados son el medio ideal para detener la explosión demográfica de los indeseables. En el Perú también la difusión, forzada en muchos casos, de la ligadura de trompas en la década de los 90 obedecía a la misma filosofía: Detener el crecimiento de las poblaciones serranas, indígenas y marginales. (2)

El marcado sesgo racista de la accesibilidad al aborto lo evidencia el hecho de que las tres cuartas partes de las clínicas que ofrecen el aborto financiado por el estado en los EEUU se encuentran en los barrios de minorías raciales. A pesar de que la población negra constituye sólo el 12% de la población total del país, el 35% de los abortos es practicado a mujeres negras, lo que equivale a decir que por cada mujer blanca que se somete al aborto, tres mujeres negras lo hacen. Hay líderes negros que denuncian que esa desproporción –que ciertamente no es casual- es un genocidio encubierto. Sostienen que desde que se legalizó el aborto en su nación han sido eliminados más de 11 millones de bebés negros.

Es también sumamente intrigante la forma cómo la tolerancia frente al aborto fue ganando respetabilidad en los círculos inicialmente más contrarios, y la tesis abortista terminó por convertirse en la bandera de unión del Partido Demócrata en los EEUU. La historia ha sido contada por Anne Hendershott en su libro "The Politics of Abortion".

Después del asesinato del Presidente John Kennedy en 1963 –el primer presidente católico de los EEUU- sus hermanos Ted y Robert se convirtieron en los dirigentes más gravitantes del Partido Demócrata. Preocupados por el hecho de que el aborto pudiera convertirse en un tema electoral, frente al cual pudieran estar en situación desventajosa, convocaron a un pequeño grupo de teólogos jesuitas disidentes pero renombrados. Uno de los asistentes a esa agitada reunión que duró varios días, cuenta cómo esos teólogos les dijeron a los hermanos y a sus parientes que si era necesario para evitar mayores males (!) un político católico podía votar en buena conciencia a favor de la relajación de las leyes que penalizan el aborto. La historia no deja de ser curiosa, pues si hay una institución que se ha opuesto históricamente con todas sus fuerzas a la relajación de las leyes contra el aborto, ha sido precisamente la Iglesia Católica (3).

El hecho es que en esa lamentable reunión empezó el cambio paulatino de actitud del Partido Demócrata, que de ser el defensor de los derechos humanos y de los reclamos sindicales, pasó poco a poco a convertirse en el defensor a ultranza del acceso indiscriminado al aborto con financiamiento del estado de todas las mujeres que lo deseen, cualquiera que sea la edad del feto o de la madre (incluyendo madres adolescentes sin el conocimiento de sus padres).

A lo largo de los últimos veinte años del siglo XX la dirigencia del Partido Demócrata forzó a sus partidarios a aceptar la posición favorable al aborto que paulatinamente adoptaron sus principales cabezas. ¿Por qué lo hicieron quienes antes se habían opuesto públicamente a la legalización del aborto? Poderoso caballero es Don Dinero.

Las entidades abortistas, generosamente financiadas por las fundaciones establecidas por millonarios famosos, tales como George Soros, Ted Turner, Warren Buffet, o los esposos Parkard, etc. -aparte de la Fundación Ford- se cuentan entre las principales contribuyentes a las campañas políticas de los candidatos que se plieguen a sus puntos de vista. Entre éstos figuraron en su momento la dupla Clinton-Gore (ambos inicialmente opuestos al aborto), pero también John Kerry, que disputó la presidencia a George W. Bush en las últimas elecciones.

John Kerry, que se precia de sus raíces católicas, en sus años como senador, aunque afirmaba ser personalmente contrario al aborto, fue uno de los más ardientes defensores del derecho de la mujer a decidir por sí misma, y sin presiones de la ley, cometer o no lo que él mismo admitía era un acto inmoral, (es decir, no quería perder el apoyo de los que podían financiar su campaña electoral).

Defender el sacrosanto derecho de la mujer a terminar su embarazo cuando lo deseara se convirtió en la bandera de unión de las dispares tendencias de ese partido. Es cierto que el abortismo había obtenido ya en 1973 una victoria decisiva con la decisión de la Corte Suprema (el famoso caso Roe vs. Wade) que abrió las exclusas del financiamiento estatal para la terminación del embarazo.

La guerra del aborto no deja de tener su lado irónico. Uno de los grupos pro aborto más activos es el llamado “Catholics for Free Choice”, una entidad de fachada en realidad, que casi no cuenta con membresía pero sí, en cambio, con un generoso financiamiento de la Fundación Ford y de la Fundación Play Boy, entre otras. Durante un tiempo vegetaba sin tener mayor efectividad hasta que fue nombrada como directora la Sra. Frances Kissling, ex monja, cuyo apellido, aunque se escriba de manera ligeramente diferente, es sinónimo de traidor en Europa. Vidkung Quisling (o Kisling) se llamaba el político colaboracionista noruego que Hitler puso al frente de ese país después de invadirlo, y que fue ejecutado terminada la guerra.

A pesar de su éxito los mercaderes del aborto no la tienen fácil. Aunque es un procedimiento rentable muchos médicos jóvenes se niegan a practicar abortos, incluso a aprender la técnica, al punto que algunas facultades de medicina en los EEUU han puesto como condición para graduarse de cirujano haberla aprendido. Son también numerosas las enfermeras de las clínicas abortistas que, hastiadas de lo que ven, se niegan a seguir colaborando con esa práctica.

