RELIGIÓN Y SEXUALIDAD: los mismos errores PDF Imprimir E-mail
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En la introducción al examen de la relación entre sexualidad y religión-espiritualidad, Kam-Tuck Yip , cita la siguiente frase que dice haber hallado en Internet : “Cuando uno escucha a mucha gente religiosa hablar de sexualidad, podría pensarse que Dios creó el tronco, cabeza, piernas y brazos, pero el Diablo de pronto fue el responsable de los genitales”. El autor es por cierto un enconado crítico de la religión y el trabajo es publicado en la muy dogmática revista europea “Sexualities”.


¿ CREYENTES Y NO CREYENTES ?

Añade que la frase citada sería central en el singular y frecuente enfrentamiento entre religión y sexualidad. A continuación se pregunta ¿Por qué la religión es siempre percibida por muchos, creyentes y no creyentes ( sic) , como negativa intrínsecamente o por lo menos cerrada frente al sexo?

  Los no creyentes consideran, afirma, definitivamente tienen a la religión como un remanente del pasado y portaestandarte de esta “tradición”. Esto estaría en la base nada menos que de una supuesta rigidez institucional y las estructuras fuertemente jerárquicas que estarían en contra de la libertad del individuo, en este tiempo, añadiríamos nosotros, en el que campea el relativismo.  

Para muchos creyentes la religión trasciende los deseos mundanos, los intereses materiales y las exigencias del cuerpo, orientándose a las “cosas más elevadas”, en especial lo divino, “que es sagrado e incorruptible”. Las religiones judía y católica definen a lo divino como objeto de adoración, frente a lo cual uno debe someterse.

 

FALSEANDO LA VERDAD

Concepción que estaría firmemente posicionada en la idea dualística de cuerpo y mente, sagrado y profano, espiritual y mundano. En esta perspectiva la sexualidad estaría vinculada con logros y prácticas corporales , expresados en la conducta sexual. La sexualidad, entonces, es evaluada y calificada según lo que uno hace con ella y con quién, siendo este criterio fundamental para el desarrollo del marco normativo de la misma.

  Esta manera de ver el sexo dice el autor no ayudaría a entenderlo dada su reducción al acto y conducta sexuales. Al contrario, agrega, como nos dicen la teología y la investigación científica y social, la sexualidad es mucho más.  

 

Comprende la capacidad humana para establecer vínculos emocionales, compañía y relaciones eróticas. Fijarse solo en lo que se hace, con quién, por donde y que órgano se emplea sería limitante. Se termina exagerando los aspectos mecánicos y, al mismo tiempo, subvalorando los emocionales y relacionales.

Una visión deshumanizada de la sexualidad e incapaz de apreciar la profundidad de sus innumerables expresiones y desconociendo su diversidad y riqueza.

 

SIMPLISMO A GRAN ESCALA
El autor describe diversos componentes que conformarían la sexualidad y su ejercicio pero no dice cual sería su naturaleza principal, que la distingue de la de los animales o que la califique como normal frente a las patologías sexuales.
 
  Este tipo de concepción, sigue diciendo, se reflejaría regularmente en controversias, tales como el asunto “gay” y haría que la gente piense que la religión ha perdido el paso frente a la realidad social y cultural contemporáneas.  
 
En este punto no deja tener razón pero deja de lado que la religión no está interesada en coincidir con la moda de una determinada época sino en afirmar principios que entienden al hombre como hijo de Dios.
Según el autor, manteniendo su parcial enfoque, en las democracias liberales la religión es vista como contraria a ciertos valores fundamentales. Se refiere a los derechos humanos, igualdad, respeto por la diferencia y diversidad que serían esenciales en la consideración de la identidad y las relaciones interpersonales.
Sin embargo, siguiendo con su simplista discurso, no avanza en lo que entiende por igualdad y diversidad. Tengamos en cuenta que los seres humanos somos y no somos iguales, depende en que y para que y que la diversidad puede ser mala o buena, sana o indeseable, según el caso.
 
 
FUENTES PARA EL CATÓLICO
Para el lector de la página lo remitimos a la lectura de la doctrina asentada en el Evangelio, la Tradición de la Iglesia, la contribución de varios fiolósofos cristianos y documentos de la jerarquía .
Tres documentos fundamentales para entender el amor y el sexo: “Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia”, 1995, del Pontificio Consejo para la Familia; la “Teología de Cuerpo”de Juan Pablo II y la reciente y valiosísima Carta Encíclica de Benedicto XVI, “ Deus Caritas Est”.
 

 

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