El término “down low” (DL) se refiere a varones que tienen relaciones sexuales ocultas con otros varones y al mismo tiempo, ahora sí públicas, con mujeres.
Este es el tema de un número especial de los Archives of Sexual Behavior, de Diciembre del 2008, con la singularidad de estar dedicado a los DL latinos y afro-americanos.
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Lamentablemente los artículos que lo conforman son una muestra de la casi inutilidad de muchas investigaciones que sobre la sexualidad se llevan a cabo en norteamérica para llegar a conclusiones que resultan evidentes por si mismas y traducen un real dispendio de recursos económicos.
Mala suerte que el encargado de reunir los trabajos que conforman la publicación haya sido el reconocido investigador Theo G. M. Sandfort acompañado de un menos conocido Brian Dodge , el primero de la Columbia University y el segundo de Indiana University.
Leer la introducción al número especial es suficiente para darse cuenta del cuestionable valor e importancia de los trabajos que lo conforman. Comienza relatando el impacto que causó el problema del DL cuando en el año 2004 en el show de Oprah Winfrey se hizo público a la gran audiencia que sigue el programa, aunque ya el año anterior, 2003, en el New York Times Magazines se había presentado un extenso reportaje de lo que se llamó” una subterránea cultura formada en su mayoría por hombres negros que al mismo tiempo llevan vidas como heterosexuales”.
Desde el comienzo, dicen, el fenómeno del DL fue pleno de complejidades y contradicciones: no existía una clara definición del mismo (¡qué cosa tan rara diríamos ¡), y a fines de la década del 90 se mencionaba en canciones populares y los afectados empezaron a usar el término para identificarse a si mismos y buscar parejas por Internet.
Aunque la bisexualidad es conocida desde la antigüedad el DL fue considerado un nuevo fenómeno, que ya no gozaba del glamour que distinguió a la primera en el caso de modelos y estrellas pop y ahora era relacionado a la epidemia del VIH\SIDA (¡ qué gran noticia ¡).
Al final, el DL bruscamente se transformó en una “bisexualidad secreta” y ha traído una nueva “demonización” de la bisexualidad y de la sexualidad del hombre negro. También el latino viviendo en los Estados Unidos fue sacado de escena cuando en realidad existen más estudios de bisexualidad en este sector de la población. Recuerda que incluso había otorgado un alto valor erótico al tener cierta flexibilidad en los encuentros sexuales.
Pero resulta destacado descubrir como se ha hecho costumbre que la observación sobre cualquier conducta sexual irregular no tiene como resultado una reflexión acerca de su condición patológica, sino a modo de reflejo la búsqueda de “vícitimas y victimarios”.
BISEXUALIDAD ¿Qué se conoce?
Se sabe que la bisexualidad es más frecuente entre negros y latinos que en los blancos. Las tasas de bisexualidad entre hombres que tiene sexo con hombres (HSM) variaría entre 10 a 44 % y es mayor si se considera a las minorías étnicas.
Negros y latinos HSH (hombres y mujeres) no se identifican usualmente homosexuales y pertenecen menos a organizaciones de gays. Ocultan más su conducta en especial frente a su pareja heterosexual, lo que se ha atribuido a que ven la cultura gay estadounidense como “blanca” y femenina, además del fuerte rechazo a la bisexualidad y la homosexualidad en la cultura negra.
Los autores no se animan a indagar por el fuerte rechazo de la población negra a la homosexualidad y a la bisexualidad, fenómeno que es parecido en la “cultura blanca”. ¿No es ese un buen momento para pensar en las razones de una actitud tan generalizada?
SALUD PÚBLICA
Si bien la bisexualidad como un tipo especial de conducta sexual tiene un peso por si misma, no puede separarse de la epidemia del VIH/SIDA y por eso los artículos de este numero especial se colocan en esta perspectiva.
Tengamos presente que en hombres negros MASM ( hombres que tienen sexo con hombres pero también con mujeres ) la seroprevalencia está estimada entre 30 a 50 % y que el riesgo de infectarse con VIH es 30 veces mayor en varones HSHM que en quienes tiene relaciones exclusivamente con mujeres.
Sería entonces necesaria una profunda comprensión de la manera en que la bisexualidad es expresada y experimentada.
Si bien nos parece apropiada la descripción de la manera de expresar la subjetividad de la bisexualidad, anotamos que una vez más se deja de lado ubicar la misma en el marco de la salud mental, excluyendo tácitamente esta de los programas preventivos.
El ocultamiento de los problemas mentales y las conductas patológicas se ve claramente en el artículo en párrafos como “Serios errores y conocimiento inadecuado existe al considerar las vidas personales, sociales y sexuales de estos hombres bisexuales y lo mismo respecto a las experiencias subjetivas de su sexualidad” ¿Por qué no hablar directamente de sus problemas de salud mental?
PERSPECTIVAS TEÓRICAS
La bisexualidad ha sido objeto de menor interés por la investigación científica si se le compara con la homosexualidad. Kinsey (con todo lo malo que es su trabajo) habría sido el pionero en resaltar esta forma de conducta sexual en sus encuestas, pero antes que él lo hicieron grandes sexólogos como Ellis y Freud, lo que provocó la oposición al sostener la orientación sexual como un constructo binario: heterosexual y homosexual.
