Infidelidad ¿ Que hacer ? Tercera parte PDF Imprimir E-mail
AddThis Social Bookmark Button

En esta ultima parte pasaremos revista a las principales teorías que se proponen para tratar de explicar por qué ocurren las aventuras extramaritales; también si es posible que el engaño pueda catalogarse como una enfermedad; y finalizaremos con las preguntas mas frecuentes que se hace la pareja cuando debe enfrentar un problema de la gravedad del que nos ocupa.

¿ COMO SE TRATA DE EXPLICAR ?
Es frecuente que los conflictos entre las parejas, aparte del fenómeno de la infidelidad que venimos examinando, provoquen enfrentamientos . Lo característico de estas confrontaciones es una exagerada reactividad de cada uno de los miembros de la pareja y una cierta lucha de poder que hace que la distancia entre ambos se haga cada vez mayor. Cuando el matrimonio acude al terapista en busca de consejo, cada uno intenta que el profesional tome partido, en la intimidad de esa lucha, por alguno de ellos.

Los estudios de parejas con problemas, como ha sido reseñado por Scheinkman y colaboradores en el 2004, vienen siendo explicados teóricamente en forma muy diversa y son la base de la terapia marital que los clínicos desarrollamos.

Así se ha reconocido la importancia de los patrones de interacción, es decir la manera como se relacionan los esposos en la vida diaria y en el enfrentamiento de los problemas maritales comunes. Algunos investigadores estudian esa interacción como un patrón de tipo circular , es decir un modo de enfrentar los problemas, que se repite siempre igual y que no lleva a encontrar soluciones. Otros están mas interesados en la dinámica intra psíquica, que viene de la teoría psicoanalítica, es decir de la manera como cada quien procesa internamente, mentalmente, las dificultades.

La doctrina feminista que aparece en la década de los 80 , propone que el poder del varón sobre la mujer, sería un aspecto central en la estructura de las relaciones íntimas entre los sexos. De allí que algunos terapistas se interesaron por asuntos tales como la dominación y subordinación y lo que ha dado en llamarse la “inequidad de género”. Esta última es entendida en el sentido que la mujer estaría en inferioridad de condiciones en las relaciones de pareja, por lo que debería liberarse de la opresión del varón

Últimamente otros clínicos especulan alrededor de la idea de ¿ cómo es que los patrones de relación de las parejas afectan y perturban una verdadera vinculación integral? Otros encuentran que lo central de la problemática resulta de una interacción marital caracterizada por la “conexión y la desconexión” : el resultado sería que frente a un problema la pareja se sentirá cada vez menos conectada, más sola y aislada, lo que reduce fuertemente su capacidad para actuar efectivamente. Entonces la pareja pierde la habilidad para enfrentar y encontrar salida para los problemas que debe resolver.

EL ADULTERIO COMO ENFERMEDAD
Frecuentemente la pareja pregunta al terapista si “sacar la vuelta” no significa que la persona infiel ha actuado así por que realmente está enferma. Esto da lugar a la necesidad de hacer un diagnóstico, para determinar si estamos tratando con una persona que sufre un desorden mental o emocional . Deberá diferenciarse pues, si hay un desorden que explique la infidelidad o si de lo que se trata es de una situación de conflicto que ha deteriorado la relación matrimonial y afectado el comportamiento de sus integrantes y como resultado se ha producido el engaño.

Uno puede desde luego encontrar entre las personas que engañan a su pareja , una variedad de desórdenes mentales : adicción, depresión bipolar, depresión mayor, desviación sexual, homosexualidad no declarada, psicosis, personalidad insegura, etc. Aunque lo más frecuente es descubrir problemas emocionales menores que no figuran en las clasificaciones psiquiátricas.


Pero la respuesta a la pregunta de si el que engaña es un enfermo mental, no es fácil. Habrá que estar seguro primero si cualquiera de los problemas mentales diagnosticados tiene que ver realmente con la mentira y la deshonestidad descubiertas. Personas con dependencia a drogas ,como parte del cuadro de abuso de sustancias estupefacientes, no es raro que tengan abundantes aventuras extramaritales; lo mismo hemos encontrado en personalidades hipersexuales y en personas con desórdenes de la personalidad con rasgos psicopáticos. Sin embargo son los menos y cuando estos trastornos ocurren resultan evidentes para la misma pareja desde el comienzo de la relación. Pero la verdadera sorpresa en casos de infidelidad es descubrir disarmonías maritales ocultas que no han sido detectadas a tiempo, dejándose que avancen los problemas hasta hacerse intolerantes.

