¡NO MENTIRÁS , NO MATARÁS! PDF Imprimir E-mail
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EN DEFENSA DE LA VIDA
¡NO MENTIRÁS , NO MATARÁS!

Por: Luis Solari de la Fuente

En 1994 el Alan Guttmacher Institute publicó el estudio “El aborto clandestino: una realidad latinoamericana”. En la página 22 aparece un cuadro estadístico y en una de sus columnas, titulada “Número ajustado para excluir los abortos espontáneos”, aparece que en 1989 el Perú tenía registrados 54.230 “abortos clandestinos”.

 

El documento plantea una forma de establecer el número total de mujeres que tuvieron un aborto criminal, según nuestra legislación, haciendo el siguiente ejercicio: como no todas las que se practicaron un aborto llegaron a un hospital, la probabilidad es que llegara una de cada tres, una de cada cinco o una de cada siete.

 


Los autores del estudio optaron arbitrariamente por una de cada cinco. Así, multiplicaron 54.230 por 5 y les resultó la increíble cifra de 271.150 abortos criminalmente inducidos.

¿Cuál fue el hecho objetivo y verificable que llevó a los autores a escoger ese multiplicador? Ninguno. Fue claramente una opción arbitraria.
A partir de esa cifra, algunos atrevidos se han dedicado a proyectar la cifra en el tiempo y contarnos que ahora tendríamos más de 370.000 abortos criminalmente provocados.
Siendo ministro de Salud en el 2001, hice todo lo posible por encontrar los registros de los famosos 54.230 casos. ¡No existen! fue la respuesta que obtuve.

Entonces solicité las cifras de los abortos infectados, ya que los que hemos trabajado en los servicios de salud conocemos la causa principal por la que un aborto criminal llegaría a un hospital. La cifra fue de 2.114. Ha leído usted bien. Si le aplicáramos el mismo criterio de uno cada cinco que usó el “estudio” mencionado, la cifra de abortos criminalmente inducidos sería de 10.570, inmensamente menos que los 271.150 del “estudio”.

¿Por qué mentir inflando las cifras del aborto criminal? Obviamente para después decir que hay que despenalizarlo y ofrecerlo “en condiciones seguras”. Mensaje absolutamente ajeno y antagónico a nuestro ordenamiento jurídico que expresa el consustancial rechazo a la muerte de indefensos, esencial en una cultura de protección, promoción y defensa de los derechos humanos.
Apenas al tercer día de haber asumido la presidencia de EE.UU., Barack Obama liberó fondos para apoyar a organizaciones que en cualquier país promuevan el aborto. ¡Qué tales compromisos de campaña! Reagan dispuso la prohibición de esos fondos; Bill Clinton los liberó; después, George W. Bush los volvió a prohibir.
Obviamente, en pleno siglo XXI, la decisión de Obama tiene en su país 58% de desaprobación y solo 35% de aprobación (encuesta Gallup).

Tendremos que pasar por algo que parecía haber quedado en el siglo XX: dinero foráneo llega a manos de entidades peruanas, para desarrollar una agenda contra peruanos y contra nuestras leyes, inclusive contra la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que protege la vida de los niños por nacer.

El eugenismo internacional siempre ha sido ingenioso para financiar sus operaciones, así como para construir nuevos “mensajes sociales”, como ese dirigido a convencernos emocionalmente de matar intraútero a los niños con alguna discapacidad, empaquetando tal propósito con la envoltura de “aborto terapéutico”, cuando en realidad se trata de eugenismo espartano.

¿Sabía usted que Alan Guttmacher fue un importante miembro de la Sociedad Eugenésica Americana?

¿Quién se atreve a llamarse demócrata, a enarbolar la bandera de la libertad, a llenarse la boca proclamando los derechos fundamentales, y al mismo tiempo aplaude la privación del nacimiento de peruanitos? ¡Demócrata es quien los defiende!

Cabe recordar que ayer fue el Día del Niño por Nacer, según la Ley 27654.
• EX PRIMER MINISTRO

 
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