¿Coerción Sexual? o ¿Acoso a la razón? PDF Imprimir E-mail
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Reducir los fenómenos complejos como el de la relación amorosa entre el varón y la mujer puede ser útil para aproximaciones a su entendimiento. Pero no justifica las razones dogmáticas ni el dar por sentadas tesis no probadas para solventar una investigación.

Esto es exactamente lo que ocurre con el trabajo de Saldivar, Ramos y Romero, “¿Qué es la coerción sexual? Significado, tácticas e interpretación en jóvenes universitarios de la ciudad de Mejico” (*).
El artículo busca entender las características de la coerción sexual en situaciones de cortejo o noviazgo en parejas jóvenes. La coerción es entendida como “cualquier tipo de presión física o emocional ejercida por una persona para imponer a otros actos de orden sexual en el contexto de un encuentro heterosexual de mutuo acuerdo...”.

  BASES TEORICAS

Reconoce que hay poca investigación sobre el tema en latinoamericana y que ciertas prácticas “naturales” entre la pareja han sido usualmente consideradas normales.

Amplia la idea señalando que en los países latinoamericanos las relaciones siguen concebidas como normales por efecto de “tradiciones culturales” que pueden impedir detectar la patología de la coerción.

¿Cuáles serían esas normas? Los autores dan la respuesta fácil del patriarcalismo o heterosexismo e ignoran la variedad, sutileza y sustento biológico de los roles que cumplen los sexos.

Las tradiciones para los autores, aunque no especifican cuales, son las que “legitiman el uso de conductas violentas “para resolver conflictos y, por supuesto, “mantener el poder”.

A partir de allí, dando por firmes unas ideas que no sustentan, desarrollen toda la argumentación que explicaría una dinámica de hechos no probados: guiones sexuales, es decir cómo deberían desarrollarse las relaciones heterosexuales.

Por supuesto que estos guiones están “muy influídos por actitudes y creencias culturales” que mantienen la coerción. ¿Cuáles son las actitudes y creencias?. No les parece necesario mencionarlas.

La relación sexual, erótica y amorosa entre los sexos la reducen al hecho de que las mujeres “sean consideradas como objetos eróticamente disponibles”.

¿Cómo una revista del Instituto Nacional de Salud Mental deja pasar un estudio de tal fragilidad conceptual?.

No hay explicación, salvo el significado que se necesitaría atribuir al sexo en nuestro tiempo: desvinculación con el compromiso y el amor.

  CONCLUSIONES

El estudio fue hecho sobre la base de “focus group” en el que participaron 27 estudiantes, 2 grupos de hombres y 2 de mujeres. Una conclusión, de esas obvias que plagan los estudios en muchas revistas científicas de ciencias sociales, es que la coerción la padecen más frecuentemente las mujeres. ¿Para comprobar lo evidente se necesita gastar recursos?. Desde luego que una afirmación de este tipo es del todo predecible con la ideología feminista sobre la relación varón – mujer.

No podía faltar la recomendación que la prevención del problema debe pasar por una educación sexual con una “perspectiva de género”. Este artículo trata aparentemente de la coerción sexual pero en realidad es una coacción a la inteligencia.

(*) Salud Mental, 31, 1, enero-febrero, 2008
Comentarios (3)Add Comment
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escrito por pedro, January 30, 2009
Muy dificil de saber cuando es acoso sexual y cuando es sólo el juego natural amoroso o erótico que da en todo el mundo entre hombres y mujeres. Pero en una afán bien intencionado de proteger a la mujer de la violencia se dan leyes que son ciegas a la realidad del intercambio afectivo y sensual entre los sexos. Me gustaría que se pudiera revisar la legislación peruana y ver si ha tenido algún efecto o ha sido una pérdida de tiempo. ¿ sólo por satisfacer a los grupos feministas se dan leyes en el Perú?
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escrito por cesar, January 19, 2009
Para mi eso del acoso sexual es un disparate salvo muy pocas excepciones como cuando un jefe condiciona facilidades de trabajo por favores sexuales. Todo lo dems es él intercambio flirteo entre hombres y mujeres. La mujer coquetea con su manera de vestir y sus gestos seductores y el varón cae presa de sus encantos. Pero cuando la mujer dice no es no y nadie puede hacerla cambiar.
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escrito por Sergio Campos, January 16, 2009
El juego amoroso entre el hombre y la mujer, todos lo sabemos, es un intercambio de mensajes de si y no, negación y aceptación, que poco a poco la pareja va entendiendo. Es muy dificil de decir cuando es acoso o es una invitación de la mujer al flirteo.Pero en algunos paises se ha llegado al exceso de que si un hombre le pasa la mano sobre el hombro amistosamente a una mujer puede ser acusado de acoso. En el Perú somos los primeros en imitar al extranjero y ya tenemos nuestra ley, pero esos legisladores son ignorantes en temas de sexualidad. Eso si un jefe no puede estar enamorando a una mujer que está bajo su mando.

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