PREGUNTAS Y PREOCUPACIONES DE LA PAREJA
La pareja que vive el problema, con frecuencia se entabla en discusiones con la finalidad de determinar cual de las interpretaciones, que cada uno tiene, permite comprender lo que está pasando y es la verdadera.
En la práctica clínica el psiquiatra americano Levine señala que es frecuente escuchar frases como : “ yo no puedo entender cómo pudiste hacer esto” o también “sí, nosotros teníamos un problema, pero realmente no era nada”. Como se ve, se necesita aclarar estas ideas, pero resulta casi imposible hacerlo apenas presentada la crisis. Como lo he constatando en mi experiencia personal la pareja más afectada es incapaz en ese momento de poner atención a cualquier explicación que se le dé. La verdad es que el significado que cada uno le da a las situaciones críticas que le ha tocado vivir a la pareja, tiene siempre un tono emocional muy personal y que lo usual es que muchas veces la impresión de uno y de otro no coinciden.

La persona agraviada insiste en conocer los detalles sexuales de la infidelidad : El infiel, en el caso del hombre, aún tratando de ser honesto dudará en decir las cosas como realmente son, porque piensa que esto sólo serviría para dañar más a su pareja. Se recomienda hacer notar a la esposa esta situación y ella podría entonces aceptar retardar la información o perder interés momentáneo en la misma.

Cuando se trata de un hombre que pide a la esposa, que es la que ha sido infiel, le dé detalles de lo ocurrido, las dudas de ella son aun más intensas, porque sabe que puede desencadenarse la violencia. Este tema de la búsqueda de los detalles, por parte del hombre, se agudiza conforme existe más inseguridad respecto a la propia sexualidad y la autoestima personal. Levine recomienda proponer a la pareja esperar para dilucidar esta cuestión en otro momento. Incluso el mismo médico por lo general no está seguro de lo que es conveniente hacer y recomendar en esa circunstancia.

La persona infiel termina bruscamente la aventura por seguir con su matrimonio pero puede experimenta una gran desazón : Una esposa es muy difícil que tenga la capacidad para sintonizar con su pareja que pasa por tales conflictos. Le resulta imposible aceptar que el esposo estuviera recordando los “dulces momentos” que vivió con la otra persona. Más todavía si percibe que su cónyuge está triste porque ha abandonado a la amante , ella se sentirá por eso más ansiosa y abandonada. La recomendación que puede darse en ese momento sería que la esposa que quiere perdonar valore los sentimientos de culpa del deshonesto y al mismo tiempo trate de entender la incapacidad de este para tranquilizarse rápidamente.

El consejo de los amigos para que se separen o divorcien : No es papel del terapista decir lo que la pareja debe hacer, aunque se reconoce que la infidelidad es una razón frecuente para terminar un matrimonio. Más todavía si alguno de los miembros de la diada marital ha venido experimentado una profunda infelicidad por mucho tiempo. Pero sea como fuere, cada uno de ellos debe decidir en su momento, aunque no en el periodo de crisis, qué hacer con el matrimonio. Cabe señalar sin embargo que es muy fácil para otros decir que se separen o divorcien, pero esas recomendaciones frecuentemente no son cumplidas por los mismos que las aconsejan si les toca vivir una situación semejante.

El infiel pide que se olvide el asunto y que terminen las discusiones : Realmente el proceso de resanar las heridas va a tomar tiempo. Los clínicos sabemos que la tristeza puede aliviarse con los años, pero aunque nunca más se mencione, es muy difícil que se olvide. No hay alguna investigación que pruebe que puedan olvidarse las cosas que sucedieron. Para Levine resultaría fundamental que la persona infiel claramente reconozca su mala conducta, de a entender que se da cuenta de las consecuencias que han recaído sobre su pareja y sea claro en su remordimiento.

Reasumir la vida sexual :
Buenos resultados se esperan cuando el infiel que se creía con derecho a una aventura extramarital se da cuenta del dolor que ha causado y la conducta digna que ha mostrado públicamente su esposa ante los amigos y familiares. La pareja usualmente, si decide superar el incidente, retoma su vida sexual porque el infiel siente gratitud y reconoce la necesidad de la fidelidad y la persona engañada desea reconstruir su matrimonio ensayando una nueva intimidad psicológica y disponiéndose a manejar mejor las crisis.

Muchos sin embargo fallan en reanudar la vida sexual. El significado de los hechos continúa en silencio afectando la vida afectiva. Además, como es de suponer, un episodio de infidelidad es mucho más fácil de superar que si se trata de múltiples engaños, que si bien pueden sorprendentemente no terminar el matrimonio , sin duda afectarán definitivamente la vida sexual de la pareja.

La reanudación de la vida sexual se hace más difícil después del descubrimiento de la infidelidad, porque la persona agraviada puede también tener un “secreto” que no puede revelar : ella o él han sido infieles. Su propia traición tomó lugar anteriormente o puede haberse dado después, reactivamente, por lo que hizo la pareja. Si el otro miembro del dúo también ha engañado , entonces se encontrará en un gran dilema.

