“MATRIMOIO” GAY: más controversias PDF Imprimir E-mail
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La noticia que recoge José María Carrascal, ABC del 19 Mayo del 2008, grafica bien las complicaciones que trae a la sociedad la pretensión de algunos grupos de homosexuales para que se acepte legalmente que sus relaciones de pareja sean consideradas matrimonio.
Veamos y comentemos la noticia:
“EL Tribunal Supremo de California ha declarado inconstitucional la ley que prohibía las bodas homosexuales. La razón que arguye es poderosa: la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
Y si no se ajustaba a derecho prohibir el matrimonio interracial, como ocurría allí hasta 1948, tampoco se ajusta prohibir hoy el matrimonio homosexual”.

Y aquí viene el primer problema: “Aunque los magistrados se han curado en salud, rozando contradecirse, al añadir que eso no implica que deba admitirse el matrimonio entre parientes próximos o la poligamia.

O que sacerdotes, pastores y rabinos estén obligados a oficiar bodas gay. O que estas bodas tengan que llamarse matrimonios. Pueden designarse oficialmente con otra palabra, a condición de que se use para todas las demás bodas”.
Es que si se admite igualar las uniones de parejas del mismo sexo con las de los heterosexuales y se rompe uno de sus fundamentos, tratarse de personas de diferente sexo, entonces

¿qué razón habría para no admitir uniones de tres o más personas o de dos amigos sin vínculos sexuales y darles los beneficios del matrimonio?

Sigue la noticia:
“En resumen: más confusión y polémica en un asunto que venía sobrado de ellas. Uno de sus efectos más inmediatos será inyectarlo en la campaña presidencial, como ocurrió en 2004. Tanto Hillary como Obama como McCain se oponen al matrimonio homosexual, pero con la boca chica. Ahora no tendrán más remedio que abordarlo, aunque sólo sea para contestar a las preguntas que les hagan. Aunque habrá que ver si los norteamericanos tienen ganas de ello, con los problemazos que tienen encima.
El tema estaba en la nevera, o más bien, en vela de armas. La mayoría de la población acepta las uniones civiles entre homosexuales con prácticamente los mismos derechos que las heterosexuales, pero rechaza que se las llame matrimonio”.

Pero aparece la madre del cordero. Los grupos gay no están interesados realmente en el matrimonio si no en destruir a la familia y lo del matrimonio es solo un pretexto.

Continúa ABC:
“Los gays, sin embargo, lo han convertido en cuestión de principio. Luchan por el fuero, no por el huevo, y en California lo han conseguido, después de conseguirlo en Massachussets. Pueden imaginar cómo lo están celebrando, sobre todo en San Francisco, el gran centro gay del país, mientras sueñan con extenderlo a otros estados, Nueva York el próximo.

Pero tienen que andarse con cuidado, no vayan a producir el efecto boomerang, avivando el movimiento en pro de una enmienda constitucional que prohíba el matrimonio gay, respaldada ya en más de treinta estados. Y como prospere, no habría jueces que valga.

Los homosexuales tienen todo el derecho del mundo a elegir pareja y a exigir que no se les discrimine por ello. Pero no la tienen al insistir en que su matrimonio es idéntico al heterosexual.

No lo es. No porque lo digan las religiones, los políticos o la mayoría de la población, sino porque lo dice la naturaleza: su unión nunca podrá tener hijos. Podrán adoptarlos, sin duda, pero no tenerlos, aunque esa es otra controversia, en la que no vamos a meternos, pues nos basta y sobra con la que tenemos.

Estamos ante uno de esos casos en que, hágase lo que se haga, nos cogerá siempre un toro, como advierte la sentencia de la Corte Suprema californiana, clara al final, pero llena de meandros por medio. Lo único optimista del asunto es que, cuando todos los analistas nos dicen que el matrimonio está en crisis, los gays nos salen con que quieren casarse. No todos, desde luego. Pero eso pasa en las mejores familias”.

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