La desviación sexual es una condición en la que la respuesta sexual es provocada solo por estímulos eróticos inusuales, generando una conducta de carácter compulsivo que la persona afectada casi no puede controlar. Es más frecuente en hombres que en mujeres y ejemplos muy conocidos son el voyeurismo (excitación al mirar la actividad sexual de otras personas), la pedofilia (atracción sexual por niños), etc.
En los últimos años se vienen publicitando unas conductas sexuales de lo mas extrañas, desviaciones, como las que describimos a continuación y que aún no son comprendidas completamente, tanto en su propia naturaleza como en sus causa. Anne A Lawrence, a propósito de la presentación de uno de estos raros desórdenes, nos describe el cuadro de “autoandrofilia anatómica”, hace una revisión de cuadros similares que pasamos a mencionar, con unos breves comentarios añadidos de nuestra parte.
¿ QUÉ SABER?
Desde hace unos 20 años se viene constatando que algunos hombres son excitados sexualmente por el hecho de personificar, en los hechos o solo fantaseando, a individuos que les atraen sexualmente. En el extremo estaría el intento de cambiar su cuerpo para tornarse una copia de los individuos que les atraen.
En 1991 Blanchard propuso que personas con este tipo de intereses sexuales desviados, junto con el fetichismo, se les identificara como pacientes con un cuadro de “localización equivocada del objeto erótico”. Es decir, personas que sufrirían de un error en la localización de los objetos de atracción erótica en el medioambiente Poco después se descubrió que las personas así afectadas y que experimentaban o sólo el deseo o también que procuraban llevarlo a cabo en la práctica, es decir imitar en la realidad a la persona que les atrae sexualmente, podrían tener importantes efectos en su sentido de la identidad sexual . Sobre sta base Freund y Blanchard en 1993 acuñaron el término de “inversión de la identidad del objeto de atracción erótica” (IIOA, recuerde estas siglas), como el nombre que mejor describiría este particular tipo de “localización equivocada del objeto erótico”.
El caso mas típico de este problema, IIOA, sería el del fetichismo trasvestista, condición en la cual un varón que es atraído sexualmente por una mujer, es decir pertenece a la categoría de ginefílico, busca excitarse mediante la fantasía de vestir ropas o en los hechos representar directamente a una mujer.
Otro ejemplo, mas raro todavía de la inversión de la identidad en pacientes con IIOA, es el “transexualismo hombre- mujer de tipo no homosexual”, en el cual varones ginefílicos (atraídos por mujeres) se excitan sexualmente por la fantasía de cambiar su cuerpo o hacerlo en la práctica (mediante hormonas y cirugía) semejante al de una mujer, en este último caso, la cirugía, sin posibilidad de revertir la situación.
A este último desorden Blanchard en 1989 lo denominó como autoginefilia, literalmente un varón que se ama a si mismo pero en tanto asuma la condición de mujer. Para este autor ese sería el mecanismo por el cual se explica el interés sexual parafílico en estos casos, como también sería el impulso que lo determina en problemas de fetichismo travestista. Al describir la autoginefilia como la disposición de un varón a ser sexualmente excitado por la idea de ser el mismo una mujer, pensó que permitiría comprender mejor el IIOA en el varón.
MÁS COMPLICACIONES
El mismo Blanchard, 1991, observó que varones autoginefílicos podrían desear imitar prácticamente cualquier característica de una mujer, ya sea experimentando desenvolverse con mujeres o encarnando directamente a estas, lo que daría lugar a la expresión de varias y diferentes formas del fenómeno autoginefílico.Veamos cuales serían estas variedades de la autoginefilia.
Algunos pacientes autoginefílicos desean que temporalmente sus cuerpos se parezcan al de una mujer poniéndose solo sus ropas : es la autoginefília trasvestista.