Justamente al intentar reanudar la vida sexual se reaviva el conflicto personal interior por la propia conducta, dando lugar a sentimientos intensos de culpa.
El engaño es, como hemos dicho, frecuentemente causa de separación o divorcio, porque resolver los sentimientos, actitudes y preocupaciones que sobrevienen como consecuencia del problema , sobrepasa la capacidad de los esposos. La separación causa tales incertidumbres que las emociones son tan o más intensas que las que ocurrieron con el descubrimiento de la traición.

El autor recomienda a cada miembro que procure separar los efectos de la traición de los propios de la separación. Les aconseja que no tomen decisiones hasta que el significado que ha encontrado del engaño y los sentimientos provocados, puedan ser comprendidos. No es raro que conocidos del matrimonio les comenten la experiencia de otros que han logrado reestructurar bien sus vidas, pero lo que no se dice es que muchos no lo han podido hacer. Es recomendable enfatizar en la necesidad de ser pacientes y saber que algunos matrimonios pueden mejorar pese a la infidelidad. Un examen cuidadoso del problema vivido y el amor de la pareja pueden devolver la dignidad a ambos. Empezar por reconocer con humana humildad que las tentaciones de la infidelidad son parte de la lucha personal de cada cual por la felicidad, la intimidad y la plenitud sexual.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
 
< Anterior   Próximo >

Desconcertada

EROTISMO FEMENINO ¿qué se conoce?

RELIGIÓN Y SEXUALIDAD los mismos errores

Infidelidad: ¿podría ser ?

El amor ¿necesariamente aburrido?

Recién casados: muchos problemas

Curso Básico: respuestas

¿Qué es el deseo? Errores y consecuencias

¿Por qué el no termina?

Internet: promueve desviaciones

Matrimonio: ataque sin tregua

 

Internet y sexualidad: Alerta padres

Esta es la segunda nota acerca de los problemas de la que se ha dado en llamar “generación @”.

De ella se ocupan inteligentemente los investigadores Delmonico y Griffin en un artículo sobre el cybersex. Nos advierten que eltema de la sexualidad es tratado con mucha frecuencia en Internet, principalmente en forma de pornografía, videos, clips, historias o diálogos y cabe advertir que el software de bloqueo no funciona eficazmente.

ALERTA

Los padres que deseen prevenir que sus hijos puedan ser afectados por esta nueva situación deberían tener en cuenta algunas manifestaciones que son señales de verdadera alarma.

 

Mujer: deseo y excitación ¿son lo mismo?


Avanzando el siglo XXI se hace cada vez más fuerte la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer, constituyendo un ejemplo el estudio de los fenómenos del deseo y el “arousal sexual”. Estos puntos los ha revisado con finura la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010. En esta nota tratamos de algunos problemas que surgen en torno al deseo y la excitación sexuales . En las disfunciones psicosexuales de la mujer siempre se han considerado los Trastornos del Deseo Sexual y los Trastornos de la Excitación Sexual como cuadros independientes.

Canal RSS

Consultorio

Sexualidad Sana en las redes sociales

Trastornos del orgasmo: excitación, estímulos y no control

Cuida tu pareja

No quiero rechazarlo

Atractivo femenino: planes masculinos

Dolor y tratamiento

Dolor sexual ¿en el varón?

Deseo: ¿la mujer? ¿el hombre?

Como hemos venido comentando, en pleno siglo XXI, la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer está en plena discusión. Sin duda la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010, la ha puesto en el tapete.
 
En su perspectiva, lo qué se entiende por el deseo sexual y cuales pueden ser sus problemas da lugar a diferentes interpretaciones e incluso contradicciones. La confusión se pueden notar cuando comparamos el fenómeno deseo en el hombre y la mujer. Así, resulta sorprendente si tratamos de comprender qué entendemos cuando decimos que una mujer tiene bajo deseo sexual o un hombre experimenta más bien un alto deseo.
 

Excitación ¿cuál es el problema?

 

Tal como hemos venido diciendo en varias notas previas, avanzando el siglo XXI se hace cada vez más fuerte la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer. Un buen ejemplo lo constituyen los estudios tanto de los fenómenos del deseo cuanto del “arousal sexual”, puntos que ha revisado con finura la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010.
En este artículo continuamos el análisis de algunas de sus reflexiones, esta vez en relación con la percepción diferenciada de la excitación en varones y mujeres.

Sexualidad ¿problemas con sus hijos?

Más que tener respuestas adecuadas, lo que se acostumbra llamar equivocadamente educación sexual, los padres deben trabajar para ser personas adecuadas y modelos claros para sus hijos.

Básicamente, la actitud de los niños frente al matrimonio y la sexualidad depende:
a) De la relación que tengan con sus padres y de la relación de los padres entre sí.

Matrimonio ¿destruye el amor?

Internet, cambiando la sexualidad

 

Varón y Mujer: diferencias y similitudes

Sexo: ¿sólo poses y juguetes?

Pudor ¿donde, donde estabas tú ?

Descontrol de la conducta: un caso raro