Conocer qué son los desórdenes sexuales forma parte de la cultura del hombre del siglo XXI. Se trata de tres grandes grupos: problemas más frecuentes, disfunciones y desviaciones sexuales.
Los primeros son preocupación de la mayoría de personas: masturbación, sexualidad en la infancia, frecuencia de las relaciones, significado del deseo, rol de los padres en la educación y muchos más.
Las disfunciones sexuales – antes impotencia en el varón y frigidez en la mujer – afectan la respuesta sexual normal y la vida íntima de las parejas.
Por su lado, en las desviaciones sexuales el objeto de atracción se encuentra desviado hacia estímulos eróticos anormales que actúan compulsivamente sobre la persona.
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Mujer sexualmente inhibida: ¿qué hacer? |
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Comprender por qué algunas mujeres sufren de inhibición durante las relaciones sexuales, requiere empezar por puntualizar un concepto: qué se entiende por "relación sexual". En pocas palabras esta no es más que la vinculación erótica entre un varón y una mujer. No es una relación común y corriente entre personas, como propone algún sexólogo, empeñado en minimizar el erotismo. Más todavía, la unión psicofísica, cultural y moral, específicamente erótica, es lo que define la relación sexual. La relación, entonces, parte de estímulos físicos y psíquicos que despiertan la excitación y el erotismo. Comienza con el "deseo sexual", no siempre y con múltiples nombres en la jerga popular; continúa con la "excitación"; tiene su punto más alto en el "orgasmo", que es una especie de suspiro placentero, y termina en la etapa llamada de "resolución", cuando la tormenta psicológica y fisiológica desatada toca a su fin. |
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La relación entre fatiga y sexualidad es uno de esos temas de la vida diaria, más frecuente en mujeres, que la sexología científica aborda raramente como veremos luego, Desde los años 60 a partir de la descripción del ‘ciclo de respuesta sexual’ en el ser humano - excitación, orgasmo y resolución - la investigación y la terapia de las disfunciones sexuales se ha ceñido en exceso a este modelo. Al poco tiempo de la puesta en vigencia este enfoque, novedoso en su momento, recibió numerosas críticas que duran hasta la fecha. |
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De esta frase, la primera, deseo, es cierta. La segunda ¿por qué no “quiero”? No lo es. Alude sin duda a la disfunción sexual conocida con el nombre de Vaginismo, no poder consumar el coito.Otro cuadro parecido es el de la Dispareunia, aunque en este caso la dificultad en la penetración radicaría en el dolor que siente la mujer en ese momento, y en el primero, el Vaginismo, en un espasmo muscular. |
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