Otros buscan someterse a terapia hormonal para cambiar la apariencia de su cuerpo permanentemente y parecerse lo más que se pueda al cuerpo de una mujer: corresponde con autoginefília anatómica, típica del transexualismo H-M no homosexual. Además, en los dos casos mencionados los pacientes también podrían desear actuar o comportarse en un modo que es típico de la mujer: tendríamos aquí la autoginefília conductual.
MÁS TODAVÍA
Hay más todavía y excede a cualquier cosa que uno se pueda imaginar. Freund y Blanchard, 1993, ampliaron el concepto de IIOA mencionando que habrían otros cuadros análogos al transexualismo H-M no homosexual.
Se trataría de varones con orientación sexual hacia niños (el autor usa equivocadamente el término “preferencia”) diagnosticados por eso como pedófilos.
Lo llamativo es que se trata de varones pedófilos que se excitaban sexualmente vistiéndose como niñas y otros lo hacían igualmente con fantasear ser niñas o tener el cuerpo de una de ellas. Este desorden de localización del objeto erótico constituye una desviación sexual (parafilia) separada, que podría extenderse a cualquier tipo de preferencia por un objeto erótico, ya sea normal o patológico.
Mas todavía, Lawrence, 2006, demostró que de modo semejante el fetichismo travestista y el transexualismo autoginefílico, podría observarse casos de varones en los que su objeto erótico eran mujeres con amputaciones. Este ya es un caso de lo más extremo que supera la comprensión y lo que uno pueda imaginarse.
ACLARANDO, SI SE PUDIERA
Usualmente se usa el término androfilia para significar la preferencia erótica en un varón adulto (que es un término inapropiado, como hemos dicho, porque la atracción sexual por uno de los sexos no es motivo de preferencia). Autoandrofilia por su parte, estaría definida por la preferencia erótica asociada con la IIOA mediante la cual personas androfílicas, experimentan atracción sexual al pensar o imaginarse que son varones o tienen el cuerpo de uno de ellos.
Zovitziano, 1972 y 1977, ha descrito varones andrófilicos que fueron excitados sexualmente al ponerse ciertos aditamentos de ropa masculina y fantaseando que son de verdad o por lo menos semejantes, a quienes visten sus vestidos masculinos normalmente. Este autor llamó a este cuadro homovestismo y un mejor término para la preferencia erótica asociada podría ser el de autoandrofilia homovéstica.
Otra vez, Freund y Blanchard, 1995, teorizaron que varones androfílicos, quienes sufren de IEOA podrían excitarse sexualmente con la idea de cambiar sus cuerpos para imitar su objeto erótico que podría ser el de un varón musculoso de destacada apariencia masculina y llamaron a este desorden autoandrofilia anatómica, cuya expresión clínica podría ser sutil y por eso difícil de detectar.
En la misma línea Lawrence, 2006, propuso que algunos casos de fisicoculturismo por varones gay podría ser una expresión de autoandrofilia anatómica.
En Internet también se ha publicado casos de autoandrofilia anatómica en transexuales mujer-varón.
COLOFON
Todo empezó con la identificación, hace unos 80, años de un cuadro patológico singular que afectaba la identidad sexual, al que catalogó como “sindrome transexual”, por Harry Benjamin, un médico alemán.
Después de la presentación de varios casos, incluso en el Perú en la década de los años 60 por quienes dirigen esta página, la tarea se centró en tratar de explicar sus orígenes.
Esta empresa fue acometida por el psiquiatra canadiense Blanchard, que llegó a distinguir dos tipos de transexualismo en el varón: el primero, con un fondo homosexual, y el segundo, en que el paciente se imaginaba era una mujer, al que llamó autoginefílico.
La revisión que presentamos, como nos recuerda el caso presentado por Lawrence, avanza más en el conocimiento de la compleja patología que afecta al objeto de atracción erótica.
(*) Fenómeno complejo que consiste en la sensación interna de pertenecer a un determinado sexo, varón o mujer, normalmente el del sexo biológico con el que se nace. |
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