Dicen los autores que pese a la aceptación clínica (¿real o publicitada?) como “válida y saludable” de las orientaciones e identidades sexuales bi, hetero y homosexuales, el escepticismo se mantiene.
Dada la magnitud de la infección por VIH y su impacto social y sobre la salud pública es evidente el interés por los factores conductuales, sociales y culturales (no se les ocurre para nada decir mentales) asociados al mantenimiento de la enfermedad.
El problema es que el conocimiento acerca de la bisexualidad viene girando alrededor del VIH.
Justamente la creación del término HSH ha oscurecido la existencia de la bisexualidad en los estudios referidos y se conceptualiza al bisexual algo así como un puente para la transmisión del VIH entre homosexuales y heterosexuales. Los editores del número especial ven la necesidad de dirigir el estudio de la bisexualidad no en el marco del VIH y enfocarlo mejor en otros aspectos y no solo en la patología, considerando sus diferencias étnicas, culturales, de género, orientación e identidad, que puedan mejorar nuestra perspectiva teórica.
TERMINOLOGIA
La epidemia del VIH llevó a los programas de prevención e investigación a la formulación de nuevos términos, que en el afán de simplificar trajeron bastante confusión. Uno de los primeros nuevos términos fue el de hombres que tienen sexo con hombres (HSH), para reconocer que no todos los que tenían relaciones sexuales con personas de su mismo sexo eran exclusivamente homosexuales o se identificaban como tales.
El término fue la descripción de un comportamiento y no significó nada más, no nos dice nada de como se ven ellos mismos ni que significa su conducta. Realmente acá lo que sucedió es que no se quiso agregar más problemas a la población con desviaciones sexuales usando el término correcto: homosexualidad ¿Cual es la proporción de HSH que no son homosexuales o cual es la frecuencia de su actividad sexual para que sean tomados realmente en cuenta en términos de salud pública?
Algunas veces estos MSM tienen RS con mujeres entonces se pensó una mejor denominación, la de FSHM (hombres que tiene sexo con hombres y mujeres), término a ser usado al mismo tiempo con el de bisexualidad, pero también con transgéneros, como los mismos autores dicen.
El hecho de hablar de transgéneros complica realmente la cosa ¿Quiénes son estos varones que se interesan sexualmente por homosexuales, travestis, transexuales y al mismo tiempo por relaciones heterosexuales ? ¿Cuál es la patología sexual que sufren? Son preguntas que no se formulan los colaboradores de este número especial de los Archives.
La conducta bisexual debería distinguirse, dicen, claramente de la identidad bisexual. Encontrar el significado y contexto de este reconocimiento es muy necesario si uno desea llegar a estos grupos con programas de prevención.
CONTRIBUCIONES
Los artículos que forman el número no ofrecen respuesta finales sobre el problema y más bien tienen un carácter exploratorio inicial. Es una información provisional sobre este tipo de personas y su potencial conducta de riesgo. Separa ámbitos para futuras investigaciones y sugiere vías para apropiadas intervenciones culturales (¿Por qué de frente no se habla de tratamientos psiquiátricos?).
A continuación veamos los contenidos de los artículos que conforman la edición especial y advirtamos sus sesgos y elusiones:
1. En la introducción dicen ofrecer un texto cualitativamente rico en la vida social y sexual de una muestra de negros HSHM.
2. Comparan dos grupos, los HSM y los HSHM, en aspectos demográficos, de salud y conducta riesgosa y llegan a la sorprendente conclusión que cada uno necesita especificidad en los programas preventivos. (¿Es necesario investigar para llegar a esa conclusión?)
3. Investigan a los HSHM que no se identifican como homosexuales y no revelan su conducta a sus parejas femeninas. El sexo no protegido sería mas común con la pareja estable que con la casual y sería un puente en la transmisión del VIH
4. Comparan negros HSHM que son VIH positivos, negativos o que no conocen su estado en relación con sus prácticas de sexo no protegido.
5. Exploran los correlatos psicosociales del sexo no protegido sin descubrir su condición en varones VIH positivos, negros, latinos y blancos HSHM.
6. El uso de sustancias en relaciones sexuales con el mismo sexo en afro americanos no gay identificados como HSH y HSHM. ¿Qué encuentran? Poner atención: que el alcohol y las drogas facilitan las relaciones con el mismo sexo y las conductas de riesgo ¿Para eso es necesario un estudio?
7. Las escasas intervenciones preventivas en afroamericanos y latinos HSH y HSHM, revelan las dificultades de cambios conductuales a largo plazo. ¡Que hallazgo sensacional ¡
8. El lugar de los valores familiares y su relación con las decisiones sexuales de jóvenes latinos bisexuales.
9. Los factores estructurales en la formación de la actividad sexual de las minorías.
10. Proponen un modelo ecológico dinámico en la formación de la identidad y conflictos que explicarían la bisexualidad en afro-americanos.
11. Revisan cual es el estado del conocimiento acerca de la bisexualidad de hombres negros.
(*) Psicólogo estudioso de los aspectos sociales y conductuales de la sexualidad en relaciión al VIH/SIDA y la bisexualidad .
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