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Para entender mejor los desórdenes de la sexualidad en la mujer deberá tenerse en cuenta algunas diferencias presentes en la sexualidad de los sexos. Desde el comienzo el sexo en el hombre empieza a definirse por la acción del andrógeno sobre el cerebro del embrión. Si ésto no ocurre, el resultado será un cerebro cuyas estructuras fundamentan una fisiología y un comportamiento sexual femeninos. En un segundo momento, el proceso de identidad sexual permite evidenciar otra diferencia. La identidad de un niño está vinculada claramente con un patrón familiar definido, a diferencia de lo que ocurre en el caso de la niña.
En la vida erótica misma en la mujer prima desde su comienzo la afectividad, pero en el varón tiende a ser más genital y refleja. De otro lado cabe destacar el mayor número de problemas emocionales que en la mujer están relacionados con la actividad reproductiva : menstruación, embarazo, anticoncepción, parto, cirugía de los órganos genitales y climaterio. Otro aspecto a reseñar es la participación de la mujer en el coito. La dirección y complejidad de los movimientos y la necesidad de la erección, le dan al varón un protagonismo más destacado.
Etiología
La etiología de la disfunción sexual femenina es múltiple, incluídos desórdenes médicos y psiquiátricos. Se le encuentra asociada a la esclerosis múltiple y a lesiones de la médula espinal o de los nervios periféricos; a la diabetes mellitus y al hipotiroidismo y al uso de sedantes, alcohol, hipotensores y antidepresivos.
La desinformación sexual también juega un papel que sumado al desconocimiento de técnicas sexuales específicas puede tener un efecto negativo. También la falta de comunicación de la pareja en general y respecto a sus necesidades y gustos sexuales, así como la existencia de disarmonía matrimonial.
Otro factor etiológico aceptado es la ansiedad que puede originarse en sentimientos de vergüenza, culpa o insuficiencia respecto al sexo. La excitación del sistema nervioso simpático acompaña a la ansiedad como también a la excitación sexual, y su efecto negativo tendría relación con la capacidad básica individual para responder fisiológicamente y al procesamiento mental de los cambios fisiológicos percibidos, diferente en mujeres normales y disfuncionales.
En los últimos tiempos se da gran importancia al rol de expectador más que de participante. El papel de expectador durante las relaciones procede de haber fallado en una anterior oportunidad o si la mujer percibe que su pareja está demasiado interesada en que ella alcance el orgasmo lo que es vivido como una suerte de presión. En otros casos una mayor sensibilidad frente a la demanda sexual de la pareja o el temor y dudas de si podrá responder adecuadamente ejercen una influencia inhibitoria. |