El Cardenal Cipriani (*) PDF Imprimir E-mail
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Una década en el Arzobispado de Lima equivale a medio siglo de desgaste y sacrificio en un cargo similar dentro de cualquier país de Europa. No fue así hasta antes que la progresía tomara el control mediático en el país.

Monseñor Juan Gualberto Guevara, Monseñor Juan Landázuri Ricketts o Monseñor Augusto Alzamora jamás fueron blanco de la prensa. Por el contrario, a la máxima autoridad eclesiástica se le guardaba el mayor de los respetos, y la sociedad entera –laicos y religiosos de cualquier credo– velaba por su honor. Los arzobispos –que a la vez llevaban el purpurado cardenalicio– eran verdaderos representantes de la Iglesia en el Perú. Gente querida por toda la nación.
LA RELIGIÓN

Sin embargo recordemos que la columna vertebral de la prédica caviar –enquistada en la mayoría de medios de prensa acá y en el mundo– no solo repudia a la religión sino que persigue y censura su cercanía al Estado laico, más bien ateo, que propician los zurdos.

En consecuencia, conforme se fue poniendo de moda en el país el fariseísmo progre el ataque a la Iglesia católica fue tomando más cuerpo, hasta convertirse en una suerte de uso y costumbre, de punching ball de la progresía políticamente correcta. Ser católico es mal visto por la elite caviar. Y ser auroridad católica peor aún. Claro que lo mismo no sucede con las demás religiones cristianas, y menos con las budistas o las islámicas. La puntería está en la Iglesia de Roma

CORRIENTE PROGRE

Pués la corriente progre sentó sus reales en el Perú hacia finales del régimen de Fujimori, precisamente cuando el flujo de dinero para acabar con la dictadura fluía a raudales y las oenegés politizadas florecían como hongos. Y sucedió lo esperado: la caída del régimen fujimorista envuelto en una fenomenal corrupción. El asunto es que Monseñor Juan Luis Cipriani Thorne había asumido el Arzobispado de Lima apenas dos años. Hasta entonces había servido valientemente por largos años en la diócesis de Ayacucho en calidad de Arzobispo en plena apoteosis del terrorismo de Sendero –cuya génesis ideológica nace precisamente en la Universidad de Ayacucho– y el Mrta. Y en plena zona convulsionada, un corajudo Cipriani se instaló para ayudar al país a acabar con el genocidio terrorista. Desde entonces la izquierda caviar le declaró la guerra. No lo dejó tranquilo ni durante su mediación para liberar a los rehenes en la embajada de Japón.

En consecuencia, siendo Monseñor Cipriani un calificado adalid de la Iglesia, con solera y foja de servicios extensa y fecunda –aunque sin pertenecer a la corriente contestataria del catolicismo, como es el caso de los seguidores de la pelirroja Teoría de la Liberación tan bien vistos por los caviares– Cipriani fue y seguirá siendo blanco de la perversa ira de la progresía nacional. Vaya entonces desde estas líneas nuestro fervoroso saludo al Cardenal Juan Luis Cipriani por sus diez años como Arzobispo de Lima, y nuestra identificación con su prédica y labor pastoral.

(*) Diario Expreso 20 Febrero 2009
 
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Internet y sexualidad: Alerta padres

Esta es la segunda nota acerca de los problemas de la que se ha dado en llamar “generación @”.

De ella se ocupan inteligentemente los investigadores Delmonico y Griffin en un artículo sobre el cybersex. Nos advierten que eltema de la sexualidad es tratado con mucha frecuencia en Internet, principalmente en forma de pornografía, videos, clips, historias o diálogos y cabe advertir que el software de bloqueo no funciona eficazmente.

ALERTA

Los padres que deseen prevenir que sus hijos puedan ser afectados por esta nueva situación deberían tener en cuenta algunas manifestaciones que son señales de verdadera alarma.

 

Mujer: deseo y excitación ¿son lo mismo?


Avanzando el siglo XXI se hace cada vez más fuerte la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer, constituyendo un ejemplo el estudio de los fenómenos del deseo y el “arousal sexual”. Estos puntos los ha revisado con finura la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010. En esta nota tratamos de algunos problemas que surgen en torno al deseo y la excitación sexuales . En las disfunciones psicosexuales de la mujer siempre se han considerado los Trastornos del Deseo Sexual y los Trastornos de la Excitación Sexual como cuadros independientes.

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Como hemos venido comentando, en pleno siglo XXI, la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer está en plena discusión. Sin duda la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010, la ha puesto en el tapete.
 
En su perspectiva, lo qué se entiende por el deseo sexual y cuales pueden ser sus problemas da lugar a diferentes interpretaciones e incluso contradicciones. La confusión se pueden notar cuando comparamos el fenómeno deseo en el hombre y la mujer. Así, resulta sorprendente si tratamos de comprender qué entendemos cuando decimos que una mujer tiene bajo deseo sexual o un hombre experimenta más bien un alto deseo.
 

Excitación ¿cuál es el problema?

 

Tal como hemos venido diciendo en varias notas previas, avanzando el siglo XXI se hace cada vez más fuerte la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer. Un buen ejemplo lo constituyen los estudios tanto de los fenómenos del deseo cuanto del “arousal sexual”, puntos que ha revisado con finura la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010.
En este artículo continuamos el análisis de algunas de sus reflexiones, esta vez en relación con la percepción diferenciada de la excitación en varones y mujeres.

Sexualidad ¿problemas con sus hijos?

Más que tener respuestas adecuadas, lo que se acostumbra llamar equivocadamente educación sexual, los padres deben trabajar para ser personas adecuadas y modelos claros para sus hijos.

Básicamente, la actitud de los niños frente al matrimonio y la sexualidad depende:
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