Padres e hijos: Sobreviviendo al divorcio (Segunda Parte) PDF Imprimir E-mail
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En el último libro de Judith Wallerstein – “Y los hijos ... ¿ qué ?” – cuyo estudio de seguimiento comentamos en la Primera Parte de este artículo, encontramos una serie de recomendaciones a seguir para atenuar hasta donde sea posible los efectos que la ruptura familiar puede ocasionar en los hijos. Aunque el niño sea pequeño merece una explicación sobre la separación de sus padres. El tema , nos dice, deberá tratarse con amplitud proporcional a la edad y capacidad de comprensión del menor que se verá afectado.

Seis diálogos básicos

En opinión de la Dra. Wallerstein hay seis puntos que deben ser incluídos en la necesaria información a los niños y trascribimos a continuación :

1. El inicio : decir a los hijos que sus padres se casaron enamorados y esperaban vivir juntos toda la vida pero que las cosas no resultaron como ellos querían;

2. Los niños :
que cuando ellos (los hijos) nacieron fueron muy felices porque deseaban ser padres;

3. El presente :
explicarles que a pesar del amor que sentían ahora no se están llevando bien y que se están haciendo infelices mutuamente;

4. Esfuerzo de ambos :
decirles que los dos se esforzaron mucho por mejorar su situación pero que no resultó y que se sienten muy desilusionados por no haber logrado que las cosas funcionaran;

5. Problema de pareja :
que la separación no tiene nada que ver con ellos, que no son responsables del divorcio, que el problema es de ellos dos;

6. Padres por siempre :
finalmente, es útil decirles, que tanto la mamá como el papá continuarán cuidándolos y que nunca los dejarán.


Después del divorcio

* Recordar que la mayoría de los niños quiere su familia intacta y sin divorcio, más allá de la crisis, las peleas y el fastidio que puedan sentir sus padres por la vida conyugal, y que es natural que estén disgustados.

*Esté atento a la posible aparición de síntomas depresivos en sus hijos. A este respecto, tenga presente que la depresión en niños no tiene las mismas manifestaciones que reconocemos en la de los adultos; suele traducirse en signos más bien conductuales tales como aumento de agresividad, negativismo, abandono de juegos, mal rendimiento escolar y mala disposición para todo lo habitual.

* Trate de no utilizar palabras hirientes o de contenido insultante al referirse a su ex – cónyuge. Evite hablar negativamente de él o ella en presencia del niño. Tampoco lo haga ante personas que podrían repetir lo que usted dice. Nada lastima tanto a un hijo como escuchar hablar mal de sus padres. Aunque existieran inconductas demostradas de alguno de los involucrados en el fracaso matrimonial hay que recordar que hacer partícipes a los niños, más allá de angustiarlos, no solucionará problemas que no están en condiciones de entender ni asimilar.

* No descargue sus frustraciones en los pequeños. No use a ninguno de ellos, cualquiera sea su edad, como confidente o, peor aún, como cómplice. Evite manipularlos. Cuando vayan a salir con el padre que no vive habitualmente con ellos, no les de encargos. Los conflictos derivados de asignaciones económicas, por ejemplo, deben ser tratados y resueltos exclusivamente por adultos.

* No desanime a sus niños de mantener buenas relaciones con su otro padre. No interfiera en sus afectos. Recuerde que ellos necesitan saber que cuentan con los dos y que nunca dejarán de ser sus padres.

* Esté preparado para entender que sus hijos por mucho tiempo van a albergar la ilusión de que sus padres se reconcilien.

* Ambos padres deben tratar de continuar involucrados en la vida de sus hijos siempre que sea posible. En tal sentido, es signo de madurez poder lograr una relación armoniosa que permita a los niños contar con la presencia de los dos en eventos escolares, fechas especiales, cumpleaños, etc.

La ruptura familiar es, para los niños, siempre una experiencia traumática. ¿En qué grado? Dependerá de las relaciones que pueda seguir teniendo con sus padres, de la madurez y generosidad de estos para anteponer a sus intereses el bienestar de los niños y del apoyo que se brinde a estos últimos para encontrar respuestas a todas sus inquietudes y temores relacionados con la situación futura.

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