Por sexo se entiende comúnmente al equipamiento físico (órganos reproductivos, genitales, hormonas sexuales) de la sexualidad. Este último término, sexualidad, significa el componente propiamente humano del sexo: psicología, cultura y también economía sexuales. Incluso la palabra sexo no es por todos entendida de la misma manera, como quedó demostrado en una encuesta para saber que significaba “tener sexo” en el caso del Presidente americano Clinton y su joven asistente la Srta. Levinski. |
PLACER Y SATISFACCIÓN
Entonces la pregunta debería ser ¿qué es una sexualidad placentera? La respuesta es simple y compleja a la vez. Algo parecido pasa cuando alguien le dice a otro: “te quiero”, por la sencilla razón que experimentar el amor son muchas cosas simultáneamente: sentimientos, valoraciones, compromisos, planes de vida, perspectivas familiares, etc.
El placer sexual es puntual, de un momento, sobre todo en su pico, el climax. La satisfacción sexual es diferente, se trata de una vivencia de mediano plazo, descansa en una valoración más integral de la vida de pareja. Pero ambas a su turno retroalimentan al deseo, favorecen la creación del ambiente erótico y las caricias deseadas.
Otra pregunta es: ¿en que medida contribuye la frecuencia de las relaciones sexuales y aún el orgasmo, sobretodo en la mujer, a la experiencia global de una vida sexual plena? Eso es aún más difícil de responder.
Prestemos atención a que la investigación sexológica última esta llena de sorpresas. Se viene cuestionando por ejemplo si la necesidad de la lubricación vaginal y aun la falta de orgasmo sería justo catalogarlas siempre científicamente como patológicas. También se ha puesto en duda que las molestias y el dolor durante el coito (dispareunia) sean necesariamente manifestaciones de algún problema emocional o de rechazo a tener intimidad con la pareja.
SEXUALIDAD Y COMPETITIVIDAD
Puede afirmarse sin ninguna duda que un sexo agradable mejora el rendimiento laboral. Muchas razones explican ésta relación positiva. La principal, sus efectos sobre la salud física y emocional. Gratificada la intimidad, compartido el placer, encendidos todos los sistemas físicos, nerviosos y glandulares, propios de la vivencia erótica, se potencian al máximo las capacidades de crear, trabajar en grupo, decidir, y todo aquello que exige el más alto rendimiento en la sociedad moderna.
Durante la excitación sexual y la descarga orgásmica se movilizan muy importantes intermediarios nerviosos del bienestar, la actividad dopaminérgica y el nivel de prolactina en el suero. Por si eso fuera poco, la extrema cercanía física del abrazo sexual favorece el intercambio de múltiples mensajes de amor, tolerancia, interés recíproco, ternura, y el agudo placer del clímax.
Las causas de la insatisfacción sexual son múltiples y una de las principales consiste en la expectativa fantasiosa de lo que podría proporcionar el sexo meramente físico.Si nos olvidamos del compartir, del intercambio recíproco, del respeto y en suma del amor por nuestra pareja, es decir si practicamos el sexo sin afecto ni compromiso, sencillamente nos ponemos al nivel de los primates subhumanos.
SEXO ¿“TRABAJO” O PLACER?
La medida del buen sexo está dada por el placer y la intimidad; la del trabajo, por la eficiencia y la productividad. Medir el sexo en función de la frecuencia de las relaciones sexuales y del rendimiento por sesión amatoria, es desnaturalizarlo. Peor si la persona se autoimpone metas: tres relaciones sin parar; un mínimo de dos por noche (una al acostarse y otra al despertarse); tres orgasmos uno detrás de otro; media hora de relación sexual antes de eyacular, etc. Es el sexo mecanizado desprovisto de humanidad.
Lo mismo podríamos decir de la ambición de experimentar con posiciones sexuales increíbles, que demandan capacidades atléticas excepcionales y convertirnos en algo así como los hombres de goma que se ven en los circos ( algunas posturas atrevidas pueden llevar a la fracturar el pene ). Todo eso forma parte de la ilusión que venden los filmes eróticos para el hombre moderno desesperado por placer.
La verdad es que el mejor sexo depende de tres condiciones: amor de pareja, privacidad y espontaneidad. Está claro que el sexo extramarital como el más erótico ha sido sobredimensionado.
