Pornografia ¿ que piensa Vargas Llosa ? PDF Imprimir E-mail

El Premio Nobel, el admirado intelectual Mario Vargas Llosa, profesa varias ideas sueltas sobre múltiples asuntos de la conducta sexual, insumos básicos que se pueden rastrear a través de su producción no literaria: erotismo, impulso y acto sexuales; pornografía, sexo y civilización; diversidad sexual y condón; disfunción sexual y machismo. En seguida haremos el esfuerzo de analizar su pensamiento respecto a la pornografía que nos parece bastante elemental si lo comparamos con los desarrollos últimos sobre el tema.

EROTISMO

La diferencia que establece entre erotismo y pornografía, resulta convincente, cuando se trata de la creación literaria, al afirmar que para ser calificado de literatura el sexo en la ficción debería alcanzar un “determinado coeficiente estético”. Aunque debemos advertir que este concepto no nos dice qué es el erotismo sino cómo tiene que aparecer para calificar en la obra literaria.

  Vargas Llosa recuerda, en la entrevista con García Campoy, que en el mundo actual hay una “permisividad tal que todo es aceptable y aceptado”, y declara que el sexo se ha banalizado y estereotipado, el “erotismo se ha vuelto previsible, convencional, mecánico, es decir, que se haya degradado en pornografía”, lamentándose de que este fenómeno afecte la creación literaria.  

Pero un observador tan fino de la sociedad como es el escritor peruano, no dedica media palabra a las consecuencias del fenómeno del liberacionismo sexual que reseña. Nos referimos a la confusión creada entre normalidad y desviación, salud y morbilidad, con los serios efectos sanitarios para la población que todos conocemos.
 
PORNOGRAFIA Y VIH
La epidemia del VIH/SIDA no ha cambiado el discurso hedonista que viene de los años 60, el cual a lo sumo ha quedado estancado en el pregón del sexo seguro, como lo observa Connell y Hunt, 2006.
  Tampoco encuentra MVLl que la banalización del sexo no sólo se refleja sin duda en el erotismo, sino en algo más importante: las relaciones interpersonales mediadas por la sexualidad.  
 
El erotismo adquiere nuevo perfil con la riqueza que aporta la pareja a la unión física en tanto que seres humanos y cuya condición inexplicablemente el novelista deja de lado.
 
LITERATURA
Apuntemos, a propósito, que la literatura puede crear desde luego situaciones excitantes para el lector, esos “fogonazos eróticos” que MVLl recuerda en “Sin erotismo no hay gran literatura”.
En este artículo trascribe un párrafo de la novela de Balzac, “Esplendor y miseria de las cortesanas”:
“...hay un viaje en diligencia con dos personajes, una pasajera y un joven que viaja frente a ella. Las irregularidades del terreno precipitan a unos pasajeros contra otros, y el joven siente de repente el roce de las rodillas de la pasajera. Es una descripción maravillosa. De esa novela no se me olvidará nunca el roce en esa clandestinidad nerviosa. Esos fogonazos eróticos dentro de una historia tienen para mí una importancia capital”.
Pero no dice que la conmoción que proviene desde la ficción es un epifenómeno, un subproducto, un préstamo que otorga el erotismo vivido desde la experiencia íntima, cuya plenitud se alcanza en el amor, pasando antes por la atracción obsesiva de los enamorados y el mandato biológico del deseo sexual.
 
DEBATE MODERNO
Pero lo que llama la atención es que el afamado escritor no aborde el análisis de la pornografía como se viene haciendo desde hace ya unos años.
  La intención de enhebrarla en la crítica social, expresión de contracultura (democratización del sexo la han llamado) e incluso incursiones en la estética, en contraposición a la pornografía dura, comercial, en que los genitales son los protagonistas.  
Para nuestro escritor parecen no existir los desarrollos que vienen de tiempo en el que pueden mencionarse a Feona Attwood, “No Money Shot? Commerce, Pornography and New Sex Taste Cultures, 2007; Steve Garlick, “A Nex Sexual Revolution ? Critical Theory, Pornography and the Internet, 2011; y Simon Hardy, “The Pornography of Reality”, 2012. .

 


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