Carufel y Trudel, del Departamento de Psicología de la Universidad de Quebec en Montreal han ideado un ingenioso tratamiento para la eyaculación prematura, que llaman Terapia Funcional Sexológica . En este artículo desarrollamos las metas que persigue alcanzar este tratamiento, lo que permitirá al paciente conocer los mecanismos de la técnica. |
CONTROLANDO LA EXCITACIÓN
La primera meta del tratamiento, que resulta fundamental, está dirigida a que la pareja mantenga la excitación del varón en un bajo nivel de intensidad. Esta se logra modulando la excitación sexual, lo que se complementa con el monitoreo de la estimulación y la regulación de la respiración y la tensión muscular, fenómenos todos propios de la actividad sexual.
Mecanismos
La excitación sexual depende de la estimulación, proveniente de fuentes externas e internas, que el individuo recepciona, goza y a las cuales da un significado erótico.
Monitoreando la cantidad de estimulación sexual que se recibe se podrá controlar la intensidad de la misma y de ese modo mantenerse alejado del punto de no retorno, esto es del fenómeno de la inevitabilidad eyaculatoria.
Esta consiste en un punto de la relación sexual en que la excitación llega a su máxima intensidad y pronto va a ocurrir la eyaculación.
Se trata entonces de lograr ser consciente del nivel de excitación y cuando sea necesario disminuir la estimulación física que se está recibiendo. Para disminuirla, se procederá a enlentecer lo más que se pueda o por último detener los movimientos de la pelvis y las caricias, los besos y tocamientos intercambiados por la pareja.
No es recomendable disminuir la estimulación sexual que proviene de la imaginación y los pensamientos eróticos que acompañan la relación sexual, pensando en cosas diferentes de carácter no sexual.
Hay dos razones para esta recomendación : primero, porque no es nada placentero concentrarse en temas neutros y no sexuales y, segundo, porque mantener la mente ocupada en otras cosas disminuye la capacidad de evaluar el nivel de excitación en el que se encuentra y se afecta llevar a cabo las técnicas de control.
Atención
La excitación sexual está caracterizada por manifestaciones físicas específicas como la erección en el varón, lubricación vaginal en la mujer, incremento de la frecuencia cardiaca, elevación de los testículos, incremento del tamaño de los senos, enrojecimiento de la piel, aumento de la tensión muscular (miotonía), incremento de la frecuencia respiratoria y elevación de la presión sanguínea.
En la terapia sexual sin embargo se ha dado muy poca atención al potencial que tienen las reacciones respiratorias y musculares las cuales en esta terapia pueden ser controladas voluntariamente.
En el caso de la eyaculación prematura el control de las reacciones mencionadas permitirá manejar la excitación como sea necesario. Es importante conocer que cuando la tensión muscular creada por la excitación sexual es reducida, va a declinar también la excitación, ya que es necesario que se produzca un nivel de tensión muscular para que se origine la excitación y el reflejo eyaculatorio se dispare. Tengamos en cuenta que la eyaculación es casi imposible cuando el cuerpo está completamente relajado.
Lo mismo ocurre con la respiración. La excitación acelera la respiración de carácter toráxico, de tal manera que respirando más lentamente y de forma abdominal, se reducirá necesariamente la excitación.
La tensión muscular es inducida de manera natural por la excitación sexual, pero, además, esta tensión puede ser provocada por una determinada posición de los cuerpos o por cualquier movimiento (como el de la pelvis) y también por la ansiedad (que experimenta una persona afectada por la disfunción), haciendo toda esta suma más fácil la eyaculación.
Por esta razón una de las principales metas de la terapia consiste en entrenar al paciente a conseguir la habilidad de regular la tensión muscular que proviene de las fuentes señaladas, aunque esto no signifique relajarse completamente. La relajación profunda así como el masaje muscular profundo hacen desaparecer completamente la tensión y cuando esta disminuye mucho se reducen al mismo tiempo el deseo, el placer y la excitación. La tensión muscular es necesaria porque acompaña a cualquier otra emoción. Por ejemplo, no es posible reír sin contraer los músculos abdominales, toráxicos y de la cara.
Para ayudar a manejar la tensión muscular se adiestra a la persona a respirar abdominalmente usando el diafragma, mediante la práctica de inspirar y espirar con profundidad. Aprende asimismo a mover la pelvis y adoptar ciertas posiciones sexuales que eleven al mínimo la tensión muscular.
También deberá aprender ciertas estrategias llamadas cognitivas, para manejar los temores e ideas equivocadas que le provoquen ansiedad inmotivada, siendo el ejemplo mas destacado el temor que lo embarga de no complacer a su pareja.
EL PLACER
La segunda meta del tratamiento consiste en lograr un mayor placer durante la relación sexual. Los pacientes son alentados a focalizar su atención a poder “saborear” la sexualidad, el afecto mutuo y la relación total con su pareja, que son fuente de gozo y placer.
Se les recomienda que pongan atención en la variedad de estímulos que les llegarán y aprecien todo lo que pueden percibir durante su relación sexual.
Así, aprenden a desarrollar el máximo placer en su encuentro personal. Deben prestar atención al ambiente en que se encuentran juntos, los abundantes estímulos visuales y tactiles que les llegan. Las sensaciones corporales, entre otras las provocadas por los movimientos, las incitaciones verbales y la sensorialidad auditiva, olfatoria y gustativa. Y, por supuesto, la enorme experiencia emocional que depara este acto de tan fuerte intimidad.
CONCLUSIONES
El estudio de Carufel y Trudel mostró que el tratamiento sexológico funcional es tan efectivo como la terapia tradicional, para mejorar la vida sexual de las parejas cuando el hombre sufre eyaculación precoz.
Este nuevo tratamiento incrementó el tiempo de la relación y la satisfacción sexual de la pareja, aunque el requerir la técnica el dominio de ciertas capacidades físicas y psicológicas, podría generar cierta inseguridad en el paciente porque pudiera dudar de dominarla.
Podría preferir intentar un tratamiento mediante las técnicas usuales de “parar y comenzar”, el “squeeze” o la farmacoterapia, cuyos inconvenientes hemos mencionado en la primera parte de este artículo.
La técnica sexológica funcional presenta numerosas ventajas:
Una de ellas está en no interrumpir el curso de las actividades sexuales; otra, que promueve sentimientos positivos e intercambios eróticos durante la relación y, la tercera, que no se requiere una participación muy activa por parte de la mujer para que el hombre controle el problema. |
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