Debido a la enorme influencia cultural que ejercen los EEUU, la legalización sin restricciones del aborto, y el financiamiento estatal de esa práctica en ese país, ha favorecido grandemente los esfuerzos de sus partidarios para imponer la “libertad” que ellos preconizan en otros países del mundo. Hollywood ha producido en los últimos tiempos películas que presentan al aborto bajo una luz favorable. Pero lo que no se había visto todavía es que una película de ese género obtuviera el primer premio en un festival fílmico. En el último festival de cine de Cannes, el más importante del continente europeo, se ha otorgado el primer premio a una película de un director rumano que lleva por título “4 meses, 3 semanas, 2 días” (por la edad del feto), y que narra los esfuerzos de una joven por conseguir que se le practique un aborto, algo que en los años 80 estaba estrictamente prohibido en Rumanía (4). Según algunos, sin embargo, la película puede tener un efecto contraproducente dado que muestra al final en toda su crudeza los restos despedazados del feto abortado.

El abortismo -aliado del lesbianismo y del homosexualismo- es una especie de religión fanática que tiene su ideología, sus dogmas y sus sacrificios cruentos, en los que la víctima es un pequeño ser humano al que se le impide nacer. Es también una religión supremamente intolerante. En los EEUU -y quizá también ya entre nosotros- los medios impresos cierran sus páginas a todo comentario acerca de los estragos psicológicos que sufren las mujeres que se someten a un aborto y ridiculizan a los que se oponen a esa práctica.

En el Perú la batalla abierta por la despenalización del aborto aún no ha comenzado y quizá no se libre hasta dentro de una o dos décadas. Pero ya ha empezado el ablandamiento sutil de la opinión pública, y las fuerzas abortistas están preparándose reclutando aliados y partidarios entre los políticos y los medios de comunicación. Estamos advertidos. Las armas que usa el enemigo son múltiples, sutiles y engañosas, y cuentan con el respaldo de fondos millonarios. Pero "las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se oponga al conocimiento de Dios" (2Cor 10:4,5).

Notas:

1. Esas entidades son principalmente INPPARES -rama local de Planned Parenthood, la organización fundada por esa Jezabel moderna que fue Margaret Sanger, y que es la institución abortera más grande del mundo- y APROPO, institución ligada a una universidad americana. Los propagandistas de la libertad sexual indiscriminada actúan con una astucia consumada. INPPARES, por ejemplo, ha abierto una vistosa sucursal frente a la Universidad del Pacífico, una institución casi confesional, fundada por ex catedráticos de la Universidad Católica, descontentos con el sesgo liberal y pluralista que ha tomado en los últimos tiempos ésta última universidad. Pronto los estudiantes de la pequeña pero prestigiosa universidad nueva van a ser invitados a disfrutar de los beneficios de la distribución gratuita de anticonceptivos, y las muchachas serán indoctrinadas en los beneficios que para ellas encierra el goce pleno de sus derechos sexuales y reproductivos –eufemismo de aborto. Por su lado APROPO publica con regularidad en un diario tabloide, consejos explícitos acerca de cómo mejorar la vida sexual. Sugiero visitar la página web de esta entidad para darse cuenta de los métodos osados que emplean para difundir su mensaje. Además hay que mencionar a PROMSEX, que es la ONG que está detrás del protocolo del aborto terapéutico aprobado por la Maternidad de Lima que, ded haberse aplicado a nivel nacional, hubiera legalizado de contrabando multitud de abortos usando pretextos nimios. Felizmente el Ministro de Salud, con muy buen criterio, lo anuló.

2. Se ha denunciado con alarma el hecho de que en muchos pueblos apartados de nuestra serranía, por donde pasaron equipos del Ministerio de Salud, sometiendo casi a la fuerza a mujeres analfabetas a la esterilización quirúrgica, no se ha producido durante años un solo nacimiento.

3. La Iglesia Católica en los EEUU, con buen motivo, recomienda negar la comunión a los políticos que votan a favor del aborto, pero no todos los obispos americanos manifiestan celo por aplicar esa recomendación. Es una lástima, porque el que da su voto a favor de una medida que apoya al aborto, se hace cómplice de incontables asesinatos perpetrados contra seres indefensos a los que Dios llamó a la vida.

4. El dictador Ceacescu, deseoso de superar el estancamiento del crecimiento de la población de su país –mal del que sufre la mayoría de los países europeos- imponía severas penas a las mujeres que se sometieran a un aborto, que era el método al que muchas parejas recurrían para no tener hijos.

#474 (10.06.07) Depósito Legal #2004-5581. Director: José Belaunde M. Dirección: Independencia 1231, Miraflores, Lima, Perú 18. Tel 4227218. (Resolución #003694-2004/OSD-INDECOPI). Si desea recibir estos artículos por correo electrónico solicítelos a: Esta dirección de e-mail está siendo protegida de spam, necesitas tener habilitado Javascript para poder verlo Página web: www.lavidaylapalabra.com. También pueden leerse una cincuentena de artículos en www.desarrollocristiano.com.

 
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