El estudio científico del sueño normal y sus problemas tiene poco tiempo, aunque ahora es frecuente escuchar que la gente habla con toda naturalidad del llamado sueño REM, el “apnea del sueño”, etc. Son los efectos de la información médica al alcance de todos mediante el Internet.
NO REM y REM
El llamado sueño No REM (del inglés “rapid eye movement”) es una fase que se presenta al comienzo del sueño y cuando esto ocurre el observador externo podrá ver a la persona que empieza a dormir, relajada, sin movimientos, con los ojos cerrados y respirando pausadamente.
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Pero, a nivel médico se conoce que esta fase No REM tiene a su vez tres subfases. La primera, un estado entre el estar despierto y el dormir, en que todavía nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, podemos estar pensando en lo que haremos al día siguiente y escuchamos a nuestra cónyuge haciendo los arreglos finales para asegurar la casa y que la familia se vaya a dormir o al esposo preparando el trabajo del día siguiente. Es sólo un ejemplo, no nos vayan a acusar de machismo.
Al poco tiempo, en otro momento, perdemos la relación con el medio ambiente y se pueden presentar contracciones musculares súbitas que muchas veces sorprenden y son motivo de preocupación. Finalmente, en una última fase, entramos a lo que se llama “sueño profundo”.
Justamente, unos noventa minutos después del comienzo del sueño aparecen una serie de movimientos laterales de los ojos, se recupera la temperatura que se había ido perdiendo y disminuye por completo la tensión muscular. Este es un estado muy diferente de lo que había pasado hasta ese momento y ya estamos en el sueño REM, en el que se observa una gran actividad cerebral aunque el resto del organismo se encuentra en un estado de tranquilidad.
BIOQUIMICA
A medida que la luz del día va disminuyendo el organismo empieza a liberar una sustancia ya bien identificada, la melatonina, punto de comienzo de una serie de eventos que empezarán con la sensación de querer dormir hasta caer en el sueño completo.
Cuando empezamos a dormir y entramos en la fase No REM ya descrita nuestro cuerpo libera gran cantidad de serotonina y desciende la temperatura. Cerca del amanecer, cinco de la mañana más o menos, se secreta una hormona muy ligada a la ansiedad, el cortisol, que provoca la secreción de neurotransmisores con efecto directo sobre la sustancia reticular, situada en el tallo del cerebro, que tiene como función mantener a las personas despiertas.
TRATORNOS DEL SUEÑO ¿sufre Ud. de alguno?
La Asociación Psiquiátrica Americana ha clasificado los problemas del sueño en cuatro grandes grupos. Los trastornos primarios, producidos por disturbios endógenos del ciclo vigilia-sueño, como las disomnias y las parasomnias; una alteración en relación con otras enfermedades mentales y en otros casos con un problema médico y, finalmente, el insomnio relacionado con el abuso de sustancias adictivas.
Las disomnias son problemas que afectan ya sea el comienzo o el mantenimiento del dormir y entre las cuales se encuentra el insomnio, sea de carácter psicofisiológico o idiopático, la narcolepsia, el problema de las “piernas inquietas” y el “ápnea obstructiva del sueño”.
El insomnio psicofisiológico consiste en la impresión subjetiva de haber dormido mal, lo que no permite desarrollar las actividades normales durante el día. Sus causas son básicamente la ansiedad ocasionada por problemas de la vida diaria. El llamado insomnio idiopático es un problema de carácter crónico que aparece desde la infancia y no está relacionado con problemas de la vida diaria.
La narcolepsia, es un trastorno del sueño raro, que consiste en la abrupta aparición de la necesidad de dormir durante el día, una gran somnolencia que lleva incluso a la persona a dormirse de un momento a otro en una verdadera crisis de sueño.
Un cuadro sí muy frecuente es el ” ápnea obstructiva del sueño” que consiste en que durante la fase del sueño profundo se obstruye la vía respiratoria aérea alta (faringe) con la emisión de ronquidos, que cada vez van siendo más intensos hasta que la vía se cierra y se produce el ápnea (suspensión de la respiración). Estos episodios se repiten varias veces durante la noche despertando al paciente y afectando su descanso.
Las llamadas parasomnias son perturbaciones del sueño que están vinculadas al sueño REM y al No REM. En el caso de las primeras, llamativamente, los sujetos realizan movimientos acordes con lo que están soñando y en el otro tipo, tenemos las pesadillas a repetición. Las parasomnias ligadas al sueño No REM son el sonambulismo y el terror nocturno, de gravedad principalmente en niños.
TRATAMIENTO DEL INSOMNIO
Lo primero que el médico debe hacer cuando alguien consulta por un problema de sueño es evaluar sus causas. Cuando se trata de un problema de pocos días de duración, por lo general debido a cambios en la habitación, no requiere tratamiento, pues el sujeto se adapta en poco tiempo.
Lo fundamental en el tratamiento de cualquier tipo de insomnio es lo que se denomina “higiene del sueño”, que consiste en una serie de reglas básicas que deberían seguir todas las personas para descansar bien. Veamos cuales son:
- la cama se recomienda que sea sólo para dormir aunque también, eventualmente, para tener relaciones sexuales;
- no es aconsejable usar la cama para leer, ver televisión o discutir con el o la cónyuge;
- la comida de la noche no debe ser muy abundante;
- si se hace alguna actividad física durante el día esta no debe llevarse a cabo cercanas las horas de sueño;
- a partir de las seis de la tarde debe evitarse el café, el te, las gaseosas y fumar;
- las bebidas alcohólicas no son recomendables para mejorar el sueño, aunque la experiencia nos dice que un vaso de vino hace dormir muy bien a ciertas personas; y
- el ambiente en el que se duerme debe ser por sentido común, oscuro, silencioso, y con una temperatura que no provoque frío o calor
A veces, sin embargo, es necesario recurrir al uso de medicamentos porque el insomnio no cede con las medidas de higiene del sueño o hay factores, como el dolor por una enfermedad, que lo hacen imposible.
La terapia farmacológica es variada y diversa en esta época del crecimiento vertiginoso de la industria farmacéutica. Ya no se prescribe los antiguos hipnóticos que se usaron por décadas, nos referimos a los barbitúricos.
La terapia moderna del insomnio recurre básicamente a dos tipos de medicinas: las benzodiacepinas y los fármacos no benzodiacepínicos. Entre los primeros hay una multitud de derivados benzodiacepínicos como el alprazolán o el clonazepán, existiendo en nuestro país tanto los de “marca”, de laboratorios muy conocidos como los genéricos
Más usados son los fármacos del tipo no benzodiacepínicos, como el zolpidem y la zoplicona, que se recomienda ingerir cuando la persona ya está acostada por su efecto muchas veces muy rápido.
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