Sexualidad desintegrada. Cuarta Parte PDF Imprimir E-mail
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En esta Cuarta Parte de la secuencia de artículos que comenzaron con el titulado ¿Fisiología o Amor?, describimos un nuevo síndrome , el Trastorno de la Excitación Genital Permanente Los trastornos sexuales en la mujer en su forma moderna, principalmente las disfunciones, han sido reconocidos desde hace muchos años, aunque se han estudiado en menor medida que los que afectan a los varones.
Así, tenemos que la sexología trató de aquellos que afectaban el deseo, como el deseo sexual hipoactivo; las dificultades de la excitación sexual; la anorgasmia y la dispareunia. Estos problemas tienen alta prevalencia (frecuencia) y se originan por razones biológicas, psicológicas e interpersonales, sea por una combinación de todas o algunas de ellas.

EL COMIENZO

Hace siete años llamó la atención la aparición de un nuevo desorden , el Sindrome de Excitación Sexual Permanente (SESP) que sorprendió por ser de signo opuesto a lo ya conocido. No era un problema de déficit del deseo o el placer, si no de exceso del impulso sexual.

Fue descrito por Leiblum y Nathan, en el año 2001, como la permanente excitación fisiológica que no era acompañada, como es lo normal, de un deseo sexual consciente.

Estos autores lo caracterizaron del la siguiente manera:

- manifestaciones fisiológicas propias de la excitación sexual : congestión y sensibilidad de los genitales y los senos;

- permanencia de la excitación por tiempo prolongado, horas o días, y que no desaparecía espontáneamente;

- no acababa en un orgasmo normal si no mediante muchos orgasmos que se presentaban en horas o días:

- manifestaciones fisiológicas en ausencia de una experiencia de excitación psicológica o deseo sexual;

- era provocado por la actividad sexual pero también por estímulos no eróticos o, por último, sin ningún estímulo que pudiera detectarse.

- las sensaciones de excitación eran vividas como algo invasivo, no provocado ni deseado;

- cuando estas sensaciones se mantenían por días, semanas o meses eran altamente estresantes y muy incómodas,

- no debería ser confundido con un cuadro de hipersexualidad que está asociado más bien de un deseo muy elevado, con o sin excitación genital.

El SESP pese a los años transcurridos después de su primera descripción sigue siendo poco conocido y realmente no hay seguridad de la frecuencia de su presentación, lo que algunos tratan de explicar por el tabú cultural que desalentaría a la mujer a tratar asuntos de la sexualidad. En base a la idea que sobre los problemas sexuales las personas consultan con dificultad, lo que es cierto en términos generales, algunos autores creen que cuando se trata de trastornos de déficit sexual las mujeres no tendrían dificultad en decirlo, no así, como es el caso que examinamos, cuando más bien hay hiperactividad sexual.

¿PATOLOGÍA O NORMALIDAD?

El SESP cobró carta de ciudadanía el 2004 cuando un grupo de expertos encargados de revisar la patología sexual de la mujer lo consideró un tipo de desorden sexual.

Si bien al principio se le tipificó como un cuadro de excitación sexual permanente, luego se le cambió de nombre al de Sindrome de Excitación Genital Permanente (SEGP), por considerar que era un problema genital más que sexual.

Desde luego que llama la atención el cambio porque estaríamos tomando una perspectiva extremadamente mecanicista, separando artificialmente los componentes de la reacción sexual. Anotemos que ahora mismo no sabemos cual es la secuencia real de la respuesta sexual y se discute si la excitación y el deseo sexual siguen una secuencia determinada o se presentan simultáneamente.

Se alega que la mujer aquejada por este cuadro lo describe como muy molesto e incómodo, pero eso es justamente porque está desconectado del deseo, lo que nos llevaría a considerar la sexualidad humana integralmente, como debe ser

Un estudio en 103 mujeres que declararon presentar el sindrome, llevado a cabo por Leiblum, Brown y Wan, 2005, ha sido la pista para la discusión planteada acerca de si el SEGP es siempre patológico o podría ser considerado una forma normal de la vivencia sexual de la mujer. Del total de mujeres estudiadas 63% se quejó de malestar moderado y 19% de molestias muy marcadas.

En este momento, la mayor parte de trabajos que indagan por este desorden informan que las mujeres que lo presentan tienen sentimientos negativos y displacenteros. Pero también habría algunas mujeres que lo consideran normal y declaran que las reafirma psicológicamente. En otras palabras no les molesta ni les preocupa notar las sensaciones de excitación genital.

Es justamente para determinar si hay dos tipos de mujeres, las que les molesta y las que no son afectadas, que Leiblum, Seehuus y Brwn, 2007, estudiaron una muestra de 388 mujeres, de las cuales unas presentaban todos los síntomas conocidos y otras sólo algunos de ellos.

¿QUÉ MECANISMO?

Los autores creen que las mujeres de este último grupo experimentan igual que los varones una forma de excitación genital que les llama la atención pero que no les molesta demasiado.

Además serian más erotofílicas que las que presentan el SEGP completo y viven las sensaciones genitales como más placenteras, y no tienen tanta intensidad ni son desagradables.

Por otro lado se encontró que las mujeres con SEGP tenían alta incidencia de síntomas ansiosos y obsesivo-compulsivos y esta característica las haría más atentas a los cambios físicos y con tendencia a registrarlos intensamente, mecanismo que a su vez sirve para reforzar la conciencia de estar excitadas.. Es conocido que la atención prestada a un síntoma físico puede hacer que se le perciba con mayor intensidad lo que a su vez cierra el círculo incrementando la atención.

También se ha tratado de explicar esta condición señalando que estas mujeres podrían ser vulnerables a trastornos de la excitación genital por un determinado mecanismo patofisiólogico no conocido aun.

Tengamos en cuenta que la presión de la perfusión arterial en la zona genital de la mujer y la condición fisiológica de los nervios somáticos y autonómicos en esta región juegan un papel fundamental en la excitación sexual.

(*)Síndrome, conjunto de síntomas y/o signos de una enfermedad.
(**)Aunque aun no estamos seguros de que no sean producto de la imperiosa necesidad de presentar novedades por parte de los investigadores de las universidades norteamericanas.
(***)Del que trataremos posteriormente
(****)Nótese que con mucha simple simpleza se da a entender que el tabú, que no es sino el recato propio de la mujer, es algo siempre negativo.
(*****) Aumento del flujo sanguíneo
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