Cuando la pareja se ama, tema poco estudiado, cada uno contempla los deseos y necesidades del otro, y ese sólo hecho incrementa el propio placer. Por otra parte, un lugar sólo para los dos – los hijos y los extraños bien lejos – es prerrequisito para entregarse uno al otro. La espontaneidad - nada mas lejos que la programación y la planificación del encuentro erótico - da lugar a la creatividad, al juego y la diversión. En síntesis, el amor erótico, un mundo para dos y el apogeo de lo lúdico, son los “frutos” de los que nos habla Octavio Paz y que no se atrevió a precisar.
Una idea final. El abrazo erótico de los seres humanos no requiere cursos especializados, maestrías, doctorados o postgrados sexuales, menos la presencia de los llamados sexólogos, muchas veces verdaderos charlatanes. Los seres humanos estamos programados genéticamente para el acoplamiento amoroso. Lo mejor es dejar libre al sabio diálogo del espíritu y de los cuerpos para que arda “la llama azul del amor” que propuso Leopoldo Chiappo.
LA MUJER QUE TRABAJA
El sexo es expresión de un impulso instintivo básico para la supervivencia de la especie, pero su expresión en el ser humano está fuertemente condicionada por la educación, la moral, los objetivos personales, las aspiraciones, la condición social y la personalidad. En otras palabras, los aspectos personales y sociales de carácter no sexual son los que definen en última instancia la vida erótica de las personas.
¿Cuál será la clave para entender la vida sexual de la mujer que trabaja de nuestro tiempo? La respuesta no es difícil de absolver. Se encuentra, primero, en saber cómo fue su educación; sus objetivos en la vida, posición económico-social y personalidad; valores, facultades de dirección, influencia sobre los demás, etc.
Esta mujer es un tanto diferente a la mujer tradicional cuyo ámbito de acción, pero no significado de su quehacer, era el entorno familiar y por ende sus elecciones eran restringidas.
En la sociedad actual, la autoridad de la mujer se ha ampliado significativamente y ella define numerosas situaciones: aprobación de proyectos, transacciones, ventas, toma de decisiones, ejecución de programas y supervisión. Varones altamente calificados pueden ser sus subordinados.
¿Y QUÉ DE SU SEXUALIDAD?
El nuevo poder de la mujer repercute directamente en su experiencia sexual. Ya no es más la persona totalmente receptiva y dependiente de los requerimientos del hombre. Ella es la que muchas veces toma la iniciativa, igual cómo lo hace en el mundo de los negocios.
Su rol también ha cambiado en la dinámica del abrazo más íntimo: puede y tiene chance de decidir, cómo, cuándo y de qué manera, posiciones y caricias, duración y lugar. La mujer ha traído una renovación y enriquecimiento de la vida sexual, y al hombre sólo le queda incorporar su aporte al repertorio erótico de la pareja.
En su nuevo papel la mujer entrará en contacto con una variedad de hombres atrayentes y exitosos, en sus viajes, sesiones de directorio, convenciones, almuerzos de trabajo, atenciones entre congresos, etc. Su abanico de elección se ha ampliado, incluso estando casada, y la competencia para el varón es muy grande.
Felizmente, la pareja estable tiene ventajas frente a las uniones no matrimoniales. La primera: la intimidad que ha desarrollado la diada – hombre/mujer- durante varios años, o sea esa comunicación emocional tan intensa, que es fuente de seguridad básica para las personas, pero que ha requerido tiempo para afirmarse. La segunda: la familia y los hijos, que por mandato evolutivo y “economía de mercado” priman fuertemente en las decisiones que deberá tomar la mujer respecto a su vida amorosa.
Dos reflexiones más, una para el varón, otra para la mujer, y otra más para los dos.
- El esposo de una mujer ejecutiva no tiene elección, deberá progresar y crecer al ritmo de ella. Si se estanca podría poner en peligro a su familia: infelicidad o su otra cara, la infidelidad.
- La mujer deberá saber que ha empezado a estar expuesta a las múltiples enfermedades psicosomáticas tradicionalmente del varón, en particular, los males cardiovasculares ¿el remedio? : la actividad física – mejor si en un gimnasio - el baile y la recreación – los juegos de salón son una buena alternativa – y mucho tiempo con su familia.
- Para los dos: no deben dudar en recurrir al consejero matrimonial, y también al espiritual, porque los nuevos roles sociales de varón y mujer han creado exigencias y dinámicas también nuevas, para las cuales la ciencia ha desarrollado respuestas. |
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