Desórdenes Sexuales

Conocer qué son los desórdenes sexuales forma parte de la cultura del hombre del siglo XXI. Se trata de tres grandes grupos: problemas más frecuentes, disfunciones y desviaciones sexuales.
Los primeros son preocupación de la mayoría de personas: masturbación, sexualidad en la infancia, frecuencia de las relaciones, significado del deseo, rol de los padres en la educación y muchos más.
Las disfunciones sexuales – antes impotencia en el varón y frigidez en la mujer – afectan la respuesta sexual normal y la vida íntima de las parejas.
Por su lado, en las desviaciones sexuales el objeto de atracción se encuentra desviado hacia estímulos eróticos anormales que actúan compulsivamente sobre la persona.




¿Quién dice que es Terapista Sexual? PDF Imprimir E-mail

En dos artículos previos hemos presentado el debate abierto por Yitzchak M. Binik y Marta Meana, suscitado a propósito de la llamada Terapia Sexual(TS), En el primero, “Terapia Sexual: cuestionamiento y ‘membrete’”, tratamos del comienzo de la polémica y en el segundo, “Terapia Sexual: objetivo el público”, reseñamos la interpretación que Binik y Meana hacen del modo en que la terapia sexual se entronizó en el público. En este sintetizamos una crítica a quienes se autotitulan terapistas sexuales, siendo el mismo título de este artículo un claro reclamo a los mismos.

 
Fatiga y deseo ¿por qué? PDF Imprimir E-mail

La relación entre fatiga y sexualidad es uno de esos temas de la vida diaria, más frecuente en mujeres, que la sexología científica aborda raramente como veremos luego, Desde los años 60 a partir de la descripción del ‘ciclo de respuesta sexual’ en el ser humano - excitación, orgasmo y resolución - la investigación y la terapia de las disfunciones sexuales se ha ceñido en exceso a este modelo. Al poco tiempo de la puesta en vigencia este enfoque, novedoso en su momento, recibió numerosas críticas que duran hasta la fecha.

 
Deseo ¿por qué me pasa? PDF Imprimir E-mail

De esta frase, la primera, deseo, es cierta. La segunda ¿por qué no “quiero”? No lo es. Alude sin duda a la disfunción sexual conocida con el nombre de Vaginismo, no poder consumar el coito.Otro cuadro parecido es el de la Dispareunia, aunque en este caso la dificultad en la penetración radicaría en el dolor que siente la mujer en ese momento, y en el primero, el Vaginismo, en un espasmo muscular.

 
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Deseo: ¿la mujer? ¿el hombre?

Como hemos venido comentando, en pleno siglo XXI, la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer está en plena discusión. Sin duda la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010, la ha puesto en el tapete.
 
En su perspectiva, lo qué se entiende por el deseo sexual y cuales pueden ser sus problemas da lugar a diferentes interpretaciones e incluso contradicciones. La confusión se pueden notar cuando comparamos el fenómeno deseo en el hombre y la mujer. Así, resulta sorprendente si tratamos de comprender qué entendemos cuando decimos que una mujer tiene bajo deseo sexual o un hombre experimenta más bien un alto deseo.
 

Excitación ¿cuál es el problema?

 

Tal como hemos venido diciendo en varias notas previas, avanzando el siglo XXI se hace cada vez más fuerte la controversia acerca de la verdad de la experiencia erótica de la mujer. Un buen ejemplo lo constituyen los estudios tanto de los fenómenos del deseo cuanto del “arousal sexual”, puntos que ha revisado con finura la psicóloga canadiense Peggy Kleinplatz, 2010.
En este artículo continuamos el análisis de algunas de sus reflexiones, esta vez en relación con la percepción diferenciada de la excitación en varones y mujeres.

Sexualidad ¿problemas con sus hijos?

Más que tener respuestas adecuadas, lo que se acostumbra llamar equivocadamente educación sexual, los padres deben trabajar para ser personas adecuadas y modelos claros para sus hijos.

Básicamente, la actitud de los niños frente al matrimonio y la sexualidad depende:
a) De la relación que tengan con sus padres y de la relación de los padres entre sí.

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Descontrol de la conducta: un caso raro