Homonegatividad: nada de verdad PDF Imprimir E-mail
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¿Qué es eso de homonegatividad? ¿ No será un término de los muchos que circulan para ocultar la realidad? La respuesta a esta última pregunta es afirmativa.
Homonegatividad tiene el mismo sentido que otras palabras de su mismo linaje: opción sexual, diversidad sexual, etc. y, en un ámbito mas claramente político, “interrupción del embarazo” en lugar de aborto o “muerte asistida” en vez de suicidio.
Los promotores del liberacionismo sexual radical no se toman el trabajo de sustentar las razones de un concepto tan equívoco y dan por sentado que se explique y acepte por si mismo. Nunca les pidan que detallen o precisen a que se refieren cuando hablan de homonegatividad, diversidad sexual o términos semejantes porque, sencillamente, no lo harán.

Lo que resulta más curioso es que tal impavidez sea popular entre académicos principalmente provenientes de las ciencias sociales, muchas veces profesores universitarios de centros del hemisferio norte y, al parecer por sumisión, también de universidades latinoamericanas.
No se entiende como algunos centros de investigación malgastan recursos humanos y materiales en publicaciones con fundamentos tan frágiles como la que reseñaremos líneas abajo.

¿A QUÉ SE REFIERE?


El término homonegatividad pareciera significar una actitud emocional de rechazo frente a expresiones sexuales diferentes a la heterosexualidad y mete en un solo saco a los psicópatas que golpean homosexuales y a los que sencillamente no están de acuerdo con que se promueva, como algo saludable, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
Modelo de un verdadero ejercicio de confusión premeditada resultan las ideas encontradas en el artículo “Determinants of Homonegativity in Europe”, de Aleksander Stulhofer e Iván Rímac de la Universidad de Zagreb, publicado en el primer número del 2009, del Journal of sex Research.

Empiezan haciendo una referencia al Parlamento Europeo y su resolución condenando la homofobia, que habría sido motivada, entre otras cosas, por la diferencia en el tratamiento de la homosexualidad entre los “antiguos” y los “nuevos” países de la Unión Europea. Desde luego que tampoco, como ya es usual, se toman el trabajo de definir que consideran homofobia, pero tildan rápidamente de eurofóbicos a grupos políticos de derecha de los “nuevos países” europeos.
Recordemos que la aprobación de la resolución mencionada no tuvo el apoyo de un tercio del parlamento, en forma de votos en contra y abstenciones. Mayor fue la oposición cuando, años después, con otra resolución se llamó la atención de Polonia por unas supuestas acciones homofóbicas.
En la primera resolución no se hizo caso a los parlamentarios que dijeron que no podía ser llamada homofobia, en el sentido que entiende la salud mental, a la discrepancia respecto a considerar la homosexualidad una conducta normal y saludable. Tampoco, a estar en desacuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo o la adopción de niños por parejas de homosexuales. Sancionar a quienes piensen de ese modo era un atentado contra la libertad de opinión y debía quedar claro el derecho a disentir acerca de que no podía ser tenido como un hecho de discriminación.

¿QUÉ INVESTIGAN?


El trabajo de Stulhofer y Rimac busca identificar los grandes factores sociales y culturales que hacen que un país europeo pueda ser ubicado en la categoría de homofóbico. Presenta un marco teórico que rastrea la homonegatividad desde el siglo XI y los cambios sufridos durante la modernización y la postmodernización.
Desde luego no explica por qué determinadas actitudes e ideas sobre la homosexualidad tendrían un carácter negativo. Nunca lo hacen los autores que militan en la misma línea, por la simple razón de que no tienen como sustentar que una determinada idea o actitud tenga que ser per se desvalorizada.

Realmente no sabemos por qué catalogan de homonegativos a los sucesos de la narración histórica y social que describen. Resulta claro que al no sustentar sus calificaciones el texto pierde rigor. Es una lástima porque el análisis que hac
en de la influencia de la tradición religiosa en la cultura, el proceso de modernización y la dinámica contemporánea de la postmodernización, no dejan de ser interesantes.
Llama la atención, de todos modos, como es que los autores pasan de largo en un asunto que obliga a cualquier comentarista a dar referencias de la investigación empírica que sustente sus dichos o las ideas básicas del marco ideológico de su pensamiento.

LAS IDEAS

En un momento del texto que presentan los autores, cuando aluden al marco teórico en el que se mueven, mencionan que a la modernidad tardía siguió la globalización de la “cultura de la permisividad”, tornándose valores indisputados del mundo occidental contemporáneo la libertad de elección sexual, incluyendo la no heterosexualidad (no sólo por parte de las minorías sexuales) y la aceptación de la diversidad.
Pero ¿ cómo tomar en serio a quienes no dicen una palabra de los efectos negativos, por ejemplo sobre la salud pública de la “cultura de la permisividad” o dan por sentado que los seres humanos tenemos capacidad de elegir nuestra condición sexual ?.
Tampoco les motiva hacer aunque sea un breve análisis de la idea de la diversidad, por lo menos separando las conductas atípicas patológicas (parafilias) de los diferentes intereses sexuales comunes de las personas.

Los autores concluyen que hay sustanciales diferencias en el grado de homonegatividad en los países europeos, siendo los “nuevos” países los más homonegativos. Pero entre los “antiguos” también habría diferencias, siendo los países escandinavos juzgados favorablemente por ser los que más aceptan la homosexualidad y los países alrededor del Mediterráneo e Irlanda los que menos. Mientras no sepamos exactamente de qué hablamos estas apreciaciones siguen quedando en el aire.
La explicación, para los autores, sería que los primeros son más abiertos y tolerantes y muestran una menor preocupación en restringir el sexo, lo que explican por la presencia del credo protestante.
Como vemos, en la medida que no mencionan cuales son concretamente las conductas, los resultados de su investigación confunden más que aclaran y mantienen la línea de imprecisión e insolvencia de estudios similares.

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